La Mafia Se Sienta a la Mesa

Autoras: Jacques Kermoal y Martine Bartolomei
Editorial: TusQuets Editores
Páginas: 220

Precio:  $ 387.81 Amazon $ 249 Gandhi

ISBN: 978-607-421-843-5

 

Sinopsis:

Pocos saben que los padrinos de la Honorable Sociedad preparan los menús de sus ágapes con el mismo cuidado y esmero que sus crímenes. La expresión cucinare il delitto (cocinar el delito) da una idea de la importancia que la Mafia otorga a la gastronomía: ya desde sus comienzos, esta organización se ha reunido en torno a la mesa con objeto de festejar aniversarios y éxitos, urdir nuevas estrategias… o poner fin a las actividades y los días de algún miembro de la Familia. Y la comida constituye una liturgia, un ritual en el que cada detalle está perfectamente planeado. En La Mafia se sienta a la mesa se describen las comidas, cenas o banquetes que, por su importancia histórica o legendaria, por su originalidad o su cariz burlesco, ocupan un lugar preeminente en la gastronomía mafiosa desde 1738, año en que se fundó esa sociedad. Pues la Mafia organiza ágapes tanto para preparar el desembarco de Garibaldi en Marsala en 1860 como para distribuir el tráfico de caballos durante la Primera Guerra Mundial, o para celebrar —en un famoso festín de quinientos cubiertos— la toma del Bronx por Maranzano. Así, los nombres de Mussolini, Roosevelt, Churchill o del general Dalla Chiesa se mezclan, entre bocado y bocado, con los de don Vito, Calogero Vizzini, Genco Russo, Lucky Luciano o el último emperador, el abogado mafioso Vito G. Los gourmets verán satisfecha su curiosidad, ya que se ofrecen los menús, los vinos y las recetas de las comidas mafiosas más relevantes. Varias de estas recetas fueron inventadas por los más famosos caciques y jefes de familia, cuyo prestigio, según se dice, debe más a su talento culinario que a su forma de manejar la metralleta.

 

¿Por qué en El lugar de Beatriz?

Porque las diez historias giran sobre los hombres de la mafia y los menús que les servían.

Mi opinión (Excelente, Muy bueno, Me gustó-pudo ser mejor, No vale la pena, Muy malo)

Me gustó-pudo ser mejor

Y es que algunas de las historias verídicas son muy buenas, pero no todas. La que más me gustó fue “El benedícite de los franciscanos de Mazzarino (1958)”, que ilustra como la mafia se metió hasta los conventos, y por supuesto la historia de Frank Sinatra.

¿Quién debería de leer La Mafia se sienta a la mesa?

A quienes les gusta las historias de mafiosos, sus extravagancias y sus excesos. Y por supuesto a quienes les gusta la cocina italiana. Cada uno de los diez capítulos narra la historia de un mafioso y que platillos se sirvieron en el evento que se narra. Algunas de las recetas son muy buenas, se antoja hacerlas.

Algo para recordar

Menú número 5
Comida en Mazzarino entre el padre Carmelo, superior del convento franciscano, y Angelo Cannada, latifundista del término municipal.

Setas Sanmaurini
Macarrones a los brécoles
Porcheta rellena
Hinojos fritos
Quesos de cabra de la Conca d’Oro
Cremolino
Pulseras de la abuela

Vinos: Frascati

En Casa de Angelo Cannada, el rico latifundista de Mazzarino, no era costumbre ir a buscar a otros lugares los productos que tenían en su propia granja. Los días de fiesta se mataba el cerdo, se organizaba un gran mercado en el huerto de la propiedad y se sacaban las excelentes botellas de la cava familiar. Para variar un poco, bastaba preparar las hortalizas recién recogidas siguiendo alguna de las recetas transmitidas de madres a hijas. El ama de casa no carecía de recursos; cocinaba con idéntico celo tanto el tocino mezclado con tomates, albahaca y ricota que acompaña los fideos a la Rusticana, como los rigatoni a las coliflores o los fettucini a los calabacines fritos. Pero lo que más le gustaba al superior del convento eran los insustituibles macarrones a los brécoles, esas pequeñas coliflores con las puntas verdes que son como el abanderado de Sicilia. Para honrar a su huésped, Angelo Cannada cambiaba incluso sus costumbres de viejo siciliano, añadiendo a la comida los aperitivos y el queso.

En la región de los castaños se encuentran grandes setas carnosas y de gran sabor que los sicilianos como los Cannada cocinan cada uno a su manera. Por lo general, se preparan al horno con aceite, ajo, pimienta, sal y queso fresco de cabra rallado. En esta receta, se hacen simplemente a la brasa y se sirven como aperitivo con una salsa bien batida compuesta de aceite, limón, sal y pimienta.

Macarrones a los brécoles

Ingredientes para seis personas:

700 g de macarrones
700 g de brécoles
900 g de tomates bien maduros
2 cebollas
2 dientes de ajo
80 g de uvas pasas
80 g de piñones
12 filetes de anchoas
150 g de pecorino rallado
8 hojas de albahaca
20 cl de leche
Aceite de oliva
Sal y pimienta

Se rehoga la cebolla en aceite de oliva. Se añaden los tomates pelados y sin semillas, se sazona con sal y pimienta, se cubre la cacerola y se deja cocer a fuego lento durante treinta minutos

Se sumergen los brécoles bien lavados en agua hirviendo con sal. Se cuecen durante un cuarto de hora y se escurren. Se cuecen los macarrones de la misma manera hasta que estén “al dente”, es decir, tiernos y al mismo tiempo firmes.

En una sartén se dora el ajo en el aceite de oliva y se añaden los filetes de anchoa, que previamente se habrán desalado en leche. Se vierte todo esto en la salsa de tomate junto con los brécoles, los piñones y las uvas pasas, que antes se habrán metido en agua tibia para que se hinchen, y se deja cocer todo durante 5 minutos removiendo suavemente de vez en cuando.

Cuando los macarrones estén a punto, se escurren y se ponen en una fuente. Se cubren con la salsa y se espolvorean con albahaca rallada y queso pecorino también rallado. Se mezcla todo antes de servir.

 

De los Autores – Jacques Kermoal y Martine Bartolomei

Jacques Kermoal nacido en Saint-Malo, Francia, en 1924, es un prestigioso periodista que ha colaborado en las revistas Paris-Match, Combat, L’Europeo, Der Spiegel, L’Avanti, y ha sido durante muchos años jefe de redacción del semanario italiano Le Ore. A él le ha correspondido gran parte de la investigación histórica mientras Martine Bartolomei, periodista colaboradora de Méridional, Figaro, Magazine y Elle, se ha ocupado del aspecto más estr…

Martine Bartolomei, periodista colaboradora de Méridional, Figaro Magazine y Elle, se ha ocupado del aspecto más estrictamente gastronómico de La mafia se sienta a la mesa.

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