Enchiladas con camarón seco acompañadas de camarones al mojo de ajo

Tuve la dicha de crecer CASI a la orilla del mar, apenas a cuarenta y cinco minutos de distancia en carro. Teníamos a la mano mariscos de Tuxpan, Tecolutla y cazones. Platillos como huatape de camarón, Ostiones a la pimienta, Zaragalla, mole de camarones, arroz con camarón seco, tortilla de sardina y manjúa estuvieron en la mesa familiar.

Bueno por eso soy tan exigente cuando pruebo mariscos en CDMX, estoy acostumbrada al paraíso.

Las enchiladas con camarón seco eran parte del repertorio.

Hoy desayunamos Enchiladas con Camarón Seco, a un lado Huevo Revuelto y Frijoles Refritos. Las acompañamos con café americano y por último galleticas de queso. Con la engolosinada no pude fotografiarlas para el blog, por lo que se llegó la hora de la comida y decidí volver amontar el plato, ahora con camarón recién traído de Salina Cruz, preparados al mojo de ajo. Solo untado con ajo.

Y tú que prefieres ¿huevo revuelto y frijoles? ¿o camarón al mojo?

Las enchiladas son sencillas, de jitomate con un poco de picante. La diferencia lo hace el camarón seco que esparcimos por encima.

Checa la receta y anímate a prepararlas.

Ingredientes:

Para la Salsa Roja:

2 jitomates saladette grandes
¼ de cebolla
1 diente de ajo chico
1 chile serrano
½ taza de agua

Para el camarón seco:

15 camarones secos si son grandes, 25 si son chicos

Para el huevo revuelto:

Considera 2 huevos por persona

Para los camarones frescos

4 camarones por persona si son grandes
6 camarones por persona si son medianos

Para los frijoles refritos:

1 taza de frijoles negros licuados
1 cucharada de cebolla picada
1 cucharadita de manteca de cerdo
Sal

Procedimiento:

Para el camarón seco:

Pela el camarón, quita patas y bigotes. En la licuadora pon de 7 en 7 camarones, licua a la máxima velocidad. Obtendrás unas hebras finas de camarón. Reserva en un plato hondo,

Para los Frijoles Refritos:

Pon a calentar la manteca de cerdo, añade la cebolla picada a que se acitrone bien. Entonces agrega el frijo licuado. Deja que se fría por un buen rato a fuego bajo, hasta que queden bien refritos.

Para la Salsa:

En una olla pon a hervir todos los ingredientes por quince minutos. La cebolla y el chile deben de quedar relativamente suaves para que, cuando los licues, queden bien integrados.
Derrite un cuarto de cucharadita de manteca de cerdo (puede ser aceite de oliva si lo prefieres). Agrega la salsa licuada. Salpimienta. Conserva la salsa en la lumbre a fuego lo más bajito que puedas. La salsa debe de quedar un tanto espesa.

Para el huevo revuelto

Considera 2 pieza de huevo por persona. En un plato bátelo bien y no añadas sal (ya sea por el camarón seco o el camarón fresco, ambos tienen sal suficiente). En una sartén con aceite de oliva pon a calentarlo y agrega el huevo. Cuécelo para que quede tierno. Reserva.

O

Para el camarón al mojo

Considera cuatro piezas de camarón sin son grandes, seis si son medianos. Ábrelos en mariposa, unta ajo y deja reposar al menos por media hora. Fríe los camarones en aceite de oliva. Reserva

 

Para armar el plato:

Pasa las tortillas por la salsa. Acomódalas en el plato. Rocía el camarón seco por encima de las enchiladas. Añade una cucharada de frijoles refritos y el huevo revuelto

Sustituye el huevo por los camarones si así lo prefieres.

Acompaña el desayuno con una taza de café. Si es comida, sirve una copa de vino rosado o blanco, frío.

 


Empacadora Selva Negra

Francisco Javier Mina 7
Col. Del Carmen
04100 México, D.F.
Coyoacán

Dios es grande, porque si yo hubiere conocido este lugar antes de navidad…no se que hubiere sido de mi peso y de mi economía. Todo fue porque le pedí a mi amigo Carlos que me acompañara a Av. Universidad No. 1639 a elegir un mueble, y cuando terminamos, se me ocurre preguntarle ¿quieres que te lleve a alguna parte? Y me sale conque quiere comprar un paté de pollo…en Selva Negra.

Que impresión de tienda. Desde Avenida México alcanzas a ver en la cuchilla de Francisco Javier Mina el pequeño local, con un mini estacionamiento al frente, como para cinco carros. Suficientes espacios porque a pesar de que, dicen las malas lenguas que aqui siempre hay cola, el personal atiende con amabilidad y rapidez, por lo que no te tardas mucho y…neeeeext. Nosotros tuvimos suerte, llegamos a que nos atendieran y atrás de nosotros comenzó la clientela.

La variedad en la tienda es infinita: chorizos, jamón, tocino, salchichas, salami, pathé, lomos, ensaladas de pollo, de papa y cientos de cosas más (el pastel de sangre con lengua se ve espectacular). De una frescura inigualable, ya que allí mismo, en la parte trasera de la empacadora tienen el local donde elaboran los productos alemanes y charcutería, de lo mejor que he probado en CDMX.

Dejé que primero atendieran a mi amigo, engolosinada con todos los productos, no sabes por donde empezar, necesitas guía. Que más hubiere dado asomarme a su página y ver tooooodas las posibilidades. Carlos iba pidiendo de aquí y de allá: pate de pollo, salami, chucrut o col agria (tuvo a bien compartirla conmigo, por cierto) y pastel morrón.

Yo mientras tanto haciendo planes, de inmediato me acordé del delicioso desayuno que dimos en Dublín, donde por primera vez probé la morcilla. Decidí llevar morcilla recta, salchichón de cerveza y un par de salchichas. Seguramente lo más cercano a ese suculento desayuno irlandes que pronto presentaré en el blog.

Y como si fuera poco, a tres pasos de la empacadora encontramos otra delicia más, Delika Gourmet (en el número 5 de Francisco Javier Mina) donde podrás comprar pan recién horneado, baguete, pan negro, con pasas, de centeno, etc. una variedad de chocolates y mazapanes belgas, exquisitos. Si te apetece, hasta tomarte un café.

Valió la pena atravesar la ciudad a Coyoacán…por mi mueble y por tanta delicia.

 

 

 

 


Galletas de queso

Anoche hablé con mi madre y me comentó de entrada: “eres de otro planeta”. Es una broma que tenemos cuando algo nos sale delicioso y que concluimos seguramente venimos de otro mundo. Cuando hagas estas galletas, tu también pertenecerás al grupo de los “interestelares”.

Y es que apenas en la tarde le pedí la receta de sus exquisitas galletas de queso. Es una receta de su invención. En el estado de Veracruz se acostumbra preparar unos pastelitos que se deshacen en la boca, se llaman “rodeos”. Se hacen con manteca de cerdo, y la receta de la masa no lleva azúcar porque una vez horneados, los rodeos se revuelcan en azúcar con canela. Pues bien, las Galletas de queso tienen como base la masa de rodeos, con algunas variantes. El queso que mi mamá usa es “queso añejo”, un queso duro rallado difícil de conseguir (no imposible) en CDMX. Me animé a prepararlas con queso Cotija.

 

 

Quedaron igualitas a las que ella hace.

Son fáciles de hacer porque se palotean y se cortan las galletas.

 

 

Aún me sigo preguntando cuales me gustan más ¿¿¿las galletas de queso, las empanaditas de higo o las rosquitas de nata??? Es un dilema

Va la receta:

 

Ingredientes:

1 kilogramo de harina
½ kilogramo de manteca de puerco dura
4 yemas
½ taza de agua con media cucharadita de sal
150 gramos de azúcar
200 gramos de queso añejo, queso Cotija o cualquier queso duro.

Para el adorno: azúcar y canela

 

Procedimiento:

En un recipiente coloca la manteca, azúcar, yemas y bate a velocidad alta por un par de minutos. Baja la velocidad al mínimo y añade el queso. Bate un par de minutos más. Entonces comienza a intercalar harina y agua salada, de poco en poco. Deberás utilizar la mitad de la harina de esta forma. Cuando ya está bien integrado, apaga.

En la mesa coloca la harina restante en forma de volcán. En el centro vacía la mezcla de manteca. Comienza a jalar harina de los lados y revuelve con la manteca hasta que quede bien integrada. Solo bien integrada. No debes de amasar mucho porque te quedarás con la manteca de cerdo en las manos.

Divide la masa en tres partes y comienza a palotear. Debe de quedar de un centímetro de ancho. Si quedan muy delgadas, una vez horneada se te van a desbaratar porque es una galleta delicada. Por lo mismo es conveniente que no utilices un cortador diferente, debe de ser redondo. Córtalas y colócalas en una charola ligeramente engrasada (las galletas soltarán apenas un poquitín de grasa).

 

 

Hornea por 25 minutos a 160 grados. No le subas mucho al horno. Es preferible que tarden un poco más, porque cambia el sabor si se doran demasiado.

 

 

 

Una vez que ya estén listas, déjalas reposar por 10 minutos y entonces azucáralas. Las que preparé a unas les puse solo azúcar, a otras azucar con canela.


Papadzules – Alimento del Amo

Feliz Navidad, Feliz Año Nuevooooo. También Feliz primer aniversario de El Lugar de Beatriz, se fue muy rápido.

E igual que la primera navidad, preparé varias cosas, tomé fotos…pero los festejos me absorbieron…tendré que trabajar en ello. Mis respetos para los blogueros que se las ingenian para publicar y festejar al mismo tiempo.

Bueno pues con la novedad de que estamos en renovación, espero pronto lo vean reflejado en la imagen de El Lugar de Beatriz, también en los contenidos.

Este 2018 quiero iniciarlo con una receta que es una delicia. La probé por primera vez hace mas de treinta años, en la Universidad. Mi amigo yucateco Roger (qpd) las preparó y me enamoré…no, no de él; me enamoré de los papadzules.

Los papadzules son un platillo mestizo, con claras influencias indígenas, se trata de unas tortillas rellenas de huevo cocido, bañadas en salsa de pepita con un sutil sabor a epazote. Raro para mi que no lleve nada de picante, pero éste lo encontramos en el adorno de salsa roja que si lleva chile habanero. No son “enchiladas” propiamente, más bien se trata de un tipo de “empipianadas”.

Son originales de la península de Yucatán, y aquí en ciudad de México no se acostumbran. Si buscas, seguro encuentras restaurantes regionales yucatecos que los preparan, como Los Almendros. Yo tuve la dicha que Roger los preparara para nosotros. Papadzul significa en español “alimento del amo”; (caballero) porque proviene de la voz “dzul”, amo o caballero, no perteneciente a la clase popular y de “papak” embarrar.

Dicen los que saben que regularmente se come los viernes, porque cuando se guisó por primera vez para un hacendado, éste pidió comerlo cada viernes acompañado de agua de ciruelas.

A continuación, les dejo la receta:

 

Para tres personas

Ingredientes:

250 gramos de pepita de calabaza
1 jitomate bola grande
¼ cebolla
1 rama de epazote (paico, acahualillo o té de milpa)
2 chiles habaneros (3 si picas uno para adorno)
5 huevos cocidos
½ kilo de masa

 

Preparación:

Para la salsa de pipián:

El epazote se pone a hervir en una taza de agua, a fuego bajo por cinco minutos. Reserva
En una sartén a fuego bajito se tuestan las pepitas ligeramente, sin dejar que se quemen porque amarga. Se muelen en la licuadora.
La salsa de pepita es delicada. Si la pones a hervir, se corta. Debes de preparar la salsa cuando ya tienes lo demás preparado.
En la licuadora une la pepita molida con el agua de epazote. Si es necesario pon un poco más. Fríe la salsa en una cucharadita de manteca. A fuego muy bajo y moviendo constantemente para que no se corte. Sazona.

Para la salsa de jitomate y chile habanero

El Jitomate se pone a hervir con los dos chiles habaneros (sin semillas, si no quieres que pique tanto) el trocito de cebolla y 1 taza de agua, por 10 minutos. Licúalos muy bien, debe de quedar una salsa un tanto espesa. La salsa se fríe en una cucharadita de manteca de cerdo. Se sazona con sal al gusto.

 

Para los huevos:

Pon a hervir los huevos por 12 minutos. Ya cocidos, separa clara de las yemas. Pica la clara menudita y tritura las yemas. Reserva.

Para el adorno de chile habanero:

Si te gusta el picante, puedes picar un chile habanero bien menudito. Usa guantes.

 

 

Para armar los Papadzules

Prepara tres tortillas por persona. Rellénalas del huevo cocido, primero clara y por último yema. Enróllalas y acomoda en un plato.
Baña los taquitos de huevo con la salsa de pipián. Se cubren con la salsa roja y un poco de huevo cocido.
El chile picadito ponlo en la mesa para que cada quien se sirva lo que desee.

Buen provecho, disfruta tus papadzules.


Paella Valenciana…a la Mexicana

Bueno y ¿Cómo es eso? o es Valenciana o es Mexicana. En Wikipedia, sobre la PAELLA VALENCIANA señala:

Los diez ingredientes básicos que siempre se usan general y tradicionalmente son pollo, conejo, bajoqueta (judía verde), garrofón (parecido al chícharo japonés), tomate, arroz, aceite de oliva, agua, azafrán y sal. Además de lo anterior, según la región, se admiten ingredientes como ajo, alcachofa, pato, pimentón, caracoles o el romero, variantes que «también serán aceptadas dentro de la denominación de auténtica “paella valenciana”».

Pero aquí en México la Valenciana se sirve con pollo, camarones o langostinos, trozos de chorizo, Costilla de Cerdo, mejillones y almejas. Incluso hay lugares que acostumbran presentarla con salchicha. A mí no me gusta.

Con mezcla de carnes y mariscos es como aprendí a prepararla en el Claustro de Sor Juana, en mi curso de Sabores del Mundo.

Esta receta, en particular, se me hace ideal para el mes navideño, lleno de reuniones, porque además de deliciosa, tiene la ventaja que es un solo plato sabroso, lucidor, rendidor, perfecto para que una vez elaborada, el(la) anfitrion(a) de la reunión pueda disfrutar del evento con sus invitados. Así lo hice para nuestra reunión de amigas de la oficina (todas jubiladas) la preparé y me desentendí de la cocina. Pasamos un rato muy contentas, come que come.

 

En la foto la que probé en mi reciente viaje a Valencia, no fue de mis predilectas, y es que por las prisas no pedimos la de elaboración al momento, sino la Paella del menú del día. Era buena a secas. Esta les aseguro saldrá espectacular.

 

 

La que probé en Valencia

Van los ingredientes para 10 personas

Aceite de Oliva
Costilla de Cerdo o Pulpa – 250 gramos
10 piernas de pollo chicas o piernas de ala grandes
Chorizo español – 400 gramos
Mejillones de media concha – 500 gramos
Calamares en Anillos – 500 gramos
Almeja Chirla – 500 gramos
Azafrán – 2 gramos
Cebolla mediana – 1 pieza
Ajo picado – 50 gramos
Arroz Cristal – 800 gramos
Caldo de Pollo – 1.6 litros
Chícharo – 150 gramos
Pimiento rojo – 1 pieza
Pimiento verde – 1 pieza
Camarón Cristal grande con cabeza – 600 gramos
Perejil picado

 

Procedimiento

 

Preparar los ingredientes:

Los vegetales se reservan de la siguiente forma

– Cebolla y Ajo bien picadito
– Pimiento rojo y pimiento verde en tiras
– Chicharos
– Perejil bien picadito

Las carnes

– Las Almejas se lavan y tallan muy bien para quitarles la tierra. De preferencia se abren porque por dentro muchas veces traen tierra.
– Los mejillones también se lavan bien y se les corta las barbas si es que aún las traen.
– Los calamares se cortan en anillos si es que ya vienen limpios. De lo contrario se retira la cabeza, la espada, la piel morada y los interiores y después se rebanan (yo sugiero que no se compliquen y compren de los ya limpios)
– El pollo de preferencia utiliza piezas chicas.
– El cerdo pide con el carnicero que te corte trozos chicos de costilla. Puedes utilizar también pulpa, cortándola en trozos pequeños.
– El chorizo se rebana un tanto grueso para que mantenga su forma
– Se lavan los camarones y se les corta los bigotes

Para la elaboración de la paella

– Calienta el aceite de olivo y añade el azafrán para que se fría un par de minutos.
– Agrega en este orden las carnes: cerdo, pollo y chorizo. Permite que entre carne y carne, se sellen y tome color.
– A continuación, añade cebolla y ajo, mueve un par de minutos.
– Agrega los anillos de calamar, las almejas y los mejillones. Deja que se integre un par de minutos, revuelve bien.
– Añade arroz y chícharos. Mezcla muy bien y deja que se impregne el arroz.
– Distribuye las carnes de manera pareja en la superficie de la paellera
– Agrega el caldo de pollo.
– Lleva a ebullición y deja hervir por diez minutos, una vez que se empieza a secar el arroz.
– Agrega pimientos y camarones (acomódalos para que luzcan bien). Se espolvorea el perejil y se tapa con el papel aluminio.
– Deja que hierva por quince minutos más.
– Una vez que está seca, encima del aluminio se le coloca un trapo y se deja reposar media hora antes de servir.

Yo acostumbro servirla acompañada de baguete y con un buen vino tinto.

 

 

¿Recuerdan el Alioli que preparamos allá por el mes de abril? Pónganlo en la mesa, la combinación de sabores les gustará.

 

 

Y para cerrar con broche de oro, no quiero dejar de mencionar que mientras andaba de viaje, en Ciudad de México se presentó el libro VINO A CUENTO, de la editorial Escorpio. Forma parte de la antología el cuento OTRO PLANO, mi primer escrito publicado.

Estoy muy contenta al respecto.

 

En éste cuento platico sobre la celebración del cumpleaños ochenta de mi madre (¡Real! Lo acabamos de celebrar el dos de diciembre, aunque el cuento fue imaginario). Los invito a deleitarse con la espumosa antología en las que catorce narradores sibaritas rendimos homenaje al vino.

 

¡La Paella también hace acto de aparición! Confieso que era mi modo de hacerla antes de tomar el curso Sabores del Mundo, con camote de azafrán (cúrcuma). Continua gustándome el aroma y sabor del camote de azafrán (cúrcuma), si se animan a hacerla como lo narro en el libro, no se desilusionarán.

Y mientras tanto FELIZ CUMPLEAÑOS OCHENTA, MAMI


Sardinas al estilo Oporto

Ya de regreso y a punto de iniciar los festejos navideños, me gustaría hacer un par de entradas referente a mis recientes vacaciones. Lo amerita.

Nos la pasamos muuuuy bien, el viaje lo organizamos desde el año pasado. Esta fue mi primera vez vía AirBnb y me encantó. Quizás de lo que más me entusiasmó desde un inicio fue Portugal.  La combinación de paisajes tipo postal, la deliciosa comida y sus bebidas espirituosas (oporto y vinos de mesa) me hicieron soñar.

La realidad no se quedó atrás.

Sudé un poco cuando vi cuan empinadas estaban sus calles (por eso de la operación de la rodilla y el uso obligatorio del bastón). Pero todo llevadero, todo posible, todo disfrutable.

Portugal es un país lleno de color y de sabor (según yo, solo mariscos, pero encontramos DELICIOSAS opciones con la carne también); está lleno de nostalgia (Fado me cautivó) y sus postres ni se diga (pasteles de Belem¡¡¡) me han planteado retos para el año que entra.

Antes de ir, yo ya amaba la sardina.  Por eso me resistí a pedirla en Lisboa, quería probar cosas nuevas. Pero me ganó el antojo. Me la sirvieron a la parrilla, un punto a favor porque yo generalmente la preparo asada o frita. Me presentaron tres sardinas con vinagreta de pimientos morrones por encima, por un lado jitomate rebanado y por el otro, papa hervida rebanada. Así tenía que ser porque el intenso sabor de la vinagreta convinaba muy bien con los vegetales al natural ¡Sublime!

Es el primer plato que preparo de lo recién conocido.

En ciudad de México conseguimos buena sardina. Se que somos productores, sin embargo, la que venden en el super es española o portuguesa. Siempre congelada. No esta nada mal. Yo acostumbro a consumirla; así…sencillita, pasada por aceite de oliva y acompañada de una salsa tártara. Portugal abrió para mi una gama de posibilidades. Por lo que probé, y por lo que viene en el libro de cocina que me compré.

Al elaborarla, lo confieso: mi primer intento salió de muy buen sabor, pero no cercano a lo que nos sirvieron en Lisboa. Porque la vinagreta lleva la cebolla cruda, crujiente.  Pero se me ocurrió pasar cebolla y pimiento por el sartén, con aceite de oliva. No salió mal, incluso es una buena opción para quienes no toleran el fuerte sabor de la cebolla cruda. Plantearé mis dos intentos. Va la receta para dos personas.

Sardinas al estilo de Oporto

Ingredientes:

6 sardinas frescas
½ taza de aceite de oliva
2 papas criollas
3 pimientos morrones (me lo sirvieron verde, pero yo amo el rojo anaranjado y amarillo)
½ cebolla morada
2 cucharadas de vinagre
Sal y pimienta

En la pescadería pide que te entreguen las sardinas limpias (que les quiten entrañas y un tanto de escamas). La piel de la sardina es delicada.

¿Qué orden seguiremos para la preparación?

 

Primero pon a cocer las papas. Mis papas eran grandes, por lo que se tardaron 50 minutos en cocerse. No olvides taparlas. Para que el platillo resulte bien, debes de calcular los tiempos. Prácticamente las papas deben de estar saliendo al mismo tiempo que la sardina. Incluso puedes mantenerlas con la flama muy bajita si ves que salen primero que el resto de los platillos.

 

Segundo punto, asa los pimientos morrones. Procura que se tatemen bien. Ponlos a sudar en una bolsa, al menos por 15 minutos.

Entonces procede a quitarles la piel, las venas, las semillas. Lávalos bien y sécalos. Rebánalos y Reserva. En un recipiente hondo coloca el vinagre blanco. Rebana la cebolla y añade al vinagre y por último el pimiento rebanado. Agrega sal y pimienta. Deja reposar.

Tercer punto, enjuaga las sardinas. Quita los residuos de las entrañas y con los dedos ayúdate para quitar las escamas. Sécalas muy bien con un paño. Una vez Salpimentada, pásala por harina. Esto evitará que se pegue. Pon a calentar un sartén con el aceite de oliva. Con cuidado acomoda las sardinas en el sartén. Deja que se doren por veinte minutos cada lado, a fuego medio.

Para armar el plato

Rebana el jitomate, y acomódalo en el plato. Rocíalo de aceite de oliva. un punto de sal y de pimienta.

Pela la papa (ayúdate de un cuchillo para que no te quemes), rebánala y colócala en el plato.

Acomoda las Sardinas, tres por persona y por encima coloca la vinagreta de pimientos.

Sírvelas con vino blanco seco.

Ahora bien, si no te gusta la cebolla cruda: en una sartén pon a calentar un par de cucharadas de aceite de oliva. Agrega la cebolla, que se acitrone un poco. Añade los pimientos. Revuelve un poco. Agrega el vinagre, sal y pimienta. Deja que se integre un par de minutos y apaga el sartén.

 

Primer intento, en vinagreta con la cebolla y pimientos pasados por aceite de oliva.

 

Segundo intento, en vinagreta con cebolla cruda.


Enchiladas rellenas de huevo, con chorizo por encima

¡¡¡Ya estoy de regreso!!!
Me tomé un periodo de vacaciones por tres semanas, y al respecto tengo mucho que platicarles. Iré bajando poco a poco las reseñas y recetas que traigo de España, Portugal e Irlanda.

Pero antes que nada, esta mañana quiero compartirles mi desayuno mexicano del regreso, esta mini nota.

Después de tantos días de comer con pan, ya se me antojaba una enchilada, un bocolito o por lo menos una tortilla con queso 😊

Va la receta:

 

Ingredientes:

2 jitomates saladette grandes
¼ de cebolla
1 diente de ajo chico
1 chile serrano

1/2 taza de agua

 

masa
1 huevo y medio por persona

 

Procedimiento:

En una olla pon a hervir todos los primeros cinco ingredientes por quince minutos. La cebolla y el chile deben de quedar relativamente suaves para que, cuando los licues, queden bien integrados.

Derrite un cuarto de cucharadita de manteca de cerdo (puede ser aceite de oliva si lo prefieres). Agrega la salsa licuada. Salpimienta.

Conserva la salsa en la lumbre a fuego lo más bajito que puedas.
La salsa debe de quedar un tanto espesa.

 

Para el huevo revuelto
Considera 1 pieza de huevo por persona. En un plato bátelo bien y añade un poco de sal. En una sartén con aceite de oliva pon a calentarlo y agrega el huevo. Cuécelo para que quede tierno. Reserva.

 

Para el armado:
Prepara 3 tortillas por persona (mis sobrinas comen muchas más). En el plato las rellenas con el huevo revuelto y las bañas con la salsa roja.

La masa en ciudad de México es un tanto “quebradiza”, por ese motivo prefiero hacer las tortillas, rellenarlas de huevo y rociarlas con la salsa roja (en lugar de rellenarlas ya pasadas por la salsa)

 

Por encima esparce el chorizo.

Disfruto mucho las enchiladas recién preparadas. Es una buena opción servirlas con frijoles de la olla o refritos. Anímense a prepararlas.


Pan de Calabaza

Con el  otoño amo la llegada de la Calabaza de Castilla a la cocina: en sopas, pastas, panes, pays y hasta el atole de calabaza es una delicia. En esta ocasión les presento un pan de calabaza, que bien lo puedes preparar con calabaza horneada, o con calabaza cocida.

Para hornear la calabaza, córtala en trozos y acomódala en una charola. Hornéala un par de horas a 180 grados centígrados. O si prefieres, la puedes poner a cocer en agua por 30 minutos.

¿te gusta con el diseño? Te recomiendo que sigas a pie de la letra las instrucciones. La primera vez que lo hice, en el mismo día ensamblé las dos partes y no quedó bien definido.

 

Mi pan es suave, esponjoso, y al cortarlo aún tibio, la parte del tallo se perdió. Es conveniente hacer el diseño cuando el pan esté completamente frío (incluso hacerlo en la noche y cortarlo al día siguiente) y congelarlo al menos por un par de horas.

 

 

También revisa que el molde de galletas que sea de tu predilección quepa en el molde de panqué.

De donde saqué la idea, manejaban dos masas diferentes (chocolate y vainilla). En mi caso utilicé el mismo pan de calabaza, poniéndole pintura vegetal a la del diseño de calabaza. Va la receta.

 

Ingredientes para cada pan:

2 tazas de harina
2 huevos grandes o 3 chicos
1 taza de azúcar
un puntito de sal
110 gramos de mantequilla
1 taza de calabaza asada o cocida bien escurrida
1 cucharadita de bicarbonato disuelto en agua tibia
Pintura vegetal color naranja para el primer pan.

 

Procedimiento:

Para el pan anaranjado comenzamos precalentando el horno a 180 º C. Bate la mantequilla con el azúcar. Cuando comience a estar esponjadito, agrega las yemas de huevos de uno en uno. En un tercio de agua tibia disuelve la pizca de sal y la media cucharadita de bicarbonato. Agrégalo. Se bate un poco más y debes agregar alternando harina y calabaza machacada con el tenedor. Incorpora bien con la batidora en velocidad baja. En este punto añades colorante vegetal naranja. Debe de quedar bien coloreado, de lo contrario se perderá el diseño. Por último, bate las claras a punto de turrón y añádelas revolviendo lentamente. Vierte la mezcla en un molde de panque previamente enmantequillado y enharinado. Hornea el panque por cuarenta y cinco minutos a 180 grados. Sácalo del horno y déjalo reposar por veinte minutos. Desmolda y reserva.

Cuando ya esté completamente frío, corta rebanadas del grueso de tu cortador y procede a cortar el diseño que elijas. Yo utilicé un cortador de galletas en forma de calabaza.

Nuevamente enmantequilla y enharina un molde de panqué, coloca todas las rebanadas de corrido en el fondo y ponlo en el congelador (al menos una hora). Las rebanadas deben de quedar juntitas y bien apretadas, porque de lo contrario al vaciar la masa blanca, pudieren separarse.

Ahora preparamos la misma masa de calabaza pero a esta no le pondremos colorante. Comienza precalentando el horno a 180 grados.

Bate la mantequilla con el azúcar. Cuando comience a estar esponjadito, agrega las yemas de huevos de uno en uno. En un tercio de agua tibia disuelve la pizca de sal y la media cucharadita de bicarbonato. Agrégalo. Se bate un poco más y debes añadir alternando harina y calabaza machacada con el tenedor. Incorpora bien con la batidora en velocidad baja. Por último, bate las claras a punto de turrón y añádelas revolviendo lentamente.

Saca el molde del congelador, y vierte la mezcla de pan de calabaza sin colorante sobre el pan de calabaza anaranjado que congelaste.

Hornea el panque por cuarenta y cinco minutos a 180 grados. Sácalo del horno y déjalo reposar por veinte minutos. Desmolda hasta que se enfríe completamente.

Les dejo la liga de La receta de la felicidad de donde saqué la idea, y de donde puedes sacar el paso a paso

Ambas son diferentes a mi receta de Pan de Calabaza, pero ilustran cómo se arma el pan.

Por supuesto que pueden preparar el pan de calabaza sin diseño y en un solo esfuerzo tendrán un esponjadito y delicioso pan. Pero si quieren sorprender a la familia, prepárenlo.


El Cardenal

Si, lo sé. Me he ausenté de más en el Blog. Han sido una serie de eventos desafortunados (…nada original) y acabé finalmente en manos de un excelente ortopedista que agarró el toro por los cuernos y me operó los meniscos de la rodilla derecha. Por ese motivo hoy estoy haciendo un recorrido por todas las series de NETFLIX, con la pierna en alto, tristeando porque extraño entrar a la cocina…sin andadera

Y no obstante que la presente entrada la preparé hace más de un mes, no quiero dejar de publicarla y que se vayan con la idea que en septiembre salí invicta.

El dieciocho de septiembre, un día antes del temblor, fui al centro. Recién me habían quitado la férula, prácticamente salí por una rodillera a la calle de Motolinía. Después caminé pocas cuadras hasta uno de mis restaurantes predilectos, El Cardenal de la calle de Palma. Salí tarde (dieciséis horas) con la intensión de encontrar poca gente.

A pesar de la hora, el primer piso estaba lleno, pero me tocó mesa en una ventana (😊). Con una cerveza Negra Modelo helada en mano me dispuse a leer el menú de temporada: Enchiladas de cuitlacoche, Chiles en Nogada ($290) y nieve de tuna con mezcal…mmm se me hace que las enchiladas son demasiado.

 

Opté mejor por un Caldo de camarón cantinero ($78), ilusamente creí que sería ligero (¡caldo!) Generalmente lo preparan con camarón seco y resulta que aquí lo hacen con camarón coctelero. Muy bien servido, picosito con un caldo espeso y con mucho (en verdad mucho) camarón.

 

 

En cuanto al Chile en Nogada, el rey del mes patrio, en muchas partes lo llevan a la mesa a temperatura ambiente. A mí no me hace mucha gracia. Siempre puntualizo que me lo sirvan MUY CALIENTE (siiiii, porque cuando le ponen la nogada encima -esa si es fría- el platillo pierde calor) No falta quien argumente que se puede cortar la nogada ¿¿¿??? ¿Como creen que va a dar tiempo antes de que yo me lo coma?

Pues bien, de los Chiles en Nogada que he probado, el de El Cardenal es de los mejor: con carne picada, abundante fruta y mucho piñón. Si bien la nogada que le ponen no es mucha, para mi gusto es suficiente. El chile es de tamaño grande.

Y pensando que la nieve de tuna con mezcal era una bolita (😊) se me ocurrió variar (siempre pido el mouse de guanábana…EXCELSO). Me gustó, pero la próxima vez regresaré a mi mouse. El sabor de la tuna era sutil, y el del mezcal, nulo.
Cerré mi comida con broche de oro, un café expreso.

Conozco las cuatro sucursales de El Cardenal, el que más me gusta es el de la calle de Palma que ocupa todo el edificio porfiriano de estilo francés. También por supuesto la zona – centro histórico- con la catedral, el zócalo y el templo mayor a unos pasos.

Con El Cardenal me sucede que repito una y otra vez los platillos que más me encantan. No me importa repetir cada año sus deliciosos Chiles en Nogada.

 


E s t r u j a d a s

Me he pasado una relajada temporada en Puebla, con un clima para invernar (un tanto lluvioso) y con una inigualable vista al volcán Popocatépetl.

 

Poco a poco nos fuimos reuniendo hermanas, sobrinos y perritas chihuahueñas.

De lo que más he disfrutado además de la plática y las anécdotas, por supuesto, han sido los suculentos desayunos de mi madre.

 

Como buena Tuxpeña tiene un amplio repertorio de platillos de esa región: el Machuco que ya les compartí, los bocoles de nata, la saragaya y las estrujadas, entre otras recetas que ella acostumbra a prepararnos.

Las estrujadas son un poco más gruesas que una tortilla normal, que puede ser partida con cuchara o triturada en molcajete.

A continuación, la receta de mi madre.

 

Ingredientes (4 personas):

– 1/2 de kilo de Masa
– Manteca de cerdo (1 cucharadita cafetera por persona)
– Queso fresco o añejo (espolvoreado al gusto)
Salsa roja (la puedes encontrar en la entrada Antojitos Patrios)

 

Preparación:

Divide el medio kilo de masa en cuatro bolitas.

En la tortillera aplana cada bolita para formar una tortilla con medio centímetro de grosor.

Colócala en el comal que previamente deberá estar calentado a fuego medio. Por cada lado deberás dejar que se cueza por cuatro minutos (igual chécala alzando por un lado para que no quede dorada, que no se queme)

En el inter ve calentando la salsa.

Cuando la tortilla ya está cocida, tienes dos formas de armarla

 

1. Sobre el comal con una cuchara la vas partiendo en trozos, y le colocas la manteca, dándole vuelta para que quede bien cubierta. Inmediatamente sumérgela en la salsa. Por último, acomódala en un plato y por encima espolvorea queso.

 

2. En el molcajete la aplastas con la piedra, le colocas la manteca, dándole vueltas para que quede cubierta. La sumerges en la salsa. Por último, acomódala en un plato y por encima le espolvoreas queso.

 

Las estrujadas se pueden acompañar con cecina, bistec, pollo, huevo revuelto y hasta con pescado o sólo con frijoles y queso.

 

¿Con qué se te antojó?