Hablemos de Tianguis I – Sullivan

Jaime Sullivan, colonia Cuauhtémoc. Ciudad de México.
Horario de 9:00 a 18:00 horas
Transporte cercano: Metrobús Reforma. Autobús que pasa por Antonio Caso (parada Gabino Barreda) o por Teléfonos de México (Jaime Sullivan esq. José María Contreras)


En los años noventa llegué a vivir a la colonia Cuauhtémoc. Fue una temporada maravillosa en la que tuve muy buenos compañeros de departamento, que se volvieron familia. El lugar estaba muy cerca del trabajo, apenas a cinco minutos, y los fines de semana eran de lo mejor, a unos pasos de Paseo de la Reforma, una zona inigualable llena de comercio, cines, restaurantes y librerías.

 

Entonces ya frecuentaba el Tianguis de Sullivan que se pone entre Gabino Barreda y Rosas Moreno en la colonia San Rafael. Los sábados en su versión ropa, chácharas y zapatos, con poca comida. El de los domingos es el bueno, ofrecen frutas, verduras, carnes, plantas y muchos muchos puestos de comida. Probablemente el tianguis de Sullivan es la única opción con esta variedad para los habitantes de la Cuauhtémoc y la San Rafael.

 

Me encantaba caminar las cuatro o cinco cuadras bajo el rayo del sol, arrastrando mi carrito. La primera parada por supuesto era con la señora de los cocos (hace algunos años murió ☹). Bueno y eso es una constante en el tianguis, van llegando los hijos de los marchantes a atender los puestos. La ley de la vida. Van ejemplos:

a) El chavo que vende jengibre, ajo, pimientos, cebollas (morada y blanca), berenjenas y camotes (amarillo y anaranjado). Sus productos son de primera y tiene un par de años que se hace acompañar de su hijo de diez años, que resultó más movidito que el papá.

b) El local que vende frijoles, arroz, semillas, piloncillo y hasta croquetas. Lo frecuentaba cuando atendía un señor moreno y obeso, muy agradable. También hace unos años murió ☹, ahora está a cargo su hija.

c) En cuanto al local de carne de cerdo, gracias a Dios el marchante se retiró antes de que la muerte lo visitara. Ahora su hijo despacha carne de la mejor calidad. Es común encontrar coreanos y chinos comprándole, señalando porque no hablan nada de español.

d) Con los polleros es otro cantar, no solo no se retiró el marchante, sino que ahora puedo encontrar el puesto de su hijo al principio del tianguis y el de su papá al final.

 

Los productos que ofrecen las cremerías son extraordinarios, directamente de Chalco. Crema especita, tocino en rebanada gruesa, queso ranchero que me recuerda mucho al que venden en Poza Rica.

Me ha tocado ver cómo ha ido evolucionando la oferta de productos, de lo convencional a lo gourmet. Es posible encontrar parchitas, higos, germinados varios, echalotes, jitomates en rama (maravillosos para las fotos), hongos portobello, alcachofas y berenjenas, pan árabe hecho a mano, salsas picantes de frutos y chile, rambután, lichis, y arúgula. Y los puestos que antes llevaban cacharros, plásticos y cucharas ahora también ofrecen peltre azul y blanco, tan de moda.

Todo lo que venden en este tianguis es de primera, muy fresco. Pero la fruta…la fruta…es otro nivel. A veces no tan barata, como podrán apreciar.

 

Y por supuesto no podían faltar los negocios de comida para desayunar o comer: quesadillas, pancita, pozole, barbacoa y taquerías, entre otros.

 

La venta de marcos (te los puedes llevar o allí mismo te enmarcan pinturas o retratos) nos recuerda que apenas unos pasos adelante se encuentra el Jardín del Arte, donde cada fin de semana artistas varios ofrecen sus obras.

 

Quise iniciar con Sullivan para el recuento de tianguis en la ciudad de México, a la fecha llevo enumerados al menos unos treinta. Este en particular si lo visitan no los defraudará.

 

 

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