Chapulines en Botana

Hace ya algunos años en un lugar de Oaxaca me senté a tomar un mezcal artesanal y me sirvieron de botana estos Chapulines Guisados. Calientitos, acompañados de guacamole y totopos. Son fáciles de hacer, riquísimos. Va la receta: Chapulines en Botana   Ingredientes: 1 taza y media de chapulines 3 cucharadas de cebolla 1 jitomate […]

Kena Delicias, Su Majestad la Pasta

Kena Delicias Su Majestad la Pasta

Editorial Ferro, S.A.
98 páginas
Publicado en octubre de 1972

Estupendas variaciones sobre un mismo tema: tartas, tartaletas, país, empanadas y pastas italianas.
Esta revista la tenía mamá en casa y debí de utilizarla por primera vez a principios de los ochentas. Oh sorpresa las Empanadas Especiales.

Busqué y busqué en puestos de revistas usadas. La encontré en buenas condiciones…pero ya ahora se está desbaratando. Esta misma semana buscaré empastarla. Vale la pena.

Si la encuentras, COMPRALA

Link: no está disponible.

El contenido:

Masas

Pasta Sencilla y una costra más fina
Costra quebradiza, Costra de queso para país de frutas, Costra de aceite, Costra para pai frío, costra de Galletas o cereales, Costra de Galletas y nuez, Costra de chocolate, Costra de nuez, Costra de merengue, Costra de coco, Costra de nuez, avellana o almendra.

Pays

Dulces

– Manzana (clásico, a la inglesa), Durazno, Zarzamora, Piña y crema pastelera, Mango, Chabacano, Con relleno de crema (crema, crema/fresa, chocolate/crema, Chocolate/caramelo, crema/chocolate rallado, Piña y crema, Crema y plátano), Ciruelas, Frio de fresas, Calabaza, Tejocote y cerezas, Coco, Crema de durazno, Kalhúa, Mousse de chocolate, Dos pays de queso (Queso Crema y Queso-Piña, Limón, Celestial, Navideño, Dátil, Naranja y toronja

Salados

– Atún, Queso y Jitomate, Pimientos, Hongos y tocino, Del Pastor, De Pollo, De Ternera,

 

Tartaletas

– Merengue
– Canastilla de riñones

 

Empanadas y volovanes

– Empanadillas saladas, Empanadas de pasta especial, EMPANADAS MEDIANAS de hojaldre, empanadas de hojaldre para freír, empanadas de almendras, empanadas estilo antiguo, Glikadia, Empanadas de cerveza, Pastes pachuqueños EMPANADAS GRANDES empanada a la española, empanada de queso, empanada de bacalao a la mexicana, empanadas a la vizcaína, empanadas sudamericanas, empanadas cordobesas

– Rellenos para empanadas: de picadillo, de rajas, de pollo, de chorizo. Empanadas mexicanas (calabaza, papa, sesos, picadillo, huitlacoche)
– Relleno de mariscos para volovanes

 

Pastas italianas:

-Canelones, Manicotti, macarrones con salsa de chile poblano, ñoquis de papa, espagueti con hongos, espagueti con salsa de atún, macarrones con pimientos morrones, espagueti con ejotes, ensalada de coditos y pimientos, cacerola de macarrón, Tallarines con tomate, Sopa de coditos, Lasaña partenope, Tallarines con Salchicha o longaniza

 

Lo que ya hice lo marqué en NEGRITAS

Oliver Twist

Oliver Twist

 

Autora: Charles Dickens

Género: Clásico, ficción histórica, narrativa, Literatura Inglesa

Editorial: Grupo Editorial Tomo

Páginas: 446

Precio:  Amazon    y   $169  Gandhi

ISBN: 978-607-415-710-9

 

Sinopsis:

La historia del pequeño Oliver, criado en un hospicio, empleado y maltratado en una funeraria, que al escapar rumbo a Londres es reclutado por una banda de ladrones que él no reconoce como tales. Es la novela de denuncia social más dramática de Charles Dickens y una de las primeras de este tipo en la literatura universal.

 

¿Por qué en El lugar de Beatriz?

Porque además de lecciones de vida, lecciones familiares, también hay comida (ausencia y banquetes).

 

Mi opinión (Excelente, Muy bueno, Me gustó-pudo ser mejor, No vale la pena, Muy malo)

Muy bueno. El año pasado leí Canción de Navidad  https://ellugardebeatriz.com.mx/cancion-de-navidad/, mi primera lectura de Dickens. Me encantó la narrativa de este escritor.

Nuevamente una historia muy conocida, que seguramente he visto en TV en diferentes versiones. Una narrativa fácil de la época victoriana, pero con un enfoque diferente (suelen ser historias románticas, rosas). Dickens nos muestra aspectos biográficos, el vivió una niñez difícil, con su padre encarcelado, la familia pasando penurias, y una infancia de duro trabajo. Siempre enfatizando la desigualdad social, el desamparo de los necesitados. A diferencia de Canción de Navidad, este otro libro es un poco más largo, detallista e ilustrativo de escenas de la época. Tengo el libro pero es una historia que se presta para escucharla en AUDIOLIBROS.

 

¿quién debería de leer Oliver Twist?

Quienes gustan de la literatura inglesa, la época victoriana. A pesar de retratar la dura vida de este niño, estamos hablando de una historia fácil de leer.

 

Algo para recordar

Una fría noche de invierno, en una pequeña ciudad de Inglaterra, unos transeúntes hallaron a una joven y bella mujer tirada en la calle. Estaba muy enferma y pronto daría a luz un bebé. Como no tenía dinero, la llevaron al hospicio, una institución regentada por la junta parroquial de la ciudad que daba cobijo a los necesitados. Al día siguiente nació su hijo y, poco después, murió ella sin que nadie supiera quién era ni de dónde venía. Al niño lo llamaron Oliver Twist.

En aquel hospicio pasó Oliver los diez primeros meses de su vida. Transcurrido este tiempo, la junta parroquial lo envió a otro centro situado fuera de la ciudad donde vivían veinte o treinta huérfanos más. Los pobrecillos estaban sometidos a la crueldad de la señora Mann, una mujer cuya avaricia la llevaba a apropiarse del dinero que la parroquia destinaba a cada niño para su manutención. De modo, que aquellas indefensas criaturas pasaban mucha hambre, y la mayoría enfermaba de privación y frío.

El día de su noveno cumpleaños, Oliver se encontraba encerrado en la carbonera con otros dos compañeros. Los tres habían sido castigados por haber cometido el imperdonable pecado de decir que tenían hambre. El señor Blumble, celador de la parroquia, se presentó de forma imprevista, hecho que sobresaltó a la señora Mann. El hombre tenía por costumbre anunciar su visita con antelación, tiempo que la señora Mann aprovechaba para limpiar la casa y asear a los niños, ocultando así las malas condiciones en las que vivían los pobres muchachos.

-¡Dios mío! ¿Es usted, señor Bumble? -exclamó horrorizada la señora Mann.

Y, dirigiéndose en voz baja a la criada, ordenó:

-Susan, sube a esos tres mocosos de la carbonera y lávalos inmediatamente.

-Vengo a llevarme a Oliver Twist -dijo el celador-. Hoy cumple nueve años y ya es mayor para

permanecer aquí.

-Ahora mismo lo traigo -dijo la señora Mann saliendo de la habitación.

Oliver llegó ante el señor Bumble limpio y peinado; nadie hubiera dicho que era el mismo muchacho que poco antes estaba cubierto de suciedad. Al poco rato, el celador y el niño abandonaban juntos el miserable lugar.

Oliver miró por última vez hacia atrás; a pesar de que allí nunca había recibido un gesto cariñoso ni una palabra bondadosa, una fuerte congoja se apoderó de él. «¿Cuándo volveré a ver a los únicos amigos que he tenido nunca?», se preguntó. Y, por primera vez en su vida, sintió el niño la sensación de su soledad.

Nada más llegar al nuevo hospicio, Oliver fue llevado ante la junta parroquial y allí, el señor Limbkins, que era el director, se dirigió a él.

– ¿Cómo te llamas, muchacho?

Oliver, asustado, no contestó; de repente, sintió un fuerte pescozón que le hizo echarse a llorar, había sido el celador que se encontraba detrás de él.

-Este chico es tonto -dijo un señor de chaleco blanco.

-¡Chist! -ordenó el primero. Y, dirigiéndose a Oliver, dijo-: Hasta ahora, la parroquia te ha criado y mantenido, ¿verdad? Bien, pues ya es hora de que hagas algo útil. Estás aquí para aprender un oficio. ¿Entendido?

-Sí. Sí, señor -contestó Oliver entre sollozos.

En el hospicio, el hambre seguía atormentando a Oliver y a sus compañeros: sólo les daban un cacillo de gachas al día, excepto los días de fiesta en que recibían, además de las gachas, un trocito de pan. Al cabo de tres meses, los chicos decidieron cometer la osadía de pedir más comida y, tras echarlo a suertes, le tocó a Oliver hacerlo. Aquella noche, después de cenar, Oliver se levantó de la mesa, se acercó al director y dijo:

-Por favor, señor, quiero un poco más.

– ¿Qué? -preguntó el señor Limbkins muy enfadado.

-Por favor, señor, quiero un poco más -repitió el muchacho.

El chico fue encerrado durante una semana en un cuarto frío y oscuro; allí pasó los días y las noches llorando amargamente. Sólo se le permitía salir para ser azotado en el comedor delante de todos sus compañeros. El caso del «insolente muchacho» fue llevado a la junta parroquial; ésta decidió poner un cartel en la puerta del hospicio ofreciendo cinco libras a quien aceptara hacerse cargo de Oliver.

El señor Gamfield era un hombre de rasgos groseros y gestos rudos, deshollinador de profesión. Una mañana iba paseando por la calle, pensaba cómo podría pagar sus deudas; al pasar frente al hospicio, sus ojos se clavaron en el cartel recién colocado.

-¡Sooo! -ordenó el señor Gamfield azotando a su burro.

El hombre del chaleco blanco estaba en la puerta, y al momento entendió que Gamfield era el tipo de amo que le hacía falta a Oliver; de modo que fue a llamar al señor Limbkins. Éste salió inmediatamente y, al ver el interés que manifestaba el deshollinador por el muchacho, se frotó las manos y dijo con aire apesadumbrado:

-Usted quiere al chico para realizar un oficio peligroso; así que cinco libras nos parece mucho dinero.

-Entonces, ¿cuánto me darán si me lo quedo? -preguntó Gamfield.

-Tres libras y diez chelines -contestó el director.

-No seas tonto -dijo el señor del chaleco blanco-, llévatelo. Es exactamente el muchacho que necesitas. Unos cuantos palos le vendrán bien y no te preocupes por su manutención: no está acostumbrado a llenar su estómago, ¡ja, ja, ja!

El trato quedó inmediatamente cerrado. A continuación, se ordenó al señor Bumble que llevara aquella misma tarde a Oliver ante el juez para que aprobara y firmara el contrato. El magistrado se encontraba en una estancia enorme sentado detrás de un escritorio. Bumble colocó a Oliver frente a él y dijo:

-Éste es el muchacho, señoría.

El anciano se puso las gafas y sus ojos toparon con el rostro pálido y aterrorizado de Oliver.

-¡Muchachito! -dijo el anciano-. ¿Por qué estás asustado?

Oliver, desconcertado por el tono suave y benévolo del juez, cayó de rodillas y, juntando las manos, suplicó: -¡Por favor, señor! Mándeme al cuarto oscuro… máteme de hambre si quiere…; pero no me obligue a ir con este hombre.

Tras unos instantes de silencio, el juez dijo en tono solemne:

-Me niego a firmar este contrato. Llévese al muchacho de nuevo al hospicio, y trátelo bien. Creo que lo necesita. A la mañana siguiente, el cartel en el que se ofrecían cinco libras a quien quisiera llevarse a Oliver, estaba otra vez colocado en la puerta del hospicio. El primero en interesarse por el negocio fue el señor Sowerberry, encargado de la funeraria parroquial. Era un hombre escuálido que siempre vestía un traje negro y raído. Después de revisar minuciosamente al muchacho, decidió quedárselo.

La junta parroquial decidió que Oliver se fuera con él aquella misma noche. Pero de camino a casa de su nuevo amo, el chico no pudo reprimir las lágrimas.

-Eres el muchacho más desagradecido que he visto en mi vida -le dijo el señor Bumble. -No, no señor. No soy desagradecido; pero es que me siento tan solo -contestó Oliver entre sollozos-. Por favor, señor, no se enfade conmigo.

Cuando llegaron a la funeraria del señor Sowerberry, Bumble ordenó a Oliver que se secara las lágrimas. -Aquí estoy con el muchacho. -¡Dios mío! -exclamó la señora Sowerberry- es muy pequeño.

-Sí, es bastante pequeño, pero n

o se preocupe, señora -dijo el señor Bumble-, ya crecerá. -¡Claro que crecerá! -contestó la mujer malhumorada-. ¿Y quién lo va a pagar? Mantener a los niños de la parroquia cuesta más de lo que se obtiene de ellos. ¡Menudo ahorro!

Y dirigiéndose a Oliver añadió: -¡Venga, talego de huesos. La mujer del dueño de la funeraria abrió una pequeña puerta y empujó a Oliver por una empinada escalera. Al final de ella, se encontraba la cocina, que era un sótano de piedra húmeda y oscura. Allí sentada estaba una muchacha sucia y desastrada. -Charlotte -ordenó la señora Sowerberry-, dale a este muchacho algunas de las sobras que hemos apartado para Trip.

Los ojos de Oliver se iluminaron al ver llegar el cuenco de comida y se lanzó sobre unos restos que hasta el perro habrá desdeñado, Cuando hubo acabado de comer, la señora Sowerberry llevó a Oliver hasta la tienda bajo cuyo mostrador había puesto un viejo colchón.

-Dormirás aquí. Supongo que no te molestará estar entre ataúdes. Y si te molesta, te aguantas. No hay otro sitio.

Solo ya en la funeraria, Oliver sintió un escalofrío, el hueco donde estaba el colchón también parecía un sepulcro. Oliver lo miró y, por un momento, deseó que aquélla fuera de verdad su tumba; así podría dormir eternamente y descansar en el camposanto, con la hierba acariciando su cabeza.

 

Del Autor, Charles Dickens (Charles John Huffam Dickens)

Charles John Huffam Dickens (Portsmouth, Inglaterra, 7 de febrero de 1812-Gads Hill Place, Inglaterra, 9 de junio de 1870) fue un escritor y novelista inglés, uno de los más reconocidos de la literatura universal, y el más sobresaliente de la era victoriana. Fue maestro del género narrativo, al que imprimió ciertas dosis de humor e ironía, practicando a la vez una aguda crítica social. En sus obras destacan las descripciones de personas y lugares, tanto reales como imaginarios. En ocasiones, utilizó el seudónimo Boz.

Sus novelas y relatos cortos gozaron de gran popularidad durante su vida, y aún hoy se editan y adaptan para el cine habitualmente. Dickens escribió novelas por entregas, formato que usaba en aquella época, por la sencilla razón de que no todo el mundo poseía los recursos económicos necesarios para comprar un libro. Cada nueva entrega de sus historias era esperada con gran entusiasmo por sus lectores, nacionales e internacionales. Fue y sigue siendo admirado como un influyente literato por escritores de todo el mundo.

*** de Wikipedia


Novelas

  • Los papeles póstumos del Club Pickwick (1836-1837)
    • Oliver Twist (1837-1839)
    • Nicholas Nickleby (1838-1839)
    • La tienda de antigüedades (1840-1841)
    • Barnaby Rudge (1841)
    • Martin Chuzzlewit (1843-1844)
    • Dombey e hijo (1846-1848)
    • David Copperfield (1849-1850)
    • Casa desolada (1852-1853)
    • Tiempos difíciles (1854)
    • La pequeña Dorrit (1855-1857)
    • Historia de dos ciudades (1859)
    • Grandes esperanzas (1860-1861)
    • Nuestro común amigo (1864-1865)
    • El misterio de Edwin Drood (1870) (inacabada, publicadas seis de las doce entregas previstas)

 

Cuentos

  • Una canción de Navidad (1843) (Conocida también como Un cuento de Navidad y Los fantasmas de Scrooge)
    • Las campanas (1844)
    • El grillo del hogar (1845)
    • La batalla de la vida (1846)
    • El hechizado (1848)
    • Una casa en alquiler (1858)
    • El guardavía (1866)

La Historiadora

La Historiadora

Título original: The Historian
Autora: Elizabeth Kostova
Género: Literatura contemporánea, narrativa femenina
Editorial: Umbriel
Páginas: 698
Precio:  $172 Librería Gandhi y $167 Amazon
ISBN: 84-95618-87-7

 

Sinopsis:

Durante años, se le ha considerado un mito, una leyenda que llena de miedo el corazón de los campesinos supersticiosos. Pero ahora, alguien ha decidido descubrir la verdad. Paul, un profesor de historia, revela por fin a su hija la tarea a la que ha dedicado tantos años. Tras la desaparición de su amigo el profesor Ross, Paul se sumergió en una angustiosa búsqueda que le llevó a través de antiguas bibliotecas en Estambul, monasterios en ruinas en Rumania, remotas aldeas de Bulgaria… Cuanto más se acercaba a Ross, más cerca estaba también de un ser que ha dejado un rastro sangriento a través de la historia, en viejos manuscritos olvidados, en canciones susurradas al oído. Un ser al que temían tanto antiguos sultanes otomanos como los actuales servicios secretos. Paul y su hija saben que él está cada vez más cerca. Y en sus corazones retumba una pregunta angustiosa… ¿Es posible que exista realmente… Drácula?

Esta novela, es el resultado de diez años de investigación.

¿Por qué en El lugar de Beatriz?

Estoy inscrita con varios Booktubers y alguno de ellos recomendó este libro. Amén que evidentemente se trata de un thriller (asesinatos, desaparecidos) y ficción (vampiros) hacía referencia a Europa oriental, monumentos, comidas, costumbres.

Mi opinión (Excelente, Muy bueno, Me gustó-pudo ser mejor, No vale la pena, Muy malo)

Me gustó-pudo ser mejor

Es un libro largo, muy largo (casi 700 páginas)

Narra la vida del profesor Paul y su hija. Cuando ella era niña, su mamá desapareció. Y a eso le aumentamos la desaparición del mentor del profesor, el Dr Rossi (que resulta ser papá de su esposa). Esa será la primera desaparición que tratarán de aclarar Paul y la hija del Dr Rossi, cuando acaba involucrados y con una niña. Desaparece la mamá y el profesor se detiene.
Prácticamente toda la novela se les va en huir de personas tipos zombis, que han perdido la luz de los ojos y el color de las mejillas. Aparecen unos cuantos muertos tratando de investigar sobre los desaparecidos y sobre los libros del dragón que guardan un secreto.

¿Entretenido? Si, los viajes en búsqueda de los desaparecidos tocan varios países, en donde nos platica sobre monumentos y costumbres (los menos, por cierto)

No me encantó, pero pasé un buen rato leyéndolo.

¿quién debería de leer Un Ataque de Lucidez?

Este libro es para quienes les gusta el género de vampiros.

Pero aclaro, de repente la historia se alarga sin sentido, muchas repeticiones y poca acción. Es quizás hasta las últimas 100 páginas cuando hace acto de aparición el legendario vampiro. Con un giro jamás esperado, incluso hasta alabado si su único propósito es morder vivos para convertirlos en bibliotecarios para su uso personal

Yo me parezco un tanto a él….me encanta coleccionar libros, pero no tengo el don de hacerme de esclavos vía mordidas, para que limpien y acomoden mis estantes.

Algo para recordar

La historia está bañada de referencias a diferentes banquetes: Hogazas de pan recién horneado, tabletas de chocolate oscuro, cajas de fresas, queso de cabra con moho gris en la corteza, vino, té, gazpacho, chuletas de buey, pies, bandejas con salsas, ensaladas, cuencos de melón, guiso de carne y verduras, brochetas de pollo, pepinos, yogur, café, una avalancha de dulces rellenos de almendras y miel, hortobágyi palacsinta (crepas rellenas de carne de ternera), guisos de carne con verduras, el pastel de patatas, salami y huevos duros, judías verdes con cordero, pan de color marrón dorado, cordero entero asado, yogur con berenjenas y cebollas a las brasas, etc etc etc

Börek aparece en este libro, pero lo presentan relleno de queso salado…Los invito a que se den una vuelta por la receta 

 

De la Autora – Elizabeth Kostova

 

Elizabeth Kostova nació en New London, Connecticut, en 1964. Desde niña se dedica con pasión a escribir relatos y poesía. La historiadora, su primera novela, se tradujo a decenas de idiomas y obtuvo numerosos premios.
Licenciada en Yale, conoció a su marido en un viaje a Bulgaria en 1989. En 2007 creó la Elizabeth Kostova Foundation de fomento de la literatura búlgara.

 

 

Otros libros de Elizabeth Kostova

Tierra de Sombras
El Rapto del Cisne
La Historiadora

Un Ataque de Lucidez

Un Ataque de Lucidez

Título original: My Stroke of insight
Autora: Jill B. Taylor
Género: Literatura contemporánea, narrativa femenina
Editorial: Debate
Páginas: 272
Formatos: Edición Kindle
Precio: (libro electrónico) $119 Librería Gandhi  y Amazon
ISBN: no procede

 

Sinopsis:

Una inspiradora exploración de la conciencia humana y sus posibilidades.

Una mañana, la neuroanatomista Jill Taylor descubrió que estaba teniendo un derrame cerebral masivo. Amante del funcionamiento del cerebro, Jill presenció fascinada cómo sus capacidades mentales la iban abandonando una a una, y fue capaz de recordar el proceso. Tras una recuperación que duró ocho años, Jill pudo escribir sobre el derrame, lo que aprendió gracias a él y cómo lo superó.

Una historia poderosa sobre cómo nuestro cerebro nos define y cómo nos conecta con el mundo.

 

¿Por qué en El lugar de Beatriz?

Hace un par de meses tomé un curso (vía zoom) con Gaby Vargas, ella recomienda este libro con la maravillosa recuperación de la protagonista.

 

Mi opinión (Excelente, Muy bueno, Me gustó-pudo ser mejor, No vale la pena, Muy malo)

Me gustó

Estamos hablando de una mujer que tuvo daño cerebral a grado tal que tuvo que aprender nuevamente a caminar, a hablar, los nombres de las cosas, la lógica del mundo.

Cuando esto sucedió ella era una mujer independiente (vivía sola), era triunfadora, con un buen empleo y excelentes cartas de recomendación por su trabajo de científica. De la noche a la mañana todo cambió. Si bien es cierto que su formación y el medio le ayudo para que esto fuera posible, no le quita mérito a tan loable esfuerzo.

 

¿quién debería de leer Un Ataque de Lucidez?

Los que han pasado por una lesión de este tipo, las personas que tienen un enfermo con esta dolencia en casa, incluso es una muy buena historia de empuje, para los que tienen 1000 excusas para no hacer las cosas.

Nuevamente otro libro, buen regalo si tu intención es motivar, empujar y hasta despertar a una persona. El mensaje es que, todo es posible.

 

Algo para recordar

Eran las siete de la mañana del 10 de diciembre de 1996. Me despertó el familiar tic-tic-tic de mi lector de discos compactos que se disponía a sonar. Medio en sueño, apreté el botón de aplazamiento justo a tiempo para coger la siguiente onda mental que me devolvería al país de los sueños. Allí, en esa tierra mágica que yo llamo “Thetaville” -un lugar surreal de conciencia alterada, a mitad de camino entre los sueños y la realidad-, mi espíritu resplandecía, bello, fluido y libre de los confines de la realidad normal.

Seis minutos después, cuando el tic-tic-tic del CD avivó mi recuerdo de que yo era un mamífero terrestre, me desperté perezosamente, solo para sentir un agudo dolor que taladraba mi cerebro justo detrás del ojo izquierdo. Bizqueando a la luz de la mañana, desactivé la inminente alarma con la mano derecha e instintivamente me apreté el costado de la cara con la palma de la mano izquierda. Como casi nunca me pongo enferma, pensé que era muy raro que me despertara con tanto dolor. Mientras mi ojo izquierdo palpitaba con ritmo lento y deliberado, me sentí desconcertada e irritada. El dolor palpitante detrás del ojo era agudo, como la sensación cáustica que a veces se siente al morder un helado.

Al rodar fuera de mi cálida cama de agua, salí tambaleante al mundo con la pesadez de un soldado herido. Bajé la persiana de la ventana de mi cuarto para evitar que el raudal de luz me diera en los ojos. Decidí que un poco de ejercicio haría circular la sangre y tal vez ayudara a disipar el dolor. En un momento monté en mi “cardio-glider” (una máquina de ejercicios para todo el cuerpo) y empecé a moverme al ritmo de Shania Twain, que cantaba “Whose bed have your boots been under? (“¿Bajo que cama han estado tus zapatos?”). Inmediatamente sentí que una fuerte e insólita sensación de disociación se apoderaba de mí. Me sentí tan rara que puse en entredicho mi estado de salud. Aunque mis pensamientos parecían lúcidos, mi cuerpo se sentía extraño. Mientras miraba mis manos y brazos que se movían adelante y atrás, adelante y atrás, en sincronía opuesta con mi torso, me sentí extrañamente desligada de mis funciones cognitivas normales. Era como si la integridad de mi conexión mente/cuerpo estuviera en peligro.
Sintiéndome separada de la realidad normal, me parecía que estaba contemplando mi actividad, en lugar de sentirme como una participante activa que realiza una acción. Me sentía como si estuviera observándome a mi misma en movimiento, como quien recupera un recuerdo. Mis dedos, aferrados al manillar, parecían garras primitivas. Durante unos segundos vacilé y observé, llena de asombro, cómo mi cuerpo oscilaba rítmica y mecánicamente. Mi torso subía y bajaba en perfecta cadencia con la música, y la cabeza seguía doliéndome. Me sentí muy rara, como si mi mente consciente estuviera suspendida en algún lugar entre mi realidad normal y algún espacio esotérico. Aunque esa experiencia era en cierto modo una reminiscencia de mi estancia en Thetaville, estaba segura de que esta vez estaba despierta. Sin embargo, me sentí como si estuviera atrapada dentro de la percepción de una meditación que no podía detener y de la que no podía escapar. Aturdida, sentí que la frecuencia de las punzadas aumentaba dentro de mi cerebro y me di cuenta de que, probablemente, lo del ejercicio no era buena idea.

Un poco nerviosa por mi condición física, desmonté de la máquina y atravesé tambaleándome el cuarto de estar, camino del baño. Al andar me percaté de que mis movimientos no eran fluidos. Los sentía pausados y casi a sacudidas. A falta de una coordinación muscular normal, mis andares no tenían gracia y mi equilibrio era tan defectuoso que mi mente parecía exclusivamente preocupada por mantenerme erguida.

Al levantar la pierna para entrar en la bañera, me apoyé en la pared para sujetarme. Parecía raro que pudiera sentir las actividades internas de mi cerebro, que ajustaba y reajustaba todos los conjuntos musculares opuestos de mis extremidades inferiores para impedir que me cayera. Mi percepción de estas respuestas automáticas del cuerpo ya no era un ejercicio de conceptualización intelectual. Mas bien, tenía el privilegio momentáneo de experimentar con precisión lo mucho que se estaban esforzando los cincuenta billones de células de mi cerebro y mi cuerpo, trabajando al unísono para mantener la flexibilidad e integridad de mi estado físico. Con los ojos de una ávida entusiasta de la magnificencia del diseño humano, contemplé sobrecogida el funcionamiento autónomo de mi sistema nervioso, que calculaba y recalculaba cada ángulo de mis articulaciones.

 

De la Autora – Jill B. Taylor

 

La doctora Jill Bolte Taylor es una neuroanatomista preparada y publicada en Harvard, que investiga el cerebro humano postmortem y su relación con la esquizofrenia y las enfermedades mentales graves. … En 1996, experimentó una hemorragia grave en el hemisferio izquierdo de su cerebro.

Otros libros de Jill B. Taylor

Aparentemente este es el único libro que hasta ahora ha escrito

Pan de Zanahoria Doble Crema

Este Pastel de Zanahoria debería de llamarse doble-doble crema, porque el pan lleva un queso doble crema (que cumple el papel del elemento graso, en lugar de mantequilla), y para la cubierta uno más. El primero que probamos Ana Ochoa (de Chihuahua) lo hizo para la familia. Se lo chuleamos mucho por que el pan […]

Pollo en Salsa de Limón de Tiempo Libre

Llegué a la conclusión que, teniendo tantos libros de cocina, debo deshacerme de mis recetarios. Tengo varias carpetas que ya ni volteo a ver. Pero no pude evitar darle una revisada.     Encontré esta receta que hace muchos años apareció en la Revista Tiempo Libre y que, por primera vez preparo. Siiiiiiii. Entonces esta […]

Escuela de Pastelería

Escuela De Pastelería

Autor: Le Cordon Bleu
Editorial: Larousse
Impreso en Malasia
Año de la publicación: 2019
Páginas: 508
Precio: $671 Gandhi ,    $671 El Sótano,    $839 Sanborns ,    $ 671 Amazon

ISBN: 978-607-21-2137-9

 

Sinopsis:

Escuela de pastelería es una obra con recetas de pastelería de los chefs del instituto Le Cordon Bleu. Le Cordon Bleu es la primera red de institutos de artes culinarias y gestión hotelera reconocida a nivel internacional. Cuenta con profesores profesionales premiados en concursos nacionales e internacionales y ofrece cursos, tanto a profesionales como amateurs. El libro contiene más de 100 recetas explicadas paso a paso, con tiempo de preparación, cocción, refrigeración y/o conservación. Podrá elegir la receta de su agrado de acuerdo con la dificultad de cada una. En ellas, los chefs comparten un recuadro con información sobre el ingrediente, la preparación, los utensilios o algún truco. Cada receta incluye una espectacular fotografía de la preparación final, así como fotografías detalladas de cada paso que le servirán de guía.

 

¿Por qué en El lugar de Beatriz?

Este es un libro con muy bellas imágenes, que ilustran el paso a paso de cada receta.

Mi opinión:

En cada uno de sus siete capítulos nos muestra los grandes de la Pastelería y considera también recetas originales

Señalar a Le cordon blue garantiza el nivel de las recetas, que no necesariamente estamos hablando de cosas complicadas (no todas).

He elaborado dos, ambas fáciles y han quedado muy ricas.

– Pasteles, panqués y entremets
– Paseles individuales y postres al plato
– Tartas y tartaletas
– Postres excepcionales y de fiesta
– Galletas y panecillos
– Caramelos, bombones y golosinas
– Bases de la Pastelería

Muy recomendable para personas que quieren incursionar en el amplísimo mundo de los postres.