Pan de Calabaza

Con el  otoño amo la llegada de la Calabaza de Castilla a la cocina: en sopas, pastas, panes, pays y hasta el atole de calabaza es una delicia. En esta ocasión les presento un pan de calabaza, que bien lo puedes preparar con calabaza horneada, o con calabaza cocida.

Para hornear la calabaza, córtala en trozos y acomódala en una charola. Hornéala un par de horas a 180 grados centígrados. O si prefieres, la puedes poner a cocer en agua por 30 minutos.

¿te gusta con el diseño? Te recomiendo que sigas a pie de la letra las instrucciones. La primera vez que lo hice, en el mismo día ensamblé las dos partes y no quedó bien definido.

 

Mi pan es suave, esponjoso, y al cortarlo aún tibio, la parte del tallo se perdió. Es conveniente hacer el diseño cuando el pan esté completamente frío (incluso hacerlo en la noche y cortarlo al día siguiente) y congelarlo al menos por un par de horas.

 

 

También revisa que el molde de galletas que sea de tu predilección quepa en el molde de panqué.

De donde saqué la idea, manejaban dos masas diferentes (chocolate y vainilla). En mi caso utilicé el mismo pan de calabaza, poniéndole pintura vegetal a la del diseño de calabaza. Va la receta.

 

Ingredientes para cada pan:

2 tazas de harina
2 huevos grandes o 3 chicos
1 taza de azúcar
un puntito de sal
110 gramos de mantequilla
1 taza de calabaza asada o cocida bien escurrida
1 cucharadita de bicarbonato disuelto en agua tibia
Pintura vegetal color naranja para el primer pan.

 

Procedimiento:

Para el pan anaranjado comenzamos precalentando el horno a 180 º C. Bate la mantequilla con el azúcar. Cuando comience a estar esponjadito, agrega las yemas de huevos de uno en uno. En un tercio de agua tibia disuelve la pizca de sal y la media cucharadita de bicarbonato. Agrégalo. Se bate un poco más y debes agregar alternando harina y calabaza machacada con el tenedor. Incorpora bien con la batidora en velocidad baja. En este punto añades colorante vegetal naranja. Debe de quedar bien coloreado, de lo contrario se perderá el diseño. Por último, bate las claras a punto de turrón y añádelas revolviendo lentamente. Vierte la mezcla en un molde de panque previamente enmantequillado y enharinado. Hornea el panque por cuarenta y cinco minutos a 180 grados. Sácalo del horno y déjalo reposar por veinte minutos. Desmolda y reserva.

Cuando ya esté completamente frío, corta rebanadas del grueso de tu cortador y procede a cortar el diseño que elijas. Yo utilicé un cortador de galletas en forma de calabaza.

Nuevamente enmantequilla y enharina un molde de panqué, coloca todas las rebanadas de corrido en el fondo y ponlo en el congelador (al menos una hora). Las rebanadas deben de quedar juntitas y bien apretadas, porque de lo contrario al vaciar la masa blanca, pudieren separarse.

Ahora preparamos la misma masa de calabaza pero a esta no le pondremos colorante. Comienza precalentando el horno a 180 grados.

Bate la mantequilla con el azúcar. Cuando comience a estar esponjadito, agrega las yemas de huevos de uno en uno. En un tercio de agua tibia disuelve la pizca de sal y la media cucharadita de bicarbonato. Agrégalo. Se bate un poco más y debes añadir alternando harina y calabaza machacada con el tenedor. Incorpora bien con la batidora en velocidad baja. Por último, bate las claras a punto de turrón y añádelas revolviendo lentamente.

Saca el molde del congelador, y vierte la mezcla de pan de calabaza sin colorante sobre el pan de calabaza anaranjado que congelaste.

Hornea el panque por cuarenta y cinco minutos a 180 grados. Sácalo del horno y déjalo reposar por veinte minutos. Desmolda hasta que se enfríe completamente.

Les dejo la liga de La receta de la felicidad de donde saqué la idea, y de donde puedes sacar el paso a paso

Ambas son diferentes a mi receta de Pan de Calabaza, pero ilustran cómo se arma el pan.

Por supuesto que pueden preparar el pan de calabaza sin diseño y en un solo esfuerzo tendrán un esponjadito y delicioso pan. Pero si quieren sorprender a la familia, prepárenlo.


El Cardenal

Si, lo sé. Me he ausenté de más en el Blog. Han sido una serie de eventos desafortunados (…nada original) y acabé finalmente en manos de un excelente ortopedista que agarró el toro por los cuernos y me operó los meniscos de la rodilla derecha. Por ese motivo hoy estoy haciendo un recorrido por todas las series de NETFLIX, con la pierna en alto, tristeando porque extraño entrar a la cocina…sin andadera

Y no obstante que la presente entrada la preparé hace más de un mes, no quiero dejar de publicarla y que se vayan con la idea que en septiembre salí invicta.

El dieciocho de septiembre, un día antes del temblor, fui al centro. Recién me habían quitado la férula, prácticamente salí por una rodillera a la calle de Motolinía. Después caminé pocas cuadras hasta uno de mis restaurantes predilectos, El Cardenal de la calle de Palma. Salí tarde (dieciséis horas) con la intensión de encontrar poca gente.

A pesar de la hora, el primer piso estaba lleno, pero me tocó mesa en una ventana (😊). Con una cerveza Negra Modelo helada en mano me dispuse a leer el menú de temporada: Enchiladas de cuitlacoche, Chiles en Nogada ($290) y nieve de tuna con mezcal…mmm se me hace que las enchiladas son demasiado.

 

Opté mejor por un Caldo de camarón cantinero ($78), ilusamente creí que sería ligero (¡caldo!) Generalmente lo preparan con camarón seco y resulta que aquí lo hacen con camarón coctelero. Muy bien servido, picosito con un caldo espeso y con mucho (en verdad mucho) camarón.

 

 

En cuanto al Chile en Nogada, el rey del mes patrio, en muchas partes lo llevan a la mesa a temperatura ambiente. A mí no me hace mucha gracia. Siempre puntualizo que me lo sirvan MUY CALIENTE (siiiii, porque cuando le ponen la nogada encima -esa si es fría- el platillo pierde calor) No falta quien argumente que se puede cortar la nogada ¿¿¿??? ¿Como creen que va a dar tiempo antes de que yo me lo coma?

Pues bien, de los Chiles en Nogada que he probado, el de El Cardenal es de los mejor: con carne picada, abundante fruta y mucho piñón. Si bien la nogada que le ponen no es mucha, para mi gusto es suficiente. El chile es de tamaño grande.

Y pensando que la nieve de tuna con mezcal era una bolita (😊) se me ocurrió variar (siempre pido el mouse de guanábana…EXCELSO). Me gustó, pero la próxima vez regresaré a mi mouse. El sabor de la tuna era sutil, y el del mezcal, nulo.
Cerré mi comida con broche de oro, un café expreso.

Conozco las cuatro sucursales de El Cardenal, el que más me gusta es el de la calle de Palma que ocupa todo el edificio porfiriano de estilo francés. También por supuesto la zona – centro histórico- con la catedral, el zócalo y el templo mayor a unos pasos.

Con El Cardenal me sucede que repito una y otra vez los platillos que más me encantan. No me importa repetir cada año sus deliciosos Chiles en Nogada.