Empacadora Selva Negra

Francisco Javier Mina 7
Col. Del Carmen
04100 México, D.F.
Coyoacán

Dios es grande, porque si yo hubiere conocido este lugar antes de navidad…no se que hubiere sido de mi peso y de mi economía. Todo fue porque le pedí a mi amigo Carlos que me acompañara a Av. Universidad No. 1639 a elegir un mueble, y cuando terminamos, se me ocurre preguntarle ¿quieres que te lleve a alguna parte? Y me sale conque quiere comprar un paté de pollo…en Selva Negra.

Que impresión de tienda. Desde Avenida México alcanzas a ver en la cuchilla de Francisco Javier Mina el pequeño local, con un mini estacionamiento al frente, como para cinco carros. Suficientes espacios porque a pesar de que, dicen las malas lenguas que aqui siempre hay cola, el personal atiende con amabilidad y rapidez, por lo que no te tardas mucho y…neeeeext. Nosotros tuvimos suerte, llegamos a que nos atendieran y atrás de nosotros comenzó la clientela.

La variedad en la tienda es infinita: chorizos, jamón, tocino, salchichas, salami, pathé, lomos, ensaladas de pollo, de papa y cientos de cosas más (el pastel de sangre con lengua se ve espectacular). De una frescura inigualable, ya que allí mismo, en la parte trasera de la empacadora tienen el local donde elaboran los productos alemanes y charcutería, de lo mejor que he probado en CDMX.

Dejé que primero atendieran a mi amigo, engolosinada con todos los productos, no sabes por donde empezar, necesitas guía. Que más hubiere dado asomarme a su página y ver tooooodas las posibilidades. Carlos iba pidiendo de aquí y de allá: pate de pollo, salami, chucrut o col agria (tuvo a bien compartirla conmigo, por cierto) y pastel morrón.

Yo mientras tanto haciendo planes, de inmediato me acordé del delicioso desayuno que dimos en Dublín, donde por primera vez probé la morcilla. Decidí llevar morcilla recta, salchichón de cerveza y un par de salchichas. Seguramente lo más cercano a ese suculento desayuno irlandes que pronto presentaré en el blog.

Y como si fuera poco, a tres pasos de la empacadora encontramos otra delicia más, Delika Gourmet (en el número 5 de Francisco Javier Mina) donde podrás comprar pan recién horneado, baguete, pan negro, con pasas, de centeno, etc. una variedad de chocolates y mazapanes belgas, exquisitos. Si te apetece, hasta tomarte un café.

Valió la pena atravesar la ciudad a Coyoacán…por mi mueble y por tanta delicia.

 

 

 

 


El Cardenal

Si, lo sé. Me he ausenté de más en el Blog. Han sido una serie de eventos desafortunados (…nada original) y acabé finalmente en manos de un excelente ortopedista que agarró el toro por los cuernos y me operó los meniscos de la rodilla derecha. Por ese motivo hoy estoy haciendo un recorrido por todas las series de NETFLIX, con la pierna en alto, tristeando porque extraño entrar a la cocina…sin andadera

Y no obstante que la presente entrada la preparé hace más de un mes, no quiero dejar de publicarla y que se vayan con la idea que en septiembre salí invicta.

El dieciocho de septiembre, un día antes del temblor, fui al centro. Recién me habían quitado la férula, prácticamente salí por una rodillera a la calle de Motolinía. Después caminé pocas cuadras hasta uno de mis restaurantes predilectos, El Cardenal de la calle de Palma. Salí tarde (dieciséis horas) con la intensión de encontrar poca gente.

A pesar de la hora, el primer piso estaba lleno, pero me tocó mesa en una ventana (😊). Con una cerveza Negra Modelo helada en mano me dispuse a leer el menú de temporada: Enchiladas de cuitlacoche, Chiles en Nogada ($290) y nieve de tuna con mezcal…mmm se me hace que las enchiladas son demasiado.

 

Opté mejor por un Caldo de camarón cantinero ($78), ilusamente creí que sería ligero (¡caldo!) Generalmente lo preparan con camarón seco y resulta que aquí lo hacen con camarón coctelero. Muy bien servido, picosito con un caldo espeso y con mucho (en verdad mucho) camarón.

 

 

En cuanto al Chile en Nogada, el rey del mes patrio, en muchas partes lo llevan a la mesa a temperatura ambiente. A mí no me hace mucha gracia. Siempre puntualizo que me lo sirvan MUY CALIENTE (siiiii, porque cuando le ponen la nogada encima -esa si es fría- el platillo pierde calor) No falta quien argumente que se puede cortar la nogada ¿¿¿??? ¿Como creen que va a dar tiempo antes de que yo me lo coma?

Pues bien, de los Chiles en Nogada que he probado, el de El Cardenal es de los mejor: con carne picada, abundante fruta y mucho piñón. Si bien la nogada que le ponen no es mucha, para mi gusto es suficiente. El chile es de tamaño grande.

Y pensando que la nieve de tuna con mezcal era una bolita (😊) se me ocurrió variar (siempre pido el mouse de guanábana…EXCELSO). Me gustó, pero la próxima vez regresaré a mi mouse. El sabor de la tuna era sutil, y el del mezcal, nulo.
Cerré mi comida con broche de oro, un café expreso.

Conozco las cuatro sucursales de El Cardenal, el que más me gusta es el de la calle de Palma que ocupa todo el edificio porfiriano de estilo francés. También por supuesto la zona – centro histórico- con la catedral, el zócalo y el templo mayor a unos pasos.

Con El Cardenal me sucede que repito una y otra vez los platillos que más me encantan. No me importa repetir cada año sus deliciosos Chiles en Nogada.

 


Mini nota para el mejor pan de la ciudad, Panaderías Da Silva

Sucursales

POLANCO
1. Oscar Wilde 12, Polanco

2. Prado Norte 349, Col. Lomas de Chapultepec

SANTA FE
3. Plaza Zéntrika, Lateral Autopista México-Toluca 1235

INTERLOMAS
4. Fresco en Jesús del Monte, Av. Jesús del Monte 271, Huixquilucan

CONDESA
5. Michoacán 134, Col. Condesa

 

Una nota para decirles que vale la pena probarlo, el mejor pan de México, el de las Panaderías Da Silva.  😊 Conozco las sucursales de Polanco y de Condesa, y las amo.

La de Polanco me queda camino a mi estilista, donde se me ha hecho un hábito, cuando voy a cortarme el cabello, pasar a comprar un delicioso pan Da Silva (brioche musseline con frangipan (crema de almendras) y almendra fileteada), mi consentido, e írmelo a comer acompañado del delicioso café que me invitan en el Salon Eddi Dichiarra,  mientras espero mi turno.

Los panes salados son una delicia, y en el local te los ofrecen en una sola pieza o la posibilidad de llevártelo en rebanadas. En cada vuelta me llevo un Da Silva y un pan salado diferente. Son tantos, que no he logrado probarlos todos.

 

Este viernes tuve la oportunidad de ver al chef Da Silva en plena acción, dando instrucciones al personal de la panadería en la sucursal de Oscar Wild. Es un hombre gentil y siempre sonriente, dispuesto a posar con la clientela.

Échenle un vistazo a su página y por supuesto, visiten cualquiera de sus sucursales, es garantía de que disfrutarán maravillosa panadería artesanal

 

 

PAN DULCE

Croissant, Croissant con almendras, Chocolatín, Moño, Crona (mitad croissant-mitad dona, crema mousseline), Ocho, Concha (blanca y chocolate), MI PREFERIIIIIDO: Da Silva (brioche musseline con frangipan (crema de almendras) y almendra fileteada), Pan de uva (brioche hojaldrado con crema pastelera y pasitas), Pan de canela (brioche hojaldrado con crema de almendra a la canela), Orejas (hojaldre), Bisquet (masa de bisquet), Garibaldi (batido de harina de trigo)y Pan de plátano (batido con harina 100% integral)

 

PAN SALADO

Baguettes, Ciabattas, Birote, Pan de payés, Pan con ajo, Pan de arándano y avellana, Bastón de arándano y avellana, Pan de centeno francés, Pan de centeno alemán, Miche (integral y trigo), Pan de Espelta (con harina de trigo antiguo), Pan de campiña (trigo y centeno), Pan rústico (trigo y extracto de malta), Pan de cereales con 5 semillas (trigo, ajonjolí blanco y negro, linaza, mijo blanco y rojo), Pan de semilla de girasol (trigo y centeno), Pan de centeno pasas y nueces (trigo y centeno), Pan de espinaca (trigo), Pan multicereales (trigo, trigo integral, avena y centeno), Telera, Pan con extracto de malta (trigo), Pan con trigo integral (trigo y harina integral), Pan victoriano (pan de caja blanco p/sándwiches), Pan integral (pan de caja trigo integral p/ sándwiches), Pan vienes (brioche en barra), Pan de aceituna verde (trigo) al 70% de humedad, Bretzel, Bagel (pochados en agua con miel) y
Croutones por kg.


Bar Antonio – Reseña

Dirección: Avenida Coyoacán #151,
Delegación Benito Juárez,
Colonia Del Valle, 03100 Ciudad de México, CDMX
Teléfono: 01 55 5543 0147
Horario: lunes a sábado de 13–0 horas

Lo confieso, Gourmand tuvo la culpa. El video lo subieron el 11 de junio, ¡LAS VIRTUDES QUE NO CONOCÍAS DE LOS TUÉTANOS! Y… MUCHOS LUGARES DÓNDE COMERLOS…  Ese mismo día nos pusimos de acuerdo los amigos para visitarlo

Atravesar Ciudad de México nos tomó una hora entre semana. Lo que proboca un antojo.

El Bar Antonio está ubicado casi al inicio de la Av. Coyoacán, entre Xola y Pedro Romero de Terreros. Llegamos cuando el partido Chile vs. Portugal ya había comenzado. En cualquier lugar que elijieramos sentarnos, teníamos vista directa a una de las dieciséis pantallas gigantes ubicadas por todo el lugar. Se supone que el bufet solo funciona en fín de semana, sin embargo, nos encontramos con la novedad que ahora es de lunes a viernes cuando se da este servicio. Entonces comenzamos botaneando aquí y allá.

Aclaro antes que nada que no soy muy amante de los bufets. 1. Prefiero comer un par de platos que me gusten mucho, que tener un montón que puede no sean totalmente de mi agrado, 2. Prefiero que me sirvan en la mesa lo que yo elijo, en lugar de estarme parando cada vez, 3. La mayoría de los bufet aquí y en china es comida para llenar.

A mi la verdad el bufet del Bar Antonio me pareció simple. No es malo, solo que es prescindible. Quesadillas hechas en el momento (pollo, hongos, chicharrón prensado, etc.), diferentes entradas (me acuerdo de los chiles jalapeños con una pinta nada apetitosa, huevos cocidos rellenos, queso manchego y panela rebanado), tres o cuatro mariscos (coctel de camarones, vuelve a la vida, ceviche de pescado y ostiones roquefeler, una sopa poblana (calabacitas, elote y chile poblano), paella (sin camarón, sin carne, nada más con vegetales y pollo), algunos guisados (picadillo, pollo con alcaparras, pierna con ciruela, dedos de pescado, chicharrón en salsa verde). Varios postres (gelatina de caja sabor limón y uva) flan de caja, arroz con leche, natilla, torrejas, pastel, galletas.

 

El bufet tiene su mérito, buena variedad y el marisco fresco. Solo que nada para recordar, especial o suculento. Cuando mucho los ostiones roquefeler y el pollo en alcaparras, de lo mejor.

Pero como nuestro propósito primordial era probar la cazuela de tuétanos, los pedimos…y no nos defraudaron. La ración es enorme. Comimos tres personas de una sola orden. Nos los sirvieron con tortillas hechas a mano y bien calientes. Cilantro cebolla y chile verde para aderezar cada taco. Valió la pena el viaje por este platillo.

A considerar es que el lugar está lleno de señores de la tercera edad. Supongo que clientes de hace muchos años. Y gracias a las pantallas (si te gusta el futbol) el ambiente del lugar es de lo mejor. Otro punto a favor es que el lugar es amplio, no como en otros bares a los que hemos ido, que a veces están medio amontonado. Aquí no, hay espacio suficiente. Los baños limpios también.

¿Regresaría al Bar Antonio? Probablemente, si se me vuelve a atravesar el antojo de tuétanos, aunque preferiría probar en otro bar.


Cafe de Tacuba

Dirección: Calle de Tacuba 28,
Entre Allende y República de Chile
Colonia Centro
Delegación Cuauhtémoc
CP 06010 Ciudad de México, CDMX

Metro:  Estación ALLENDE
Horario: 8–23:00 de lunes a domingo
Teléfono: 01 55 5521 2048

 

El día de hoy (bueno, la semana pasada también) una compañera de mi curso Mujeres y Culinaria en la Historia de México, comentó que El café Tacuba es uno de los pocos lugares de la ciudad donde se pueden comer las Tortitas de Sesos.

Yo amo los Sesos.

Capeados, empanizados, en mantequilla negra, en sesadillas, como sea, me encantan; pero no los se guisar. Tendré que aprender, porque en efecto, con eso de que todo tiene grasa, engorda, sube el colesterol o te da gota, cada vez es menos frecuente encontrarlos en el menú fijo de un restaurante.

La cuestión es que me antojó, y dado que el Metro Allende está a unos pasos de donde tomo clases (metro Isabel la Católica) no tuve más remedio que constatar lo que la compañera platicó: que estaban riquísimas.

El Café Tacuba es uno de los más antiguos restaurantes en CDMX, además de bonito. Te impactas al entrar, porque está lleno de murales y candelabros. La especialidad por supuesto es la cocina mexicana. Yo ya lo conocía, un par de veces he ido a desayunar, es de los clásicos.

Fundado en 1912, el restaurante ocupa una antigua casona en la calle de Tacuba, a tres puertas de la salida del metro allende y muy pegado a todo (al zócalo, a la Plaza de la Constitución, a Bellas Artes, al Museo del estanquillo, al Museo San Idelfonso, entre otras cosas). Grandes eventos y conocidas figuras han pasado por este lugar. Ahora me toca a mí.

Yo a lo que iba, ocupé una mesa en el salón mexicano, iluminado por un hermoso vitral.

Recorrí ansiosa el menú de la semana, donde no aparece seso alguno (snif). Pero los encontré a la carta :  Sesos rebozados o empanizados.

En la carta aparece la siguiente nota.  Estimado cliente: Ya que nuestros platillos están elaborados de acuerdo a la originalidad de sus recetas, agradecemos una espera de 20 a 30 minutos para servirle su orden.

Y así fue. Aproveche el tiempo para tomar fotos y voltear a ver los diferentes platillos que se iban sirviendo, todos apetitosos.

Los Sesos Rebozados finalmente llegaron a mi mesa, en una cama de Jitomate rebanado y lechuga fresca.  Por un lado me pusieron una riquísima salsa verde y por supuesto tortillas recién elaboradas.

 

Probar las tortitas de sesos es una inigualable experiencia. A pesar de que vienen capeadas, en ningún momento sentí que sobrara aceite. Son cuidadosamente escurridas. Por supuesto las sirven bien calientes, y cada bocado se te desbarata en la boca.

Y mientras yo me derretía de placer, el Gerente, recorría mesa por mesa, revisando que todo estuviera en orden. No pude menos que felicitarlos por tan delicioso plato, y garantizarle que ya habían ganado una nueva cliente…de aquí a la eternidad.


Azul Condesa

Dirección: Nuevo León 68, Hipódromo Condesa,

06100 Cuauhtémoc, CDMX

Teléfono: 01 55 5286 6380

Horario: Lun-sáb 8am-12am, dom 9am-6pm

 

¿Ya les había contado que Azul Histórico es uno de mis restaurantes favoritos? Bueno pues recién acabo de conocer también Azul Condesa. Ubicado en la Calle de Nuevo León, un rumbo maravilloso para caminar. Infinidad de Restaurantes, cafeterías y la hermosa librería del Sótano está apenas a unos pasos.

 

Me tocó conocerlo entre semana, por lo que si bien no estaba vació, digamos  que los comensales llegaban de poco en poco. Entonces el servicio y la atención fueron de primera.

 

Como ya les había platicado, además de la carta fija, los “Azules” siempre tienen algún festival en puerta. A mí me tocó en este mes de abril el Festival del Mango, por lo que me decidí por pedir un platillo de  la carta fija y uno del Festival de Mango.

 

Para platillo de entrada elegí media orden del  salpicón de venado, servido con gajos de aguacate y jitomate. La carne suave, el aderezo con la acidez ideal, un platillo verdaderamente delicioso y fresco. Acompañado de totopos, media orden fue sustanciosa.

 

 

Para plato principal pedí Camarones envueltos en coco con salsa de mango, acompañados del clásico arroz blanco con nuez de la india, piña, pasitas y adornado con cebollín picado (amo sus ollitas de peltre). Los camarones enormes, una muy buena ración. La salsa de mango sublime, excelentemente combinada con el arroz.

Me encantaron mis platillos, por supuesto deliciosos…y bellos. Pero no pude llegar al postre.

 

El mesero tuvo a bien recomendarme un chocolate de agua, la mezcla del chef, que me lo prepararon en mi mesa. No obstante que señalan que los tres restaurantes manejan la misma carta, en Azul Histórico jamás he visto que lo preparen, y mucho menos me lo han ofrecido.

Además de ser un lugar hermoso, lleno de vegetación y obras de arte (cada mes tienen artistas diferentes que exponen en las paredes del restaurante, ¡¡¡¡un gozo!!!!)  es un buen espacio para relajarse, comer rico, tomarse un mezcal o un rico coctel. Apartarse del bullicio que apenas a unos pasos tenemos sobre la calle de Nuevo León.

Debo de confesar que yo estuve sentada en el patio principal, sin embargo no tuve oportunidad de conocer las terrazas del primer y segundo piso. Se me quedará la tarea de regresar para desayunarme unas Enchiladas de Jamaica o degustar para la hora de la comida algún platillo del próximo festival.

Y para los que ya conocen el lugar, y han recibido la tarjeta  con los datos del Chef Ricardo Muñoz Zurita, los meseros señalan que si le escriben al chef, él les contestará.

¡Pues si contesta! Es una persona sumamente amable y comprometida con su clientela.

 

Y yo ya soy clientela de Azul Condesa, quedé enamorada del lugar.


Pitiona, Cocina de Autor en Oaxaca.

Dirección: Ignacio Allende 114, Centro, 68000 Oaxaca, OAX
Teléfono: 01 951 514 0690
Horario: Lunes a Sábado de 13–23 horas.
Página Web www.pitiona.com

“Cuando vienes a Oaxaca (México) tienes que venir a Pitiona” chef José Manuel Baños

Alta cocina regional de vanguardia en un restaurante con salones elegantes, mesas de madera y toques rústicos. Pitiona es el nombre de una de las hierbas emblemáticas de la cocina oaxaqueña, de origen americano, con la que se preparan moles, caldos y guisados varios. Lo confieso, no la identificaba, no la conocía.

La planta se usa regularmente, pero incluso para los locales es difícil de conseguir fresca. O sea, es una planta para todos los días, pero de ninguna manera es común.

En su página web www.pitiona.com así describen el restaurante:

Pitiona también es el nombre de uno de los restaurantes más importantes en la capital del estado, cuyo guía, el chef José Manuel Baños, busca transmitir a través de sus platillos el amor y la devoción que siente por su tierra. Sus recetas son un recorrido por la cocina de todo el estado, desde la Mixteca, pasando por los Valles Centrales, hasta llegar a la costa donde él creció; gastronomía que expresa la riqueza de la bella costa Oaxaqueña, los campos y la extensa sierra.

Oaxaca es una región llena de sutilezas y secretos, su historia superpone estratos de sabores que se amalgaman en sus frutos y platillos, muchos de los cuales habrían desaparecido hace tiempo si no fuera por los mercados, auténticos bastiones de un acervo invaluable, ingredientes que son el principio de la magia, los cuales, en manos avezadas, aparecerá en la mesa en recetas insospechadas.

Pero no cualquiera puede sumergirse en los mercados sin que sus sentidos se extravíen en un sinfín de estímulos, sólo aquellos herederos de una larga tradición distinguen en el caos aparente de olores, sabores, colores y nombres, la materia prima para elaborar los platillos deseados. El chef Baños pertenece a esta especie, pues aprendió a cocinar con su abuela, su madre y sus tías, de modo que muchas recetas que ofrece en Pitiona abrevan de las experiencias vividas con ellas.

El chef sugiere el menú degustación, una muestra con distintas preparaciones para que el comensal pruebe las diferentes creaciones que ofrece el restaurante. A pedido del cliente, Pitiona ofrece la experiencia del maridaje de selectas carnes con los mejores vinos, mezcales y cervezas mexicanos, o bien la aventura de acompañar los platillos con una gran variedad de aguas frescas como: limón, guanábana, mango y maracuyá, entre otras muchas frutas que produce el estado.
Los ingredientes más utilizados en Pitiona honran y festejan las culturas de tierras y litorales oaxaqueños, por lo que el 95% son Oaxaqueños y el 5% del resto del país, reconociendo así la variedad de sabores, tradiciones y productos que México ofrece.

La cocina de Pitiona le ha valido un lugar en la afamada lista de los 50 Best Restaurants de S. Pellegrino en 2014 y hoy día forma parte de los 120 mejores restaurantes de México según la Guía México Gastronómico (Lista 2017) 

Asómense al video donde entrevistan al chef José Manuel Baños (Zona Vip TV), un verdadero enamorado de México y por supuesto de su estado natal Oaxaca.
Tenía tiempo que no visitaba Oaxaca, la última vez que vine Pitiona no existía, tiene apenas siete años que el chef Baños se empeñó en crearlo, producto de una tarde de copas, con la única idea de preservar los productos Oaxaqueños.

¿Por qué Pitiona en El Lugar de Beatriz?

Porque es el único restaurante de Cocina de Autor en la ciudad, por las amplias referencias del lugar, por los premios que ha ganado, y por el lugar que ocupa a nivel nacional e internacional, yo tenía que conocerlo.

 

El Restaurante sin probar la comida es ya una delicia, cada pared está adornada con pinturas de artistas oaxaqueños. La vajilla es divina, no pude evitar fotografiar algunas de sus piezas. Hubiere querido fotografiar más las pinturas, pero como llegamos tarde a cenar –desfallecíamos- a la salida, la tenue luz con la que están iluminados los diferentes salones no me permitieron hacer buenas tomas.

 

 

En cuanto a los cuatro Salones:

El salón de las tortillas (por las lámparas que lo adornan) es donde nos acomodaron a mi amiga Isabel y a mí (no llevábamos reservación); el segundo es el salón de los mezcales o salón de la cava (con ambiente controlado para 53 mezcales); el tercer salón, el de San Pascual, santo patrón de los cocineros (es el comedor del chef; y el cuarto salón, el de las flores (terraza) que solo se ocupa en días despejados.

Probar los menús de degustación es una experiencia inolvidable, muy original. Por supuesto me llevo en la memoria el bocado del Molote Istmeño y cómo la esfera de vino tinto revienta en tu boca. Sublime. Mi amiga pidió un menú de degustación de seis tiempos, yo pedí el de nueve. El mío con la opción del maridaje. Va la descripción de lo que nos sirvieron.

 

Experiencia en Pitiona:

Entrada de la casa, de lechón


Mezcal Nuestra Soledad


1. Molote Istmeño de Plátano Macho, esfera de vino tinto, crema y galleta de queso de cabra.


Rey Oh! Baby – Cerveza artesanal Oaxaqueña


2. Gordita de Suadero, Tuétano, Rábano, Cremoso de Aguacate y Salsa Verde.

Vino Rosado…que no tomé nota
3. Cebiche de Camarón con Sandía, Vinagreta de Limón, Polvo de Chiles, Cacahuate y Pepita.

Vino blanco…que no tomé nota
4. Sopa de fideo con esferas de quesillo


Mezcal El Jolgorio

5. Trucha con guías y mojo de pepitas – Filete de trucha cocinada a la plancha con mojo de pepita y chile de agua acompañado con piojito, chicharrón de trucha chayote baby, puré y caldo de guías.


6. Pescado con Chichilo, Puré de Plátano Macho y Chochoyotes


Helado de nanche, para limpiar el paladar

Vino Tinto, que no tomé nota.

7. Taco de Lechón, Cremoso de Aguacate, Láminas de Cebolla, Chiles y Rábanos

Mezcal Matlatl


8. Rabo de Toro Estofado, Pure de Coliflor y Camote


Canadian Club – Whisky


9. Mouse de Chocolate con sorbete de sandía, frutos rojos, mouse de betabel

 

9. Buñuelo con mousse de quesillo, macarrones, almendra caramelizada, polvo de almendras y mermelada de fruta de temporada. Además granizado de café de olla con piquete.

Excelente lugar, con un servicio esmerado e impecable su decoración. Cada platillo es una obra de arte (son hermosos a la vista) y va más allá cuando los pruebas. Altamente recomendable visitar el Restaurante Pitiona. Me quedé con las ganas de probar su Risotto de escamoles y sus Calamares rellenos de mollejas con esquites. Y no tengo la menor idea que es eso de la “vaca que quería ser cabra”, mencionada en varios comentarios sobre el lugar. Pronto habrá oportunidad de probar y averiguar, estoy segura.


Azul Histórico

Este día tuve mi primer clase de Fotografía en el Claustro de Sor Juana, universidad que se encuentra ubicada en José María Izazaga 92, esquina con Isabel la Católica.  Me dio antojo y tuve que caminar como diez cuadras para llegar a este Restaurante.

Calle Isabel la Católica #30, Cuauhtémoc,
Centro Histórico, 06000 Ciudad de México, CDMX
Teléfono: 01 55 5510 1316
En los ‘Azules’ de Ricardo Muñoz Zurita el color Azul y Oro de los pumas de la UNAM prevalece. Sus tres restaurantes comparten el nombre y la carta.

Azul y Oro – Centro Cultural Universitario de la Ciudad Universitaria
Azul Condesa – Nuevo León 68 Condesa
Azul Histórico – Isabel la Católica 30 Centro

 

El Restaurante Azul Histórico está ubicado en un edificio que perteneció al mecenas del arte mexicano del siglo XX, Francisco Sergio Iturbe. Las mesas están distribuidas en el patio central de la construcción, entre árboles de laureles, de los que cuelgan velas que por las noches ilumina tenuemente el lugar. Sus paredes están adornadas por obras del escultor Mardonio Magaña –Las Comadres- y del pintor Manuel Rodríguez Lozano –El Holocausto-. Tienen frazadas disponibles en los respaldos de las sillas, para temporada de frío; techo corredizo para cuando llueve, y al cielo raso ideal para temporada de verano. A pesar de estar al aire libre, no se alcanza a escuchar el bullicio de la calle.

 

Por supuesto la especialidad es la cocina mexicana. Cada mes el Chef Muñoz organiza festivales diferentes, que pueden ser sobre un ingrediente en particular, homenaje a un chef invitado o la comida de un estado o región. Además tiene una carta fija con verdaderas delicias para desayunos, comidas y cenas.

 

Los mezcales en Azul Histórico:

De entrada te presentan la carta de babidas, cuyo mayor atractivo -para mi, que me encanta- es la gran cantidad de mezcales que manejan. Algunos conocidos, la mayoría no. Pero el Chef se ha tomado la molestia de poner un párrafo que señala que todos los ofrecidos son de inigualable calidad, y un asterisco a los que son de su preferencia. Yo pido uno que no conozco.

Aquí te sirven  el mezcal en jícaras, a la usanza oaxaqueña, acompañado de naranja en trozo rociada con sal de gusano. Las jícaras están bellamente adornadas con motivos mexicanos, y el palillo de la naranja es de madera labrada, también artesanía oaxaqueña.

 

¿Por qué Azul Histórico es uno de mis lugares predilectos?

– El espacio es bello, lleno de luz, y luce aún más hermoso con su vajilla con motivos azules
– Sus tortillas recién hechas,
– También maneja opciones sin alcohol: aguas frescas de guanábana con coco, limón con chía, Jamaica, etc.
– Las raciones de sus platillos son de buen tamaño, generalmente no alcanzo a pedir postre si pido entrada y plato principal.
– Están llenos de detalles mexicanos, artesanías, un dulce, una mini entradita de cortesía,
– Y por supuesto, por su sazón: todos sus platillos son una garantía

 

 

 

Sopa de Tortilla Oaxaqueña

Cuando salgo a comer a restaurantes suelo ordenar algo que yo no haría, un platillo desconocido o que no acostumbro.

Y ustedes dirán ¿que chiste tiene una Sopa de Tortilla? ¿Porque no la haces? mmm me encanta, pero tiene muchas calorías.

Me asomé a ver las deliciosas ensaladas que pidieron en la mesa junto a mí, entre otras la de Pera y Roquefort. Se veía espectacular.

Estuve tentada a ordenar lo mismo. Pero la descripción de su Sopa de Tortilla Oaxaqueña me cautivo: “Considera la sopa reina de la cocina mexicana, la presentamos en un auténtico alhajero hecho y pintado a mano. Elaborada a base de caldo de pollo con jitomate, pollo deshebrado, crema, aguacate y trocitos de tortilla”.

Que Caray, una vez al año no hace daño…y no me arrepentí.

 

Nada que ver con lo que yo haría. Un espeso caldillo de jitomate, apenas con el punto ideal de picante, en el que se sumergen tiritas de tortilla dorada, aún crujientes, pollo, crema y aguacate. Dando la apariencia de caviar rojo, un copete muy pequeño de chile adobado molido. Bueno, y para que les cuento el recipiente tan HERMOSO en el que me la sirvieron, una catrina de cerámica, con su cuchara dorada. Un verdadero placer al paladar y a la vista.

 

El mesero presenta el plato, hace referencia a la bella artesanía en la que lo sirven, y señala que una sopa así solo se puede comer con una cuchara de oro, ya que se trata de la reina de la cocina mexicana.

Esta sopa en verdad si lo es.

Tendré que experimentar para presentar la receta en el blog.

 

 

 

 

Pipián Verde Papanteco:

 

De plato principal ordené Pipián. Aquí lo presentan como papanteco (yo soy de Poza Rica, que queda a quince minutos de Papantla, en el estado de Veracruz). Sin embargo yo jamás había probado este mole con mariscos.

“Deliciosa salsa de pepita de calabaza con cilantro y ajonjolí, servidos a su elección con camarones o con filete de robalo”

Yo elegí el pescado.

Una exquisitez. El pipián tiene apenas un ligero picor, el ideal, de textura delicada, y bellamente adornado con flores comestibles. El pescado muy fresco y en su punto de cocimiento.

A un lado, en una pequeña budinera de peltre azul -adoro el peltre- me sirvieron arroz blanco adornado con pasitas, piña fresca y una sola nuez de la india. ¡Tomo nota!

 

Nuevamente el mesero anuncia que este plato lleva tortillas ceremoniales, con sello.

Por supuesto, el pan ni lo volteé a ver, a pesar de que se veía muy sabroso.

Y me hubiere encantado llegar al postre -ya en otras ocasiones lo he logrado si solo pido plato principal-, pero de verdad no hay lugar ni para café.

Los platos están muy bien servidos. Y considerando que las tortillas -ceremoniales o no- son hechas a mano, no puedes evitar comer un par

 

 

Los invito a que visiten la página del Restaurante Azul Histórico , yo estoy suscrita y cada que hay un festival nuevo, me llega un correo para avisarme. Es un placer navegar entre sus platillos. Yo les recomiendo, además de los dos que ya mencioné, otros platos que hemos probado (mis acompañantes o yo):

– Guacamole copeteado con chapulines

– Ensalada Cesar


– Panuchos de cochinita pibil (los pedí con mi hermana y nos encantaron, muy bien servidos)


– Buñuelos rellenos de pato rostizado (si mal no recuerdo fue el primer plato que pedí cuando conocí el lugar. Me encantó) La jarrita de la derecha contiene el delicioso mole con el que se bañan los buñuelos.

– Pescado Tikin Xic

– Enigmático Chichilo Negro

– Legendario Mole Negro

-En el festival de Mango probé Pechuga de Pato con Salsa de Mango

 

Y de las pocas veces que llego al postre…con cafe expreso:

Pastel de Chocolate suave, con helado de queso gorgonzola

Espuma de Naranja Agria, que si mal no recuerdo pertenece al menú de Guanajuato

– Pastel Espumoso de Mamey

Bueno, no de muchos restaurantes conservo fotos de sus platos, bebidas y postres, pero este lugar en particular es de mis preferidos. Hasta ahora no he repetido un solo plato, por lo que continuaré editando esta entrada si pronto regreso  🙂

El edificio en el que se encuentra ubicado el restaurante (planta baja) es una mini placita. En la planta baja se encuentra Azul Histórico y otro restaurante más; en la planta alta pueden encontrar locales de artesanías mexicanas finas, y galerías de artistas mexicanos, tiendas de dulces, panadería artesanal, hay un local de tapas y uno más de chocolates (en dulce y en bebidas) y también un local de productos naturistas.

No se vayan con la finta que Azul Histórico es restaurante muy formal, incluso ni manteles tiene. Te queda al paso visitar el centro histórico, una vuelta por el zócalo, caminar por cinco de mayo hasta Isabel la Católica, pasar a comer aquí y continuar hacia Bellas Artes tu paseo.

No dejen de visitarlo, vale la pena.


Lizarran

Lizarran Sucursal Lomas de Angelópolis
Paseo Sinfonía No. 1 Local 1 – 5, Distrito Sonata Lomas de Angelópolis II
SAN ANDRÉS CHOLULA, Puebla, 72830
(222) 283.9003

Para cerrar el año decidimos visitar Lizarran sucursal Lomas de Angelópolis. Yo no conozco la casa matriz, pero al parecer los dos restaurantes de esta cadena (ambos en Puebla) comparten terreno con la tienda de vinos llamada Prissa.

Lizarran es una cadena de restaurantes que tan solo en España tiene más de cien locales, pero también tiene sucursales en los Estados Unidos (California, Florida y New York) Santiago de Chile, Londres, Paris, Moscú, Andorra, Marruecos, Lituania y Shanghái.

Su principal atractivo por supuesto, son las tapas y los pinchos, pero la carta de los platillos españoles que ofrece va más allá. No obstante que se me antojaba pedir una ensalada o cualquiera de sus suculentas sopas (mi sobrina pidió una Fabada exquisita), las dos o tres veces que he visitado el lugar siempre pido pinchos. Son deliciosos.

Los que más me han gustado hasta ahora son el pintxo caliente de chile güero con camarón y tocino y el pintxo caliente de piquillo relleno de gulas al ajillo. Excelsos. Por recomendación del encargado quién me dijo “no rechaces los que te traen a probar, dales oportunidad”. Pues así le hice. Cuando comienzan los circuitos, desfilan pintxos de todo tipo, de salmón, de jamón serrano, de tortilla española. El de lomo con cebolla caramelizada es un deleite. Sin fijarte, puedes comer cuatro, cinco, seis…hasta los pintxos dulces están buenísimos.

Nuestros pintxos los acompañamos con un buen vino 12 lunas Somontano, que he buscado en las vinaterías de CDMX y no lo he encontrado. De uvas Tempranillo, Syrah, Garnacha y Cabernet Sauvignon, con nueve meses en barrica de roble francés, debo decir que 12 Lunas pasó la difícil prueba de complacer la combinación de los paladares de mi madre, mi hermana y mío. A ellas no les gusta los vinos secos, prefieren más bien los afrutados, mientras que a mí me gustan los vinos con tiempo en barrica. Cumplió.

Los precios de los pintxos son accesibles, $35 $40 pesos. Mientras que los vinos de la vinatería Prissa pueden ser descorchados en el restaurante por un adicional de $100. Muy recomendable el lugar, por algo es nuestro restaurante consentido en la ciudad de Puebla.


Bienvenidos a El Lugar de Beatriz

El catorce de diciembre es para mí un día emblemático, hoy cumplo mi primer año de jubilada y quise que fuera la fecha del arranque para mi blog.

Durante los últimos años de mi vida laboral se me hizo una tradición que cuando llegaba mi periodo vacacional, el primer día me iba a desayunar al  Hotel Four Seasons de Reforma en CDMX unos deliciosos Huevos Benedictinos.

Hace un año yo debí de arrancar mi vida como jubilada en este lugar, desayunando delicioso. Sin embargo, como seguí yendo a la oficina al menos una semana más en la entrega del puesto, perdí mi oportunidad. Entonces ahora vengo a rectificar y añado a la fecha de aniversario que ésta sea la primera entrada de El Lugar de Beatriz.

Por la mañana, en la terraza del hotel durante el mes de diciembre se siente frío, mucho frío. Si bien nos va, unos siete u ocho grados; pero el lugar lleno de árboles, flores, colibríes y la vista a la fuente que está en el patio central, bien vale la enfriada.

Los comensales pueden sentarse a un lado de los calentadores de exteriores distribuidos por todo el espacio, para hacer llevadero el momento. El café es excelente, y no falla que los meseros estén al pendiente, termo en mano, de llenar las tazas. ¿jugos? de todos los colores y sabores: naranja, zanahoria, toronja, mandarina y verde (perejil, naranja, nopal) entre otros.

Además de la barra de bufete que ofrece deliciosos quesos, rebanadas de salmón, fruta fresca (melón, sandía, piña, kiwi, higos, mango) huevos revueltos y tamales. Es posible pedir un platillo de la carta (allí entran huevos con chorizo, wafles belgas, huevos al gusto y por supuesto los Benedictinos).

 

 

 

Los huevos benedictinos me encantan, y los que sirven en este lugar son muy sabrosos: sobre pan inglés, una rebanada gruesa de lomo y los huevos escalfados (siempre con la yema tierna) cubiertos con salsa holandesa. Por último los adornan con crujientes espárragos y medio jitomate a la parrilla. He probado huevos benedictinos en infinidad de restaurantes, en busca de los mejores. A mi parecer estos se llevan el premio.

En esta última visita encontré algunos cambios en las instalaciones. Hasta hace algunos meses, donde me sentaba a desayunar ahora quedó el Bar Fifty Mils, se ve muy acogedor. También inauguraron una nueva sección llamada Pan Dulce; es una lujosa panadería donde todo se ve delicioso: tartas, panes y mini pastelitos.

El hotel está ubicado en el paseo de la Reforma, una de las zonas más hermosas de CDMX. El precio tan elevado del estacionamiento del hotel es motivo adicional para dejar el carro a un lado y disfrutar del paseo. Saliendo, si caminas a la derecha encuentras el Ángel de la Independencia, si caminas a la izquierda llegarás al Bosque de Chapultepec. Que mejor forma de bajar el desayuno.

Siempre es un placer desayunar en el Hotel Four Seasons  de Reforma en CDMX.

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