E s t r u j a d a s

Me he pasado una relajada temporada en Puebla, con un clima para invernar (un tanto lluvioso) y con una inigualable vista al volcán Popocatépetl.

 

Poco a poco nos fuimos reuniendo hermanas, sobrinos y perritas chihuahueñas.

De lo que más he disfrutado además de la plática y las anécdotas, por supuesto, han sido los suculentos desayunos de mi madre.

 

Como buena Tuxpeña tiene un amplio repertorio de platillos de esa región: el Machuco que ya les compartí, los bocoles de nata, la saragaya y las estrujadas, entre otras recetas que ella acostumbra a prepararnos.

Las estrujadas son un poco más gruesas que una tortilla normal, que puede ser partida con cuchara o triturada en molcajete.

A continuación, la receta de mi madre.

 

Ingredientes (4 personas):

– 1/2 de kilo de Masa
– Manteca de cerdo (1 cucharadita cafetera por persona)
– Queso fresco o añejo (espolvoreado al gusto)
Salsa roja (la puedes encontrar en la entrada Antojitos Patrios)

 

Preparación:

Divide el medio kilo de masa en cuatro bolitas.

En la tortillera aplana cada bolita para formar una tortilla con medio centímetro de grosor.

Colócala en el comal que previamente deberá estar calentado a fuego medio. Por cada lado deberás dejar que se cueza por cuatro minutos (igual chécala alzando por un lado para que no quede dorada, que no se queme)

En el inter ve calentando la salsa.

Cuando la tortilla ya está cocida, tienes dos formas de armarla

 

1. Sobre el comal con una cuchara la vas partiendo en trozos, y le colocas la manteca, dándole vuelta para que quede bien cubierta. Inmediatamente sumérgela en la salsa. Por último, acomódala en un plato y por encima espolvorea queso.

 

2. En el molcajete la aplastas con la piedra, le colocas la manteca, dándole vueltas para que quede cubierta. La sumerges en la salsa. Por último, acomódala en un plato y por encima le espolvoreas queso.

 

Las estrujadas se pueden acompañar con cecina, bistec, pollo, huevo revuelto y hasta con pescado o sólo con frijoles y queso.

 

¿Con qué se te antojó?

 

Tortitas de Santa Clara

Dice la leyenda que Las Tortitas de Santa Clara, postre poblano, tiene sus orígenes en la época de la Colonia, cuando se dio el choque de cultura española – mexicana.

Entonces las monjas del convento de Santa Clara hacían milagros elaborando las recetas que trajeron los ibéricos, pero tenían que experimentar utilizando ingredientes locales.

Así nació el dulce de pepita que estas deliciosas galletas llevan por encima.

 

Tuve oportunidad de ver como las elaboraban en Casa Don Juan , donde me contaron que al principio se hacían completamente a mano, pero que con el tiempo han ido cambiando y ahora utilizan moldes.

 

 

El olor que desprende el manjar de pepita de calabaza es sublime, y probar una galletica recién horneada es un placer.

 

Infinidad de dulces que puedes encontrar en el estado de Puebla, pero sin duda mis consentidas son estas Tortitas de Santa Clara.

 

Machuco

En estos días de reencuentro con la familia…en tierras extranjeras ? en Puebla, tuve la oportunidad de volver a probar el Machuco.

Es un platillo tuxpeño, de orígenes afromestizos que se prepara de diferentes formas por todo el estado de Veracruz. La base es plátano macho a medio madurar, cocido y molido en metate o molcajete.

Para la receta de mi madre van los ingredientes.

 

Ingredientes:

1 ½ kilogramo de plátanos machos a medio madurar
100 g asientos de chicharrón o chicharrón con un poco de carne
100 g manteca de cerdo
100 gramos de chiles de árbol
2 jitomates bola grandes
¼ cebolla blanca
Sal

 

Preparación:

Lava los plátanos muy bien y ponlos a cocer con cáscara en agua que los cubra con un poco de sal, hasta introduzcas un cuchillo y los atravieses con facilidad (unos diez minutos).

Pela los plátanos y tritúralos en el molcajete. Reserva.

En una olla aparte hierve los jitomates, un trozo de cebolla y los chiles de árbol. Licua muy bien jitomate y cebolla, fríe en una cucharadita de manteca. El chile se muele en el molcajete, para que queden trocitos de regular tamaño. Reserva

En una cazuela amplia derrite la manteca de cerdo, fríe asiento de chicharrón. Añade el plátano triturado y deja que se fría al menos por 10 minutos. Entonces agrega primero el chile molcajeteado y después la salsa de jitomate. Deja que se integre y sazonar con sal.

El machuco se sirve con frijoles de la olla o frijoles refritos.

En Poza Rica seguramente hubiéremos conseguido el asiento de chicharrón. Aquí en Puebla lo tuvimos que sustituir con chicharrón que tenía pedacitos de carne. Igual lo disfruté mucho.

Una vez más…en 19 de septiembre.

Este martes cuando oí la alarma sísmica (juro que sonó casi al mismo tiempo cuando la tierra comenzó a sacudirse) hubo un momento que pensé que era broma.

¿Es posible que la historia se repita exactamente el mismo 19 de septiembre? El zarandeo me trajo de regreso y la realidad me lo confirmó.

Era mi primera salida, llevaba más de dos semanas encerrada por una lesión en una rodilla. Nos habíamos organizado para comer mis amigos Carlos y Verónica. Carlos y yo nos encontramos en el Claustro de Sor Juana, en pleno centro de la ciudad de México y tomamos taxi para vernos con Vero en la Zona Rosa. Estábamos sobre Arcos de Belén cuando el carro comenzó a moverse. Parecía como si manos invisibles lo batieran. Sentimos como poco a poco se deslizaba sobre la acera. En el fondo alcanzamos a escuchar los gritos de los niños de la escuela Dr. Agustín Rivera. Aunque lo que recomiendan siempre es quedarte al interior de los vehículos (por eso de que un cable pudiera caer), aterrados conductores y pasajeros nos salimos. Las personas que iban sobre las banquetas y aquellos que bajaban de edificios o salían de los comercios, todos invadimos los carriles vehiculares, para ya no abandonarlos. Entre los gritos de los chiquillos de la escuela que tropezaban en las escaleras mientras los desalojaban y el retumbar de la alarma sísmica, no alcanzabas a pensar con claridad. Carlos y yo nos tomamos de las manos para sostenernos de pie.

Poco a poco el suelo dejó de moverse, no así nosotros, que por la adrenalina continuamos temblando.

Una cuadra más adelante salía polvo, no quisimos averiguar el origen, comenzamos a callejonear para encontrar Paseo de la Reforma. Los carros estacionados, las personas caminando a media calle, muchos sencillamente parados, tratando de recuperar fuerzas. Celular en mano tratábamos de comunicarnos con familiares en vano, las líneas telefónicas estaban saturadas, solo salían llamadas vía WhatsApp.

¿De cuánto fue? ¿de 8? ¿Puebla fue el epicentro? Alcanzábamos a oír la plática de los que permanecían cerca de sus unidades con la radio a todo volumen.

A nuestro paso trozos de las fachadas de los edificios y vidrios rotos.

Nadie quería caminar por las banquetas por temor a que te cayera algo encima, a que se derrumbara un inmueble. En una esquina un Audi color blanco, con el semáforo en verde (de los pocos que funcionaban) no avanzaba, sus tripulantes abrazados lloraban. Nadie pitaba claxon, todos respetaban el trauma y el dolor ajeno.

La glorieta del Ángel de la Independencia, cual si acabara de ganar México en el futbol contra algún equipo extranjero, estaba al tope; pero los rostros no eran de regocijo, muchos casi transparentes. Quisimos bajar por Río Tíber para alcanzar el circuito interior y nos cortaron el paso. Fuga de gas, señalaron. “¡No prendan cigarrillos!” gritaban por todos lados. Tuvimos que rodear pasando frente al Hotel María Isabel Sheraton. Trabajadores apresuradamente levantaban los trozos de la fachada y de cristales que cubrían todo el frente del Hotel. Tomamos Río Danubio, por un costado de la embajada americana. En ningún momento disminuimos el ritmo, a pesar de que en total caminamos más de siete kilómetros.

Atravesar la colonia Cuauhtémoc no fue menos impresionante, la cantidad de inmuebles dañados, algunos evidentemente pérdida total, se multiplicaban a nuestro paso, viejos y nuevos edificios por igual. Entramos a Covarrubias por Francisco Lorenzana, y el señor Humberto, vigilante de nuestro edificio, con las manos metidas en los pantalones, se recargaba en el portón mientras veía pasar infinidad de carros y ambulancias que no pararían ni en la madrugada. Estamos de pie, pero sin luz, me dijo cuando nos acercamos.

Carlos y yo nos despedimos, a él le tocaba caminar por un rato más hasta su departamento en Marina Nacional, donde se encontraría con Verónica.

Junté fuerzas y comencé con el ascenso de los cinco pisos hasta mí departamento, sosteniéndome de las paredes. Apenas entré, Cuquita, la señora que me ayuda con la limpieza, y yo nos abrazamos en silencio. Apenas esa mañana platicamos de temblores. Yo no podía participar en el simulacro por la lesión de mi rodilla y ahora las circunstancias me habían obligado a caminar kilómetros y subir cinco pisos de escaleras.

Yo no me perdonaba haberla dejado sola. No imaginé la experiencia que tendría en mi departamento, cuando las persianas se azotaban con furia contra los cristales y muchos de mis adornos se venían abajo.

México ya estaba recién golpeado (Oaxaca y Chiapas) con el temblor del 7 de septiembre. Este (19 de septiembre) nos agarró desprevenidos. Así son los temblores. Cientos de afectados en los estados de Morelos, Puebla, Guerrero, Estado de México y Ciudad de México. Dicen en las noticias que, comparado con el temblor del 1985, este apenas causo un 10% de la destrucción del anterior. Igual tiene al país conmocionado.

Por segunda ocasión un temblor ha sacado a flote la otra cara del mexicano, la de solidaridad, apoyo, empuje, dedicación. La juventud está desatada, participa entusiasta en la remoción de escombros, en la alimentación de desplazados, brigadistas, doctores y enfermeras. Me ha tocado ver lo mismo en farmacias que en supermercados, a personas formadas comprando a granel para salir a donar. Cada uno acorde a sus posibilidades, pero todos quieren cooperar. Y no queda allí, cientos han ofrecido sus casas, sus instalaciones, sus mercancías para apoyar a los que han perdido todo. Se respira tristeza, pero también esperanza.

Después de quedarme encerrada en mi departamento sin luz, sin agua, sin línea telefónica, sin señal, sin pila de celular, sin posibilidad de subir y bajar del quinto piso por la escalera (sigo lesionada) decidí viajar a casa de mi madre.

Puebla no canta mal las rancheras, 45 personas perdieron la vida, e infinidad perdieron sus casas. Amén de la cantidad de monumentos e iglesias dañadas (increíble que duraron cien o doscientos años y este temblor las vino a cuartear). Igual estoy en casa. Nunca como ahora el abrazo de mi madre me dio tanta tranquilidad

La semana entrante regresaré a mis recetas, porque al día de hoy no tenemos cabeza para ello.

Solo tenemos cabeza para ayudar. Les dejo las ligas

Dona con Diego Luna y Gael García¡¡¡

Como Apoyar

#LoveArmyMexico

Cruz Roja Alemana 1

Cruz Roja Alemana 2 

Huerto Roma Verde

Amazon – Cruz Roja Mexicana

Para donar Ropa en CDMX

 

donde podrán consultar el método que mejor les acomode para dar la mano.

 

Verdaderamente nos hace falta. Tenemos que ayudar a todos aquellos que empezarán el mes de octubre con una mano adelante y otra atrás

Un abrazo afectuoso

La fotografía de los chicos ayudando bajo la lluvia es de Alejandro Velázquez y la tomé del periódico Reforma

 

Antojitos Patrios

Este Festejo Patrio estuvo muuuuy apurado, entre que estoy en proceso de recuperación de la rodilla y mi indecisión sobre que preparar para el Grito de Independencia, salí a tiempo para el evento, pero no para subir las recetas. Sin embargo dado que durante todo el mes si siguen preparando platillos mexicanos, a continuación les presento las que preparé este viernes,

Estaba indecisa si las presentaba como mini-taquitos, mini-tostaditas o enchiladas.

Lo dejo a su gusto.

La Jaiba con Chilacas y el Chorizo con papa rinden mucho. Tanto que los preparé para la reunión y al día siguiente comí unas enchiladas con los guisos por encima.

Van las recetas.

 

PARA LOS GUISADOS

 

Papa con chorizo

Ingredientes:

300 grs de papa alfa
300 gramos de chorizo

 

Procedimiento:

 

 

Parte la papa del tamaño de un frijol. Enjuágala.

 

 

 

 

Pon a hervir agua suficiente para cubrirla, cuando rompa el hervor añade la papa y cuenta siete minutos. Apaga y escurre

 

 

En una olla desmenuza el chorizo y cuécelo a fuego bajo. No necesita grasa adicional. Con la que poco a poco suelte comenzará a freírse.

 

 

Después de diez minutos añade la papa escurrida. Tápala y deja que se frían juntos papa y chorizo por otros diez minutos. A fuego muy bajo para que no se pegue. Reserva

 

Jaiba con chilaca

Ingredientes:

250 gramos de jaiba
3 chilacas
1 cebolla chica
50 gramos de mantequilla

 

Procedimiento:

 

Asa las chilacas a fuego medio, no las descuides para que no se quemen de más. Colócalas en una bolsa para que suden, al menos por treinta minutos.

Las chilacas a diferencia de los chiles poblanos o los pimientos, se pelan mejor si los dejas por una noche en el refrigerador, para que se ablanden un poco). Límpialos de la piel y las semillas y rebánalos en rajas.

 

La cebolla rebánala delgada.

La Jaiba debes de separarla y verificar que no contenga huesitos.

 

 

En una olla derrite la mantequilla, añade la cebolla y deja que se fría por unos minutos.

Añade después las rajas de chilaca. Revuelve hasta que se impregnen bien de la mantequilla.

 

 

Por último agrega la jaiba, revuelve y tapa. Que se cocine por cinco minutos a fuego bajo. Reserva.

 

 

Hueva de lisa dorada

Ingredientes:

250 gramos de hueva de lisa fresca
3 cucharadas de harina
1 cucharada de manteca
Sal de Ajo
Sal de cebolla

 

Procedimiento

 

Separa la hueva de lisa si viene unida a algún pedazo del pescado. Acomódalas en un platón y rocíales la sal de ajo y la sal de cebolla por todos sus lados.

Pásalas por harina hasta cubrirlas completamente. Sacúdelas para quitarles el exceso

 

 

En un sartén pon a calentar la manteca de cerdo. Con la punta del cuchillo perfora cada hueva (de lo contrario podrán reventar). A fuego bajo pon a dorar las huevas de lisa, hasta que tengan un color dorado. Colócalas sobre servilletas para que absorban el exceso de grasa. Reserva.

 

Guacamole con granada – Guacamole con chapulines

Ingredientes:

1 aguacate grande
1 cucharada de cebolla finamente picada
½ cucharadita de chile serrano bien picado
½ limón (jugo)
1 jitomate saladet
1 cucharada de cilantro bien pícadito
1 granada
½ taza de chapulines

 

Procedimiento:

En un plato hondo tritura con un tenedor la pulpa del aguacate. Rocíalo con el jugo del limón y un chorrito de aceite de oliva.
Pica cebolla, chile y cilantro muy finito. El jitomate también va muy finito, pero sin semillas. Añádelos al aguacate. Revuelve bien para que se integre. Checa la sal. Cuando lo vayas a servir, por encima rocía granada o mini chapulines o chapulines medianos.

 

Frijoles Puercos

En la entrada anterior les di la receta de estos deliciosos frijoles al estilo sinaloense, los Frijoles Puercos. En una tortilla o sobre una tostadita, son una delicia. Consideren incluirlos en sus botanas.

 

PARA LAS CINCO SALSAS

 

Salsa verde con aguacate

Ingredientes:

1 taza de tomate verde
1 cucharada grande de cebolla picada
½ chile serrano
1 ajo pequeño
½ aguacate maduro
1 limón (jugo)
1 rama de cilantro
Sal
Pimienta

 

Procedimiento:

licua todos los ingredientes. Checa la sal.

 

 

Salsa pico de gallo

Ingredientes:

1 jitomate bola
¼ de cebolla
1 chile serrano
1 rama de cilantro
Sal
Un chorrito de vinagre blanco

 

Procedimiento:

Los ingredientes van FINAMENTE picados, se revuelven y se les pone sal y un poquito de vinagre blanco.

 

 

Salsa roja cocida

Ingredientes:

1 jitomate bola
¼ de cebolla
1 chile serrano
Manteca de cerdo
Sal y pimienta

 

Procedimiento:

en una olla pon a cocer jitomate, cebolla, chile y un ajo pequeño. Licua y fríe en la manteca de cerdo. Revisa la sal

 

 

Salsa de chile seco

Ingredientes:

½ taza de chile piquín
Manteca de cerdo
1 ajo
Sal

 

Procedimiento

En una sarten por a tostar a fuego lento el chile piquín y el ajo por unos minutos a fuego muy bajo. Si se tuesta mucho, amarga. Añade la manteca y fríe por un par de minutos. Licua con un poco de sal. Reserva

 

Cebolla morada con chile habanero

Ingredientes:

1 cebolla morada
4 chiles habaneros
¼ taza vinagre blanco
Orégano seco

 

Procedimiento:

rebana finamente cebolla y chile habanero. Usa guantes para evitar que te ardan los dedos. Revuelve con vinagre, rocía con orégano y sal.

 

PARA LAS PRESENTACIONES

 

Las salsas se colocan en la mesa para que cada quien elija la de su predilección.

 

Taquitos

Sirve en un plato un taquito de cada guiso: de hueva, de papa con chorizo y de jaiba con chilacas.

 

Mini tostaditas

En el momento de servir arma las mini tostaditas, porque se ablandan con facilidad. Combina los diferentes rellenos.

 

Enchiladas

Puedes ocupar la salsa roja cocida para bañar unas tortillas. Por encima coloca cualquiera de los tres guisados (en la foto yo utilicé chorizo con papa), lechuga rebanada, queso fresco y un poco de crema.

Frijoles Puercos – receta sinaloense

Una tortilla de harina con con frijóles puercos es una delicia. La combinación de sabores: chorizo, queso y chiles en vinagre es excepcional. En casa mi mamá los preparaba para cumpleaños y cuando tuve edad para conocer que ingredientes llevaba, no lo podía creer.

Son excelentes para acompañar chilorio o carne machaca. A los culiches les gusta como acompañante de un lomo o pierna adobada, y los sirven también con espagueti rojo. Como botana los colocan al centro de la mesa con totopos y queso Cotija por encima. Rinden que da gusto, y se pueden preparar con anticipación y congelarlos.

Les comparto mi receta:

 

Ingredientes:

Medio kilo de frijol bayos, cocido.
150 gramos de manteca de cerdo
200 gramos de chorizo
1 cebolla grande picada
1 lata de chiles en vinagre chica
250 gramos de queso Cotija rayado
Una lata chica de sardina en jitomate
Sal
4 chiles guajillos
100 gramos de aceitunas verdes rebanadas

 

Preparación:

Los frijoles cocidos se licuan de poco en poco. Resérvalos.

Para la salsa: La salsa es para darle un poco de color a los frijoles. Los chiles los fríes un poco en la manteca de cerdo. Pásalos a una olla pequeña y ponlos a hervir en un poco del caldo de los frijoles. Licúalos y reserva.

En la misma manteca fríe el chorizo y la cebolla; deja que se dore un poco y agrega el frijol licuado. Revuelve.

Añade la salsa de chile guajillo y deja que hierva un par de minutos.

¡Abusados! Cuando los frijoles hierven parece lava, debes de ponerlo a fuego bajo. Es preferible para evitar quemarte.

Agrega los chiles jalapeños con el vinagre (desde siempre los he utilizado en rajas -así quien no come picante los sacas fácilmente- pero podrías partirlos en cuadritos) y las aceitunas rebanadas. Continúa moviendo de vez en cuando.

Por último, agrega el queso Cotija, revuelve y una vez que se integre, ya estarán listos los frijoles puercos. A disfrutar.
Sírvelos como acompañamiento o como botana con totopos por un lado.

Nota: en ciudad de México es común encontrar la sardina en salsa de tomate en su presentación ovalada de 300 g, pero en algunas partes venden la latita de 80 grs que he utilizado para esta receta (con todo y su salsa). Si no encuentras latita chiquita, utiliza una sola pieza grande de la lata ovalada.

Para el susto: Pan de Manzana Holandés.

En México esperábamos la entrada del Huracán Katia este viernes y se le adelantó a media noche del jueves un terremoto de 8.2 grados de intensidad, el de mayor intensidad en los últimos cien años ¡Que horror!

Cuando estaba temblando abrí la puerta de mi departamento y me encontré con varios vecinos que bajaban apresuradamente. Estudié la posibilidad de bajar también los cinco pisos para llegar a la planta baja, mientras la estructura de mi edificio crujía y se movía con fuerza ¿les conté que desde la semana pasada me pusieron una férula en la pierna derecha (me lastimé la rodilla)?…decidí mantener la calma y regresarme a la comodidad de mi hogar, bastón en mano.

No pasó a mayores en la capital, solo el susto.

Amanece y en los noticieros encuentro muy tristes noticias. Los estados de Chiapas y Oaxaca con muchos daños y al momento sesenta muertos. Que pena. Tomo nota donde puedo hacer donativo para ayudarlos. Ayuda para damnificados del temblor.

Y para el susto nada mejor que PAN.

En mil novecientos ochenta y dos estuve una corta temporada en St. Louis Mo. La idea era aprender inglés, pero lo que realmente sucedió fue que aprendí modismos venezolanos (conocí a muchos venezolanos con quienes hasta ahora mantengo una entrañable amistad) y poquito inglés. En la clase de Skills la maestra nos enseñó a hacer este Pan de Manzana Holandés. En clase solo vimos la receta, llegando a casa me di a la tarea de elaborarlo y ohhhh sorpresa.

Es un pan de miga compacta, que se desbarata en la boca. Ideal para acompañarlo con crema batida o helado. Si le añades un tercio de taza de cranberries le da muy buen sabor.

Va la receta, espero que cumpla su cometido de que se les pase el susto.

 

Ingredientes:

1/2 taza de mantequilla
2 huevos grandes
2 tazas de harina
1/2 cucharadita de sal
1 taza de pedacitos de manzana
1/3 taza de nuez en pedacitos
1 taza de azúcar
1 cucharadita de vainilla
1 cucharadita de polvos de hornear
1/3 taza de leche o jugo de naranja

Procedimiento:

Prepara un molde de panqué con mantequilla, papel encerado, mantequilla y harina.

En un recipiente hondo bate la mantequilla y el azúcar. Deja que esponje un poco e inicia agregando de uno en uno los huevos. Bate un par de minutos y aumenta la vainilla. Sigue batiendo.

Baja la velocidad y comienza a alternar agregando harina y leche (o jugo).

Apaga la batidora.

A mano integra de forma envolvente la manzana y la nuez.

Hornea el pan por 55 minutos con temperatura de 250 grados centígrados o hasta que esté doradito.

Este pan puede guardarse en refrigerador perfectamente. A mí me gusta rebanarlo y pasarlo medio minuto por el microondas para que quede como recién horneado.

Nos Vemos en París

Nos vemos en París

Autor: Deborah McKinlay
Editorial: Planeta
Páginas: 210 páginas
Precio: $55 (Kindle) $198 Librería Gandhi y $227 Amazon  *
ISBN: 978-607-07-2378-0

*Los precios señalados se mueven frecuentemente en las páginas

 

Sinopsis:

Cuando la ávida lectora de novelas, Eve Petworth, de Gran Bretaña, le escribe al exitoso autor estadounidense, Jackson Cooper, para alabar uno de sus libros, ambos inician una amistad basada en la correspondencia, su gusto por la comida y la cultura y, sobre todo, en el escape que esto representa a sus rutinarias vidas: Jack, siempre insatisfecho, cuenta con un grupo de extravagantes amigos y con una cambiante ronda de admiradoras en su vida amorosa; Eve, quien vivió a la sombra de su difícil madre, está enfrascada en una lucha por superar sus miedos y la tensión que ahora experimenta con su propia hija.

A medida que florece la relación, cada uno le ofrece al otro consejos sabios y cada vez más afectuosos a través de los velos de la anonimidad parcial, empiezan a confrontar sus problemas y a planear un encuentro de celebración en París.

 

¿Por qué en El lugar de Beatriz?

Me lo recomendó mi amiga Yes. Muy ad hoc a sus 20 años.

 

Mi opinión (Excelente, Muy bueno, Me gustó-pudo ser mejor, No vale la pena, Muy malo)

Muy bueno.

Esta es una novela de melodrama que conforme se acerca el desenlace, los ánimos se apaciguan. No acaba como las clásicas (¡no voy a contar el final! ) y a lo largo de la trama, está llena de alusiones a la comida Inglesa–Americana-Francesa, comida sencilla.
Se trata de una mujer quien padeció abuso emocional por parte de su madre, con poca confianza en ella misma, que parece ponerse de pechito para repetir patrones ahora con su única hija, en el rol de la mala. De un hombre que está saliendo de un fallido matrimonio, involucrándose en relaciones que no prometen mucho.
Y la relación que tienen (ella americana, el Inglés) que inicia y continúa por correo (el de papel que se le pone timbres)

Entretenida. Me gustó. Y más la agradable sorpresa de las últimas hojas (recetas que no he experimentado).

 

Para recordar:

Es extraño lo poderoso e ilógico que es el concepto de identidad. Escribir es parte de quien soy y aunque no tengo que hacerlo, si no lo hago siento que falta alguna parte de mí. He tratado de llenar esa parte con otras cosas, una de las cuales es la cocina y la otra se refiere a las mujeres. La cocina ayuda, las mujeres no; por lo menos no aquellas con las que me he involucrado. Pero después de todo, ¿qué tipo de mujer querría a un tipo al que le falta una parte? Un componente esencial. Además, estoy engordando. La comida necesita producirse y consumirse en un ambiente de comodidad y alegría…de lo contrario se convierte en grasa.
Dos buenos e inteligentes amigos que han logrado manejar sus vidas bastante bien me han dicho últimamente que necesito poner orden a mi vida. Me pregunto si contigo se juntarán los tres strikes.
Tuyo en problemas,
Jack


De la Autora, Deborah McKinlay

Ha escrito media docena de libros de no ficción en el Reino Unido y sus obras han tenido éxito en diferentes países. Su trabajo ha aparecido en las revistas British Vogue, Cosmopolitan y Esquire. En español solo tiene “Nos vemos en Paris”

Huevos Divorciados

Los huevos divorciados es un clásico desayuno mexicano, convenientes para fin de semana, y se trata de un par de huevos fritos cubiertos con salsas de dos colores, divididos por frijoles, queso, plátano, chilaquiles o cualquier cosa que evite que las salsas se revuelvan.

Generalmente lleva salsa verde (hervida o asada) y salsa roja , que puede ser de chile serrano, chipotle o guajillo.

Los huevos rancheros llevan tortilla forzosamente, en cambio estos divorciados pueden o no llevarla. En esta versión pongo una sola tortilla por par de huevos.

Va la receta:

Ingredientes para dos personas:

4 huevos
2 tortillas
2 cucharadas de aceite vegetal
Salsa verde
Salsa roja
Sal y pimienta al gusto

 

Ingredientes para la Salsa Verde:

1 taza de tomatillos (tomate verde de cáscara)
1 chile serrano
cebolla blanca ¼ taza
2 ramas de cilantro, lavado
Sal y pimienta, al gusto

Ingredientes para la Salsa roja:

1 taza de jitomate
1 chile serrano
1 diente de ajo chico
Sal y pimienta al gusto

 

Elaboración

Salsa verde:

En una olla ponga todos los ingredientes, excepto el cilantro. Agregue media taza de agua y deje hervir por veinte minutos a fuego bajo. Licúelos con el cilantro hasta que se integre y quede tersa (si necesita, añada agua en la que se cocinaron, debe de quedar especita). Sazone con sal y pimienta.

Salsa roja:

Igual que la anterior, los ingredientes se ponen a cocinar por quince-veinte minutos. Se licuan y se fríen en una cucharadita de manteca de cerdo. Sazone con sal y pimienta.

 

Para los Huevos:

Si la tortilla no está recién hecha, calienta una sartén y cubra con una capa ligera de aceite en aerosol. Si la tortilla está recién hecha, colócala directamente en el plato.

Calienta un sartén y rocíe aceite en aerosol. Con cuidado fríe un par de huevos a la vez.

Tápalo por un minuto o hasta que sea de tu agrado el cocimiento de la yema (insisto, a mí me encanta tiernita).

Coloca los huevos al centro de la tortilla, entre los dos huevos distribuye queso fresco desmoronado para dividir las salsas, de un lado la roja y del otro la verde.

También podrías poner en lugar del queso, frijoles refritos para dividir las salsas.

Sírvelos de inmediato.