El Fascinante Mundo del Té

El Fascinante Mundo del Té

Autor: Olivia Medina de Jönsson
Editorial: Porrúa
Lugar y fecha de publicación: México 2016
Páginas: 167 páginas
Precio: Euro Té $299, Amazon $299 , Porrúa $299
ISBN: 978-607-09-0679-4

 

Sinopsis:

En la mayoría de los países latinoamericanos llamamos té a cualquier infusión hecha con alguna planta, flor, fruto o incluso cortezas y raíces. Sin embargo, tal denominación es incorrecta. Heredamos el error de los conquistadores españoles que, si bien conocieron el verdadero té por medio de los holandeses que comerciaban los productos chinos en Europa desde el siglo XVII, al venir a México observaron que los aztecas y otros pueblos americanos elaboraban bebidas de manera muy similar a la del té, poniendo diversas hierbas, cortezas y raíces en agua caliente, que después tomaban para aliviar algún malestar, de modo que comenzaron a llamarlas también té, lo cual provocó la confusión natural.

 

¿Por qué en El lugar de Beatriz?

Antes de mi curso Tés y maridaje con repostería, mi mundo se reducía a “te de manzanilla, Té negro y te de frutos del bosque”

Mi curso y este maravilloso libro (recomendado por el Chef Emilio) me han dado luz.

Habla de los orígenes del té, los tipos de té, los países productores, las características de los tés e incluso sobre los maridajes con alimentos salados y dulces.

 

Mi opinión (Excelente, Muy bueno, Me gustó-pudo ser mejor, No vale la pena, Muy malo)

El libro es Excelente

Además de la información que maneja (y que es mucha), es tan fácil de leer, que bastaron dos noches para darme una idea del mundo del té, para identificar que es lo que quiero probar y para concluir que he vivido engañada pensando que el café lo era todo.

Algo para recordar

China, la madre del té

Muchas leyendas en China narran cómo empezó a tomarse el té. La más popular cuenta que fue “descubierto” por el emperador Shen Nung, un erudito y herbolario que sólo tomaba agua hervida. Se dice que en el año 2737 a.C., el emperador se encontraba hirviendo su agua junto a un árbol cuando por accidente una hoja de té cayó a la olla. La infusión resultante le pareció tan refrescante como reconstituyente, por lo que comenzó a tomarla con frecuencia. Aunque no existe referencia escrita de este hecho, los estudiosos coinciden en que el té se tomaba en China desde esa época, es decir ¡Hace casi 5,000 años!

Durante la dinastía Han (206 a.C. – 220 d.C.), el té era ya la bebida nacional de China, y se tomaba con fines medicinales, como la mayoría de las plantas en esa época. La bebida se elaboraba con las hojas frescas de los árboles silvestres que se encontraban en diversas partes del país. La primera referencia escrita del té se encuentra hasta el siglo III a.C., cuando un cirujano chino recomendaba tomarlo para aumentar la capacidad de concentración.

Al crecer la demanda, los granjeros comenzaron a cultivar arbustos de té en sus propiedades, y en el año 332 encontramos el primer escrito acerca de su cultivo en el valle del río Yangtze, el tercero más caudaloso del planeta y que corre desde los Himalaya hasta el actual puerto de Shangai.

También en esa época se desarrolló un sistema de desecación y fabricación, que permitió producir pastillas prensadas de hojas de té hervidas al vapor, además de regalarse a los emperadores y la realeza, el té servía para el trueque de productos con otros pueblos, como el de los turcos.

La “Edad de Oro” del té transcurrió durante la dinastía Tang (618-906 d.C.). Para entonces había dejado de ser un mero tónico medicinal, y también se bebía por placer. El proceso de preparar y servir té se convirtió gradualmente en una elaborada ceremonia de estricta etiqueta, lo que trajo consigo una nueva y muy lucrativa profesión, la de los maestros de té, que trabajaban a las órdenes del emperador y los mandarines.

El cultivo y procesamiento de la planta acataba una serie de normas de calidad que atendían aspectos como los siguientes:
• Cuando recolectar las hojas.
• Quién las recolectaba (jóvenes con estricta higiene personal y una dieta que excluía el consumo de ajo, cebolla y especies fuertes, para no contaminar el aroma de las hojas).
• Como se recolectaba

En esa época las hojas tiernas se pasaban por vapor y eran machacadas hasta obtener una pasta que se introducía en moldes, donde se prensaba para formar pastillas o “pasteles” llamados “lunas de té”; a su vez, esas pastillas se raspaban y hervían para hacer la llamada “sopa de té”, a la que podían añadirse, según la costumbre del lugar, ingredientes como cebollas dulces, jengibre, cáscara de naranja, clavo, menta o incluso mantequilla.

La popularidad del té llegó a tal punto que los ricos comerciantes resolvieron encargar al hijo adoptivo de un monje budista, Lu Yu (733-804), la escritura del primer libro acerca del té, el Ch’a Chang (también llamado Cha Ching o Cha Jing).

Considerado ahora el texto clásico del té, describe poéticamente los orígenes, características y variedades de la planta, así como sus principios de producción y cultivo, procesamiento de la hoja, utensilios necesarios, preparación de la infusión, calidad del agua en las diferentes regiones chinas, propiedades medicinales y tradiciones que rodeaban su consumo. Se refiere también a la ceremonia para tomarlo, la misma que llevaron al Japón monjes budistas zen y que fue evolucionando hasta la actual ceremonia del té japonesa.

Escribir el libro le tomó a Lu Yu veinte años, pero dedicó toda su vida a combinar el arte del té con su búsqueda espiritual. Lu Yu concedió gran importancia al sabor amargo (característico de la planta) y dulce (por el tratamiento que se da a la hoja) de la bebida. Para él, un té debe ser amargo en la boca y dulce en la garganta:

“Cuando el té tiene un delicado perfume, se le llama chia. Si es menos aromático y tiene un sabor fuerte y amargo, se le llama ch’uan. Si es amargo o fuerte en la boca, pero dulce cuando se traga, se le llama ch’a”.

Más tarde, bajo la dinastía Song (960-1279), el emperador Huizhong escribió también un libro de té. Como maestro de este arte, recomendaba moler finamente el polvo que se obtenía de la “luna de té” y removerlo con un batidor muy fino en el bowl de té para obtener un líquido espumoso, algo parecido a la preparación actual del matcha japonés. Se tomaba la primera taza y se añadía más agua caliente, repitiendo la operación hasta seis veces. Estas pastillas o bloques de té se utilizaban como moneda de trueque, tal como en el México prehispánico se empleaba el cacao.

En ocasiones, los chinos añadían al agua hirviendo diferentes flores de aromas sutiles, como el jazmín, el loto y el crisantemo.

En esta época surgen también las célebres casas de té, en donde la sociedad china se reunía para oír a los poetas, juglares y cuenta cuentos tradicionales, así como para jugar ajedrez, cartas o hablar de negocios mientras disfrutaban de una taza de té y comían algún bocadillo.

Conforme se incrementaba el comercio con Arabia, Persia, el Tíbet y los mongoles, a través de la célebre “Ruta de la seda”, el té adquirió mayor importancia y acabó por convertirse en la bebida nacional de varias de estas culturas. No obstante, cuando China fue conquistada por los mongoles, época conocida como de la dinastía Yuan, los nuevos gobernantes desdeñaron la bebida favorita de los emperadores precedentes y no mostraron mayor interés en su desarrollo.

Es importante señalar que hasta entonces sólo se tomaba el té verde, pues no se había inventado otra forma de procesar la hoja. Por tanto, durante más de 3,700 años la bebida se elaboró a partir del té verde, con diferentes ingredientes adicionales con la hoja fresca, seca o prensada, pero siempre verde.

Hasta la dinastía Ming (1368-1644), cuando los “verdaderos” chinos volvieron al poder, el té recobró su protagonismo en la sociedad. El primer emperador era hijo de agricultores y al dividir los grandes estados feudales en granjas pequeñas e independientes, transformó la agricultura de la época. Impulsó el cultivo del té y ordenó que se simplificara su proceso de producción a fin de reducir los costos, eliminando el molido y prensado, Surgió entonces la costumbre de tomar el té verde de hoja suelta (solo pasaban las hojas por calor y las deshidrataban).

Luego de este cambio en la producción, los agricultores crearon poco a poco los diferentes colores del té, introduciendo la oxidación de la hoja que se detenía en diferentes etapas. Aún cuando su preferido siguió siendo el té verde, encontraron que el té oxidado conserva mejor su aroma y sabor, lo cual resultó muy útil cuando se incrementó el comercio con los países europeos.

De la misma época datan las vasijas especiales para hacer la infusión, ya que el té no se cocía ni se comían las hojas como antaño. Así pues, la nueva manera de tomar el té propició la aparición de las teteras y otros utensilios específicos. Con ellos se buscaba enaltecer los aromas y sabores sutiles de cada variedad de la bebida.

Las teteras más célebres del período han llegado hasta nuestros días, son las yixing, que se hacen en un pueblo del mismo nombre de la provincia de Jiangsu, a 300 kilómetros al oeste del Shangai. Ahí se encuentran depósitos de arcilla púrpura, con un grano tan fino que al cocerla resulta casi tan delicada como la porcelana.

En este periodo muchos chinos emigraron a Taiwán (entonces Formosa, cuyo nombre se lo dieron los portugueses “Ilha Formosa”, es decir, ¡isla preciosa”) y el cultivo y producción del té que llevaron consigo fueron desarrollados con éxito, especializándose o los tés oolong (tes semioxidados).

 

 

De la Autora – Olivia Medina

Olivia Medina es la primera Tea Master Mexicana, desde 1996 es Directora General y socia fundadora de Comercializadora Sueca de México S.A de C.V., conocida con la marca EURO TE. Su compañía, que hoy suma más de 50 empleados, se dedica a lograr la conexión del mundo del Té con los sentidos de cada persona, trayendo a México más de 150 variedades de Tés y Tisanas.

Ella comenzó su negocio siendo pionera en traer este producto a México, importando 200 kilos de Té (40 sabores), ahora casi 20 años después y gracias a la gran aceptación del público mexicano, EURO TE trae más de 50 toneladas de Té al año, lo que se traduce en aproximadamente 15 millones de tazas de Té.

Respaldada por años de estudio y de estar involucrada en la selección, compra de materias primas y procesos de este delicado producto, Olivia se encarga de diseñar, elegir y crear cada una de las mezclas EURO TE, considerando los gustos específicos del paladar mexicano. Además, complementa la presencia de su marca en el mercado con accesorios y regalos de alta calidad para el disfrute del Té.

Su experiencia le permitió escribir el primer libro acerca del Té en Latinoamérica, publicado por Editorial Porrúa en 2011: “El Fascinante mundo del Té”. Siendo éste la única publicación en la que los maridajes sugeridos para beber y comer con Té incluyen platillos latinos y más específicamente platos de la cocina mexicana como verdolagas o tamales de mole.

Olivia sabe que la contribución social más importante de EURO TE reside en su capacidad de dar a conocer la cultura del Té y promover su consumo en la población mexicana, por lo que se ha planteado la misión de enseñar, a todo aquel que esté interesado, a preparar, disfrutar, y conocer la historia del Té y sus diversos usos. Este objetivo la ha llevado a diseñar e impartir cursos, talleres, catas y conferencias en infinidad de ámbitos (escuelas, expos, ferias, bazares, etc.), así como a crear innovadores platillos y bebidas a base de Tés y Tisanas que evidencien la versatilidad de estos productos, que además de ser deliciosos, tienen muchísimos beneficios para la salud.

Consciente de la necesidad de continuar evolucionando y siguiendo la recomendación de Victoria 147, Olivia decidió renovar completamente la imagen de su marca en 2015 cambiando sus empaques y logotipo, el cual ahora incluye su firma como Olivia Medina (Tea Master), lo que resalta el hecho de que la compañía fue iniciada por una mujer empresaria con total conocimiento del mundo del Té. Como parte de esta evolución lanzó además una tienda online y un blog, buscando llevar un paso más cerca de los consumidores de EURO TE, el mundo y los secretos de esta bebida milenaria.

Actualmente EURO TE cuenta con distribuidores en 14 estados del país y atiende a más de 5 mil negocios ofreciendo sus productos en tiendas departamentales de prestigio como Liverpool y Palacio de Hierro, pero fundamentalmente a cafeterías o restaurantes que suman Tés y Tisanas a sus cartas. Además, ofrece en su Tea Bar, ubicado en San Miguel de Allende (Dôce18 Concept House), una gran variedad de bebidas elaboradas a base de Té blanco, Té verde, Té oblonga, Té negro, Té pu erh, Tisanas herbales y Tisanas frutales.

Olivia es egresada del ESDAI (Universidad Panamericana), está certificada por el Speciality Tea Institute, el cual es parte de la Tea Association of the USA; fue nombrada por la revista Expansión en octubre del 2008, como una de las “mujeres emprendedoras de México” y por Forbes México en 2014 como una de las “30 promesas de los negocios en México”.

 

 

Los Libros de Olivia Medina de Jönsson

El Fascinante Mundo del Té es el único libro de esta autora

El vino

El vino

Autor: Bianca Bosker
Editorial: Océano
Lugar y fecha de publicación: México 2018
Páginas: 385 páginas
Precio: Gandhi $335 , Amazon $335  (los precios pueden variar)
ISBN: 978-607-527-572-7

 

Sinopsis:

Bianca Bosker, periodista profesional y bebedora aficionada, no sabía mucho de vinos… hasta que descubrió un universo alterno en donde el gusto es el sentido supremo, un mundo de sommeliers de élite que dedican sus vidas a la conquista del sabor. Fascinada por el fervor y los poderes sensoriales casi sobrehumanos de estos personajes, se lanzó a descubrir las raíces de su obsesión, y a averiguar si podía convertirse en uno de ellos. Con una buena carga de curiosidad, humor y escepticismo, Bosker nos lleva entre grupos de cata semiclandestinos, restaurantes exclusivos, fábricas de producción enológica masiva y hasta un estudio neurológico por resonancia magnética, en busca de responder la pregunta más apremiante de todas: ¿por qué nos importa tanto el vino? Sus hallazgos cambiarán para siempre tu manera de beber… y quizá también tu forma de vivir.

 

¿Por qué en El lugar de Beatriz?

El martes 26 de noviembre tuve mi clase número 16 del Diplomado Profesional en Vinos para la Formación del Sommelier. Ha sido una experiencia maravillosa, y si bien aún no inicio haciendo entradas sobre vino en el blog, no quiero dejar de platicar sobre este ensayo-novelesco que me ha ilustrado mucho y que ha hecho llevadera esta faceta de conocer sobre el mundo del vino.

 

Mi opinión (Excelente, Muy bueno, Me gustó-pudo ser mejor, No vale la pena, Muy malo)

El libro es Muy bueno, cargado de información. Además, tiene la visión de una novata aficionada, que cuando conoce el mundo del vino, no lo puede dejar.

Lo más bonito es que me cambió el enfoque que tenía sobre la figura de los sommelier, que son contratados para hacernos gastar más en los establecimientos donde trabajan. No señor, Bianca Bosker acaba casada con la idea de compartir lo que sabe para meternos el gusanito de no quedarnos con las dos tres uvas que conocemos, nos invita a adentrarnos a investigar, a probar y a no temer apoyarnos en quienes saben del tema.

Este es un libro que deben de leer quienes estamos iniciando en conocer sobre vinos (novatos) o para quienes se quieren dedicar a la labor de los sommelier. La novela es divertida (aunque un par de capítulos se me hicieron muy pesados). Te interese o no el tema, la puedes disfrutar.

 

Algo para recordar

Este libro es un recuento del año que pasé entre fanáticos del sabor, científicos sensoriales, grandes cazadores de botellas, mentes maestras del olor, hedonistas alegres, vinicultores que rompen las reglas y los sommelier más ambiciosos del mundo. Ésta no es una guía para compradores de vino, ni una celebración crédula de todas las tradiciones del consumo de vino. De hecho, este libro explora las formas en que la industria es, en palabras de un economista de vino de la Universidad de Princeton, “intrínsecamente propensa a las tonterías”. Pero si dejamos de lado las tonterías, lo que queda es un conocimiento que tiene relevancia muy por encima del ámbito de la comida y la bebida.

No es tanto el recorrido de la uva a la copa (aunque habrá vistazos de cómo se hace el vino), sino más bien una aventura de la copa a la garganta: hacia el loco mundo de la obsesión y apreciación del vino en todas sus formas y con todas sus imperfecciones. Es una investigación de cómo nos vinculamos a un líquido con una historia de siete mil años que ha encantado a los faraones de Egipto, granjeros desposeídos, zares rusos, magnates de Wall Street, padres de familias suburbanas y chicos universitarios chinos. Prepárense para ir tras bambalinas de los comedores de estrellas Michelin, en bacanales orgiásticas del uno por ciento de la población, a volver en el tiempo a los primeros restaurantes y a entrar en máquinas de resonancia magnética y laboratorios de investigación. A lo largo del camino, conocerán al demente que me inició, al cork dork (literalmente algo así como obsesivo del corcho, en español) que me entrenó, al coleccionista de vino de Borgoña que intentó seducirme y al científico que me estudió.

La relación entre el sabor y la valoración de la vida fluye a través de nuestro lenguaje. Decimos que la variedad es el “sazón” de la vida. En español, el verbo gustar -agradar o complacer- proviene del latín gustare, que significa “saborear”, la misma raíz de la palabra gustatory en inglés, que se refiere a saborear. Así que en español cuando dices que te gusta algo -la ropa, la democracia, una obra de arte, un abrelatas- estás, en un sentido antiguo, diciendo que te sabe bien. En inglés, cuando nos aplicamos a algo con pasión y entusiasmo, decimos que hemos hecho algo con gusto, que proviene de la misma raíz latina.

Cuando a una persona le gustan las cosas correctas se dice que tiene “buen gusto”, sin importar si esas cosas, como la música, no pueden ser saboreadas.

El gusto no es sólo nuestra metáfora estándar para saborear la vida. Está tan incrustado en la estructura de nuestro pensamiento que ha dejado de ser una metáfora. Para sommeliers, los estudiosos de los sentidos, los enólogos, conocedores y coleccionistas que conocí, tener un mejor gusto es vivir mejor y conocernos más profundamente. Y yo me di cuenta de que tener mejor gusto debía comenzar con el comestible más complejo de todos: el vino.

 

De la Autora – Bianca Bosker

 

Bianca Bosker es una periodista galardonada que ha escrito sobre comida, vino, arquitectura y tecnología para diferentes medios impresos y electrónicos como The New Yorker The Atlantic, T: The New York Times Style Magazine, The Wall Street Journal, The Guardian y The New Republic.

 

 

Los Libros de Bianca Bosker

El Vino es el único libro en español de esta autora (creo que es el único, español o ingles)

Galletas de Nuez y Chabacano

Pues sí, he andado muy ocupada, pero no tanto como para no hacer Galletas. Estoy tomando un nuevo curso, que ha abierto un sinfín de posibilidades. Me refiero al curso corto (solo 5 clases) de Tés y Maridaje con Repostería. Las recetas de postres son muy buenas, pero todo lo que tiene que ver con […]