“Las únicas cosas que nos llevamos de esta vida terrenal son las cosas que hemos regalado…”

Isak Dinesen (El Festín de Babette)

Recién la semana pasada subí la reseña del libro El Festín de Babette. En el libro, el banquete que elabora Babette apenas es mencionado en un par de páginas, mientras que en la película, cada uno de los platillos resalta y brilla. No pude dejar de saborear e ilusionarme con preparar al menos uno.

¿En qué consiste el menú elaborado por Babette?

• Sopa de tortuga, acompañada por un vino amontillado.
• Caviar y Veuve linis Demidoff acompañados de un Veuve Clicquot de 1860.
• Ensalada de endivias, nueces y lechuga con vinagreta francesa.
• Codornices en sarcófago que consisten en codornices rellenas de trufa negra y foie, y reposadas dentro de un volován con salsa de vino Clos de Vougeot cosecha de 1845.
• Selección de quesos franceses, con el roquefort, el camembert y el comté como exquisiteces principales.
• Fruta fresca: higos, dátiles, uvas y piña.
• Tarta de cerezas, frutas confitadas y licor.
• Café molido, uno de los grandes lujos de la época.
• Y para maridar con el sabor del torrefacto, un Marc Vieux Fine Champagne.

Por supuesto estamos hablando de un verdadero festín. Entonces entiendes como fue que se acabó 10,000 francos en una cena para 12 personas.

Desde que los vi en la película y en infinidad de fotografías del film, se me metió entre ceja y ceja preparar los Blinis Demidoff. Se trata de una tortita fina que suele servirse en la gastronomía rusa, bielorrusa, polaca y ucraniana, que recuerda las crepas, aunque los Blinis son un tanto más gruesos, por la levadura con la que se preparan. Se pueden cocinar en horno o a la plancha (con poca mantequilla, como si fueran hot cakes) y se usan especialmente en platos más bien salados, para acompañar pescados ahumados (salmón o arenque) así como hueva de pescado.

En cuanto a los Blinis Demidoff, ¿Cuál es su origen? Cuenta la leyenda que Anatoly Nikolaievich Demidov les dio el nombre. Se trata de un rico ruso que, al casarse con una sobrina de Napoleón Bonaparte, adquirió el título italiano de príncipe de San Donato. Este millonario ruso no tenía modales, pero si tenía un maravilloso paladar. Por eso la Pularda Demidov, creada en el parisino boulevard des italiens, también lleva su nombre (fondue de legumbres y trufas preparado por un chef con las instrucciones de Demidov).

Los Blinis Demidov llevan caviar, que por supuesto, se sale de mis posibilidades; pero la Hueva de Lumpo cumplió dignamente con el papel de acompañar a la crema agria de la receta. En el mercado no encuentras mucha variedad de crema agria, utilicé la Crema Premium Acidificada Santa Clara, que oh sorpresa, a la hora de batirla, subió hermosa.

Los Blinis no son difíciles de elaborar, pero llevan su tiempo (por la levadura fresca que tienes que dejarla levar). Te recomiendo que los hagas pequeños, para que se vean bien servidos, copeteados. Y en alguna de las tantas entradas que revisé para sacar ideas, vi que para sustituir el caviar (no soy la única a la que no le alcanza para comprar caviar), utilizaron salmón fresco o trucha salmonada. Ya no serían Demidoff, pero sin duda saldría una entrada atractiva. Puedes hacer medio platón con Hueva de Lumpo y la otra mitad con Salmón. A considerar.

Anna Olson (el canal Gourmet) recomienda guardar los Blinis en el refrigerador y el día que los ocupes los calientas un poco en el horno (150 grados c por unos minutos).

Entonces, ad hoc con mi libro EL FESTÍN DE BABETTE y con la pasión futbolera que traigo atravesada (RUSIA 2018), les presento la receta de:

Blinis Demidoff

Ingredientes:

15 gramos de levadura fresca
1 taza de leche caliente
1 ½ tazas de harina cernida
2 yemas de huevo ligeramente batidas
¼ taza crema espesa
Un pellizco de sal
2 claras de huevo montadas a punto de nieve
1 cucharada de mantequilla sin sal
1 taza crema agria
1 frasco de 100 gramos de Hueva de Lumpo

Procedimiento:

En un cuenco grande disolver la levadura en la leche y mezclar con una taza de harina, hasta que la mezcla esté suave. Cubrir con un paño limpio y guardar en un lugar templado hasta que la masa crezca (unas dos horas).

Mezclar las yemas de huevo con la crema espesa y la harina restante. Añadir entonces la sal y mezclar con la masa de levadura y las claras de huevo a punto de nieve. Cubrir la mezcla otra vez durante 30 o 40 minutos, hasta que esté suave y esponjoso.

Para hacer los Blinis, utilizar una sartén grande y añadir un poco de mantequilla a temperatura mediana (yo usé una servilleta con un poco de aceite neutro). Utilizar una cucharilla para hacer los Blinis, de uno en uno. Si es tipo dispensador de helado, mejor, para que te queden (casi) del mismo tamaño. Cocínalos hasta que estén dorados por una cara y entonces darles la vuelta. Mantenlos calientes en una fuente de horno calentada previamente, hasta que estén todos los Blinis hechos, si los vas a servir en el momento.

Bate la crema agria hasta que se esponje.

Para servirlos, colócalos en una charola, sírvelos cubiertos de crema agria y Hueva de Lumpo. Yo espolvoreé brunoise de perejil por encima de la crema batida.

Los acompañé de una copa de mi vodka consentido (de hecho a mi el vodka no me gusta…excepto el zubrowka).

Hoy me enteré que la película EL FESTÍN DE BABETTE es la película preferida del Papa Francisco. “El papa Francisco percibe en la desprendida generosidad de Babette un ejemplo digno de imitar. Babette gasta todas las ganancias de la lotería en este festín y pasa semanas planificando la comida y reuniendo los ingredientes necesarios. Esta es la dicha que el papa Francisco quiere que experimentemos, una alegría que no se centre en deseos egoístas, sino en el disfrute de los demás”. Lean el artículo completo de donde lo obtuve.