Enchiladas con camarón seco acompañadas de camarones al mojo de ajo

Tuve la dicha de crecer CASI a la orilla del mar, apenas a cuarenta y cinco minutos de distancia en carro. Teníamos a la mano mariscos de Tuxpan, Tecolutla y cazones. Platillos como huatape de camarón, Ostiones a la pimienta, Zaragalla, mole de camarones, arroz con camarón seco, tortilla de sardina y manjúa estuvieron en la mesa familiar.

Bueno por eso soy tan exigente cuando pruebo mariscos en CDMX, estoy acostumbrada al paraíso.

Las enchiladas con camarón seco eran parte del repertorio.

Hoy desayunamos Enchiladas con Camarón Seco, a un lado Huevo Revuelto y Frijoles Refritos. Las acompañamos con café americano y por último galleticas de queso. Con la engolosinada no pude fotografiarlas para el blog, por lo que se llegó la hora de la comida y decidí volver amontar el plato, ahora con camarón recién traído de Salina Cruz, preparados al mojo de ajo. Solo untado con ajo.

Y tú que prefieres ¿huevo revuelto y frijoles? ¿o camarón al mojo?

Las enchiladas son sencillas, de jitomate con un poco de picante. La diferencia lo hace el camarón seco que esparcimos por encima.

Checa la receta y anímate a prepararlas.

Ingredientes:

Para la Salsa Roja:

2 jitomates saladette grandes
¼ de cebolla
1 diente de ajo chico
1 chile serrano
½ taza de agua

Para el camarón seco:

15 camarones secos si son grandes, 25 si son chicos

Para el huevo revuelto:

Considera 2 huevos por persona

Para los camarones frescos

4 camarones por persona si son grandes
6 camarones por persona si son medianos

Para los frijoles refritos:

1 taza de frijoles negros licuados
1 cucharada de cebolla picada
1 cucharadita de manteca de cerdo
Sal

Procedimiento:

Para el camarón seco:

Pela el camarón, quita patas y bigotes. En la licuadora pon de 7 en 7 camarones, licua a la máxima velocidad. Obtendrás unas hebras finas de camarón. Reserva en un plato hondo,

Para los Frijoles Refritos:

Pon a calentar la manteca de cerdo, añade la cebolla picada a que se acitrone bien. Entonces agrega el frijo licuado. Deja que se fría por un buen rato a fuego bajo, hasta que queden bien refritos.

Para la Salsa:

En una olla pon a hervir todos los ingredientes por quince minutos. La cebolla y el chile deben de quedar relativamente suaves para que, cuando los licues, queden bien integrados.
Derrite un cuarto de cucharadita de manteca de cerdo (puede ser aceite de oliva si lo prefieres). Agrega la salsa licuada. Salpimienta. Conserva la salsa en la lumbre a fuego lo más bajito que puedas. La salsa debe de quedar un tanto espesa.

Para el huevo revuelto

Considera 2 pieza de huevo por persona. En un plato bátelo bien y no añadas sal (ya sea por el camarón seco o el camarón fresco, ambos tienen sal suficiente). En una sartén con aceite de oliva pon a calentarlo y agrega el huevo. Cuécelo para que quede tierno. Reserva.

O

Para el camarón al mojo

Considera cuatro piezas de camarón sin son grandes, seis si son medianos. Ábrelos en mariposa, unta ajo y deja reposar al menos por media hora. Fríe los camarones en aceite de oliva. Reserva

 

Para armar el plato:

Pasa las tortillas por la salsa. Acomódalas en el plato. Rocía el camarón seco por encima de las enchiladas. Añade una cucharada de frijoles refritos y el huevo revuelto

Sustituye el huevo por los camarones si así lo prefieres.

Acompaña el desayuno con una taza de café. Si es comida, sirve una copa de vino rosado o blanco, frío.

 


Empacadora Selva Negra

Francisco Javier Mina 7
Col. Del Carmen
04100 México, D.F.
Coyoacán

Dios es grande, porque si yo hubiere conocido este lugar antes de navidad…no se que hubiere sido de mi peso y de mi economía. Todo fue porque le pedí a mi amigo Carlos que me acompañara a Av. Universidad No. 1639 a elegir un mueble, y cuando terminamos, se me ocurre preguntarle ¿quieres que te lleve a alguna parte? Y me sale conque quiere comprar un paté de pollo…en Selva Negra.

Que impresión de tienda. Desde Avenida México alcanzas a ver en la cuchilla de Francisco Javier Mina el pequeño local, con un mini estacionamiento al frente, como para cinco carros. Suficientes espacios porque a pesar de que, dicen las malas lenguas que aqui siempre hay cola, el personal atiende con amabilidad y rapidez, por lo que no te tardas mucho y…neeeeext. Nosotros tuvimos suerte, llegamos a que nos atendieran y atrás de nosotros comenzó la clientela.

La variedad en la tienda es infinita: chorizos, jamón, tocino, salchichas, salami, pathé, lomos, ensaladas de pollo, de papa y cientos de cosas más (el pastel de sangre con lengua se ve espectacular). De una frescura inigualable, ya que allí mismo, en la parte trasera de la empacadora tienen el local donde elaboran los productos alemanes y charcutería, de lo mejor que he probado en CDMX.

Dejé que primero atendieran a mi amigo, engolosinada con todos los productos, no sabes por donde empezar, necesitas guía. Que más hubiere dado asomarme a su página y ver tooooodas las posibilidades. Carlos iba pidiendo de aquí y de allá: pate de pollo, salami, chucrut o col agria (tuvo a bien compartirla conmigo, por cierto) y pastel morrón.

Yo mientras tanto haciendo planes, de inmediato me acordé del delicioso desayuno que dimos en Dublín, donde por primera vez probé la morcilla. Decidí llevar morcilla recta, salchichón de cerveza y un par de salchichas. Seguramente lo más cercano a ese suculento desayuno irlandes que pronto presentaré en el blog.

Y como si fuera poco, a tres pasos de la empacadora encontramos otra delicia más, Delika Gourmet (en el número 5 de Francisco Javier Mina) donde podrás comprar pan recién horneado, baguete, pan negro, con pasas, de centeno, etc. una variedad de chocolates y mazapanes belgas, exquisitos. Si te apetece, hasta tomarte un café.

Valió la pena atravesar la ciudad a Coyoacán…por mi mueble y por tanta delicia.

 

 

 

 


Galletas de queso

Anoche hablé con mi madre y me comentó de entrada: “eres de otro planeta”. Es una broma que tenemos cuando algo nos sale delicioso y que concluimos seguramente venimos de otro mundo. Cuando hagas estas galletas, tu también pertenecerás al grupo de los “interestelares”.

Y es que apenas en la tarde le pedí la receta de sus exquisitas galletas de queso. Es una receta de su invención. En el estado de Veracruz se acostumbra preparar unos pastelitos que se deshacen en la boca, se llaman “rodeos”. Se hacen con manteca de cerdo, y la receta de la masa no lleva azúcar porque una vez horneados, los rodeos se revuelcan en azúcar con canela. Pues bien, las Galletas de queso tienen como base la masa de rodeos, con algunas variantes. El queso que mi mamá usa es “queso añejo”, un queso duro rallado difícil de conseguir (no imposible) en CDMX. Me animé a prepararlas con queso Cotija.

 

 

Quedaron igualitas a las que ella hace.

Son fáciles de hacer porque se palotean y se cortan las galletas.

 

 

Aún me sigo preguntando cuales me gustan más ¿¿¿las galletas de queso, las empanaditas de higo o las rosquitas de nata??? Es un dilema

Va la receta:

 

Ingredientes:

1 kilogramo de harina
½ kilogramo de manteca de puerco dura
4 yemas
½ taza de agua con media cucharadita de sal
150 gramos de azúcar
200 gramos de queso añejo, queso Cotija o cualquier queso duro.

Para el adorno: azúcar y canela

 

Procedimiento:

En un recipiente coloca la manteca, azúcar, yemas y bate a velocidad alta por un par de minutos. Baja la velocidad al mínimo y añade el queso. Bate un par de minutos más. Entonces comienza a intercalar harina y agua salada, de poco en poco. Deberás utilizar la mitad de la harina de esta forma. Cuando ya está bien integrado, apaga.

En la mesa coloca la harina restante en forma de volcán. En el centro vacía la mezcla de manteca. Comienza a jalar harina de los lados y revuelve con la manteca hasta que quede bien integrada. Solo bien integrada. No debes de amasar mucho porque te quedarás con la manteca de cerdo en las manos.

Divide la masa en tres partes y comienza a palotear. Debe de quedar de un centímetro de ancho. Si quedan muy delgadas, una vez horneada se te van a desbaratar porque es una galleta delicada. Por lo mismo es conveniente que no utilices un cortador diferente, debe de ser redondo. Córtalas y colócalas en una charola ligeramente engrasada (las galletas soltarán apenas un poquitín de grasa).

 

 

Hornea por 25 minutos a 160 grados. No le subas mucho al horno. Es preferible que tarden un poco más, porque cambia el sabor si se doran demasiado.

 

 

 

Una vez que ya estén listas, déjalas reposar por 10 minutos y entonces azucáralas. Las que preparé a unas les puse solo azúcar, a otras azucar con canela.


Papadzules – Alimento del Amo

Feliz Navidad, Feliz Año Nuevooooo. También Feliz primer aniversario de El Lugar de Beatriz, se fue muy rápido.

E igual que la primera navidad, preparé varias cosas, tomé fotos…pero los festejos me absorbieron…tendré que trabajar en ello. Mis respetos para los blogueros que se las ingenian para publicar y festejar al mismo tiempo.

Bueno pues con la novedad de que estamos en renovación, espero pronto lo vean reflejado en la imagen de El Lugar de Beatriz, también en los contenidos.

Este 2018 quiero iniciarlo con una receta que es una delicia. La probé por primera vez hace mas de treinta años, en la Universidad. Mi amigo yucateco Roger (qpd) las preparó y me enamoré…no, no de él; me enamoré de los papadzules.

Los papadzules son un platillo mestizo, con claras influencias indígenas, se trata de unas tortillas rellenas de huevo cocido, bañadas en salsa de pepita con un sutil sabor a epazote. Raro para mi que no lleve nada de picante, pero éste lo encontramos en el adorno de salsa roja que si lleva chile habanero. No son “enchiladas” propiamente, más bien se trata de un tipo de “empipianadas”.

Son originales de la península de Yucatán, y aquí en ciudad de México no se acostumbran. Si buscas, seguro encuentras restaurantes regionales yucatecos que los preparan, como Los Almendros. Yo tuve la dicha que Roger los preparara para nosotros. Papadzul significa en español “alimento del amo”; (caballero) porque proviene de la voz “dzul”, amo o caballero, no perteneciente a la clase popular y de “papak” embarrar.

Dicen los que saben que regularmente se come los viernes, porque cuando se guisó por primera vez para un hacendado, éste pidió comerlo cada viernes acompañado de agua de ciruelas.

A continuación, les dejo la receta:

 

Para tres personas

Ingredientes:

250 gramos de pepita de calabaza
1 jitomate bola grande
¼ cebolla
1 rama de epazote (paico, acahualillo o té de milpa)
2 chiles habaneros (3 si picas uno para adorno)
5 huevos cocidos
½ kilo de masa

 

Preparación:

Para la salsa de pipián:

El epazote se pone a hervir en una taza de agua, a fuego bajo por cinco minutos. Reserva
En una sartén a fuego bajito se tuestan las pepitas ligeramente, sin dejar que se quemen porque amarga. Se muelen en la licuadora.
La salsa de pepita es delicada. Si la pones a hervir, se corta. Debes de preparar la salsa cuando ya tienes lo demás preparado.
En la licuadora une la pepita molida con el agua de epazote. Si es necesario pon un poco más. Fríe la salsa en una cucharadita de manteca. A fuego muy bajo y moviendo constantemente para que no se corte. Sazona.

Para la salsa de jitomate y chile habanero

El Jitomate se pone a hervir con los dos chiles habaneros (sin semillas, si no quieres que pique tanto) el trocito de cebolla y 1 taza de agua, por 10 minutos. Licúalos muy bien, debe de quedar una salsa un tanto espesa. La salsa se fríe en una cucharadita de manteca de cerdo. Se sazona con sal al gusto.

 

Para los huevos:

Pon a hervir los huevos por 12 minutos. Ya cocidos, separa clara de las yemas. Pica la clara menudita y tritura las yemas. Reserva.

Para el adorno de chile habanero:

Si te gusta el picante, puedes picar un chile habanero bien menudito. Usa guantes.

 

 

Para armar los Papadzules

Prepara tres tortillas por persona. Rellénalas del huevo cocido, primero clara y por último yema. Enróllalas y acomoda en un plato.
Baña los taquitos de huevo con la salsa de pipián. Se cubren con la salsa roja y un poco de huevo cocido.
El chile picadito ponlo en la mesa para que cada quien se sirva lo que desee.

Buen provecho, disfruta tus papadzules.