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Éste Libro es una Golosina

Día 6 – Este Libro es una Golosina

Este Libro es una Golosina

Autores: Claudia Espinoza, Ignacio Urquiza, Alejandra Kawage de Quintana, Manuel Arango, José N. Iturriaga y Lula Bertrán

Editorial: GilbertoA.C.

Lugar y Año de la publicación: México 2018

Páginas: 275

Precio: $ 1244 Amazon   $1500 Mercado Libre  $1088 Gandhi (lo compré en enero, pero ya no lo tienen disponible)

ISBN: 978-607-7986-53-1

 

Sinopsis:

Este libro es una propuesta de Asociación Gilberto para conmemorar y celebrar treinta años de labor institucional con las comunidades más vulnerables del país.

Los textos que aquí se descubrirán nos transportan a los orígenes y contexto de cada dulce, algunos de ellos con las recetas para poder prepararlas en casa.

Son 270 páginas con ilustración de calidad que nos describen más de 80 golosinas mexicanas, en un formato de tapa dura.

Este libro es una golosina, una probadita del gran acervo dulcero de México, un rescate de los recuerdos gustativos de nuestra niñez, un libro de recuerdos y encuentros pero, sobre todo, un vínculo que nos une a los mexicanos en un mismo dulce placer compartido

 

¿Por qué en El lugar de Beatriz?

Porque habla de todos los dulces en toda la República Mexicana. De algunos nos muestra su origen, su historia, de otros hasta la receta.

Y bueno, no queda en dulces, también una que otra botanita

 

Mi opinión:

Este libro es una obra de arte. Por su contenido (historias de los dulces, recetas varias) y por sus hermosas fotos. Me encantaría hacer la prueba de preparar algunas de sus recetas

Desgraciadamente lo consigues solo en Amazon y en Mercado libre (50% más caro de lo que me costó a mí. Y digo desgraciadamente, porque es un libro relativamente nuevo, que tiene una buena casa editorial Ambar Editores http://www.ambardiseno.com/home#secc_contacto, pero su página muy pobre, no ofrece alternativa de compra (le metí el nombre del libro y no lo reconoció).

Entonces lo más accesible es Amazon

 

De los autores:

Claudia Espinoza, Ignacio Urquiza, Alejandra Kawage de Quintana, Manuel Arango, José N. Iturriaga y Lula Bertrán:

Busqué información en la casa editorial, no encontré nada sobre estas personas.

La Panadería Encantada

Día 2 – La Panadería Encantada

La Panadería Encantada

Título original: Wizard Bakery
Autora: Koo Byung-mo (coreana)
Editorial: Nostra Ediciones
Páginas: 230
ISBN: 978-607-8237-94-4
Precio: Amazon $245  y Gandhi $156

 

Sinopsis:

En ocasiones, salir corriendo de casa para escapar no es la mejor solución a los problemas, pero si tienes un vecino panadero que te dé asilo por un tiempo, tal vez las cosas sean diferentes. Descubre la magia que se desata al probar las delicias encantadas de esta panadería, donde su dueño te mostrará que toda decisión que tomes tendrá consecuencias.

 

¿Por qué en El lugar de Beatriz?

¿Panadería? Pues sí, me sonó a que debía leerlo. Imaginé que se trataba de un libro de Fantasía, juvenil. No es mi fuerte pero igual me interesó por el título, la portada que es una galleta de jengibre.

 

Mi opinión (Excelente, Muy bueno, Me gustó-pudo ser mejor, No vale la pena, Muy malo)

Muy bueno.

Es mi primer libro coreano, y lo quise leer para participar en el Marzo Asiático organizado por MagretAjosTiernos  en su canal de YouTube, que se trata de leer libros de autores Asiáticos.

He batallado para determinar en que rango colocarlo.

A la mejor estoy un tanto obsoleta en la clasificación de los libros juveniles, pero definitivamente no es un libro para niños.

Es para jóvenes porque a pesar de la fantasiosa historia, también está lleno de mensajes, moralejas y responsabilidad.

La trama gira alrededor de un chico que tiene problemas en su casa. Por cierto, nunca aparece el nombre del niño.

Su madre muere, su padre se vuelve a casar, más por conseguir quién lave, planche y cocine que por amor. La elegida es una maestra que se apellida Be, que tiene una niña pequeña, Muji (los únicos personajes con nombre). La madrastra trata mal al niño, y el papá lo permite. Por eventos desafortunados (lo acusan de un crimen que no cometió) él niño tiene que huir de su casa, y se refugia en la panadería de su barrio, que abre las 24 horas del día. Entra y pide refugio al panadero, que cuando lo ve golpeado, le da espacio para que pase la noche. Allí se quedará varios días, enfrentando a sus miedos.

El panadero que resulta ser un poderoso Mago, se hace acompañar del pájaro azul (de noche)– niña (de día) y los panes que elabora en la panadería encantada son peculiares: un pudín para la mente, una magdalena de piña para el corazón roto, un panque de huevo para los negocios.

Está lleno de fantasía, pero también tiene un lado obscuro en el que te puedes topar con tripas, con la muerte, venganza, y resentimiento.

El poderoso mago no solo ayuda a la clientela, quienes hacen sus pedidos via web, para resolver los problemas del día a día, sino que les insistirá que hagan frente con sus propios medios…o que se atengan a las consecuencias de sus decisiones.

Ten cuidado con lo que deseas porque todo conlleva una consecuencia, parece ser la consigna.

Algunos panes a la venta te ayudan con los negocios. Pero hay que sus ingredientes mágicos te permiten dañar a las personas. Galletas que te hacen un doble para que tu puedas ausentarte de la escuela o del trabajo o la galleta diabólica de canela que puede provocar incluso la muerte.

Es una novela juvenil con un tema original y diferente. Lleno de magia (que siempre tiene una consecuencia) pero también de obscuridad (el abuso y maltrato infantil). Me recordó aquel libro de Stephen King, La tienda (mas por los productos que allí se vendían, y que el precio a pagar era caro).

Si bien, el pan y las galletas están a la orden del día y nos da “recetas”, en realidad lo que muestra son los ingredientes (los de verdad y los mágicos) con los que se hacen los productos que se venden en la Panadería Encantada, sin las proporciones, por supuesto.

Con una narrativa en primera persona, ágil y que te mantiene siempre interesado, nos maneja un final que tú puedes elegir entre dos posibilidades paralelas, ambos llenos de esperanza. Un monumento a la toma de decisiones responsable, a la verdadera amistad y a la fe en la familia (familia no sanguínea)

 

Algo para recordar

 

Ramita de Avellano

Todo comenzó con la maestra Be y su hija de siete años.

Por conveniencia la nombraremos maestra Be. Por un tiempo la llamé madre como muestra de respeto por ser la esposa de mi padre, pero, ya que nuestro punto de unión crujía como huesos dislocados, no tenía sentido decirle así. Se volvió innecesario poco después del primer encuentro. Además, éste no es un apelativo incorrecto, puesto que su apellido era Be y era maestra de escuela primaria.

Llegó a mi casa cuando yo tenía nueve años: la edad más adecuada para empezar a distinguir entre la realidad y los cuentos.

En la infancia no se puede hacer esta distinción porque la capacidad cognitiva no está desarrollada. Sin embargo, al pasar de una edad determinada, la personalidad sufre un complejo estado de confusión debido al deseo de abstraerse de la realidad y al síndrome de Peter Pan que todos tenemos en mayor o menor grado. La mayoría de las personas, después de un periodo de confusión no muy largo, se olvida de los cuentos y lleva una vida común y corriente. De los restantes, unos pocos se cuelgan del techo o se vuelven locos. Yo no era parte…

…de la mayoría, pues a los cinco años perdí los cuentos entre una multitud de gente en la estación de Cheongnyangni. En cuanto metí mis manos en los bolsillos de la chaqueta, pude tocar la realidad en la escueta forma de cuatro monedas de quinientos wones, un pan en una bolsa de celofán muy inflada y un paquete de pañuelos de papel de mala calidad que repartían como artículo promocional de un karaoke.

A mi padre le daba vergüenza casarse por segunda vez de manera lujosa, así que solo quería que comenzaran a vivir juntos. Pero la maestra Be insistió en celebrar una boda fastuosa en que burbujas de jabón y niebla de hielo seco bailaran un vals ante sus ojos. Dijo que ella no era una pobre mujer que se había fugado de noche con él, porque no le quedaba más opción, ni una viuda secuestrada. Por lo tanto no quería vivir sintiéndose avergonzada ni conformarse con un simple registro de matrimonio. Y añadió que yo debía ser quien le entregara las flores como gesto de felicitación.

Tal vez fue una especie de declaración: “Yo no soy una criada mugrienta que viene aquí a darte de comer y lavar la ropa, sino la esposa de tu padre en toda la extensión de la palabra. Así que abre bien los ojos y date cuenta de que, ante todo, me debes respetar como madre”.

Si ella hizo de forma tan discreta una declaración así de importante -¡aunque en mis oídos resonó el eco de sus palabras sin disfrazar!-, es porque también debía estar preocupada. ¿Acaso pensó que yo la rechazaría como los adolescentes de las telenovelas, que le diría que no podría llamar madre a alguien como ella y que me negaría a ir a la escuela? ¿Pensó que la haría pasar malos ratos echando arena en la comida o molestándola? ¿Será por eso que por adelantado decidió extirpar de raíz los problemas que suelen suceder en ese tipo de familias?

Si fue así, entonces se equivocó. La ausencia de mi madre no me había pegado tanto como para albergar esos sentimientos, ni llevaba una relación tan íntima con mi padre como para portarme tan mal. No se puede sentir apego por lo que nunca se tuvo o por lo que se perdió muy pronto.

En fin, así fue como comencé a convivir con la maestra Be.

 

De la Autora – Koo Byung-mo

 

Nació en Seúl, Corea del Sur. Estudió lengua y literatura coreanas en la Universidad de Kyung Hee, y hoy en día se dedica a la escritura y edición de libros. Desde muy joven mostró interés por las letras. Ganó el Segundo Premio Changbi para escritores jóvenes con la novela la Panadería Encantada, obra que, además, ya ha sido traducida y publicada en inglés y francés.

 

Libros de Koo Byung-mo

La Panadería Encantada es su único libro

Larousse Pan Artesanal en Casa

Larousse Pan Artesanal en Casa

Larousse Pan Artesanal en Casa

Autor: Irving Quiroz
Editorial: Larousse
Lugar y Año de la publicación: México 2018
Páginas: 191
Precio: $ 239 Amazon y $239 en Gandhi
ISBN: 978-607-21-1958-1

 

Sinopsis:

Libro de recetas de panadería internacional. Irving Quiroz es también autor de Panes mexicanos, libro editado por Larousse en 2014. Pan artesanal en casa contiene una selección de panes dulces y salados procedentes de varias partes del mundo, algunos de ellos clásicos, como la baguette, la concha, el croissant o el muffin de blueberries, y otros que en los últimos años han ganado presencia en México, como la fougasse, el hot cross bun o el panecillo chino al vapor. Son más de 50 recetas de panes distribuidas alfabéticamente para distintas ocasiones: complementar una comida o cena; preparar sándwiches o tortas; para el desayuno o la merienda; como botana; para celebraciones especiales, o como refrigerio acompañado con té, café, chocolate o incluso un vino espumoso o dulce. Cada receta incluye una breve introducción sobre el origen del pan y sus características organolépticas, así como datos de interés, mitos, leyendas y hábitos de consumo en torno a él. Incluye información clara y práctica sobre términos y utensilios utilizados en la panadería, tipos de masas, técnicas básicas y el uso de prefermentos, además de una práctica guía para elaborar y mantener una masa madre natural.

 

¿Por qué en El lugar de Beatriz?

Porque tengo la consigna de hacer nuevas recetas de pan, nacional o recetas extranjeras.

Tengo la teoría de que la única forma de superarse haciendo pan es experimentar, una y otra vez.

Mi opinión:

Este libro es muy interesante porque su diseño es de técnica-receta.

Te menciona las diferentes formas de hacer pan, y ejemplifica con una receta.

 

Del Autor, Irving Quiroz:

Chef repostero mexicano, autor del libro «Panes Mexicanos» de la editorial Larousse el cual es presentado en Monterrey Nuevo León y la república Mexicana. Los cursos y presentaciones impartidos van dirigidos a instituciones y personas amantes del mundo de la repostería porque «nadie puede resistirse al sabor de un pan recién horneado».

Irving Quiroz es chef repostero mexicano, aprendiz eterno de la pastelería. Ha mostrado su pastelería en diversos festivales en México y en el extranjero.

Es autor del libro «Panes Mexicanos» de la editorial Larousse donde se rinde un homenaje a la panadería mexicana.
Además ha sido representante de México en las olimpiadas Culinarias de Alemania en 2008 y 2012, ha colaborado en el programa de “La Pastelería” que se transmite en Fox Life, donde comparte sus recetas de panadería mexicana.
Su carrera profesional abarca más de 15 años: Gerente del Instituto Tecnológico de Panificación Unilever, Chef instructor de varias instituciones, entre ellas: Centro Culinario Ambrosía, Instituto Culinario de México, Culinaria Pangea, Espai Sucré Mx, invitado especial en el Master de chocolate por la Escuela de Pastelería del Gremio de Barcelona y fue asesor panadero en el Centro Culinario Caterplan de Río de Janeiro, Brasil.

Participante en el programa Top Chef México® 2016. Una producción que resalta los colores, texturas y magníficos sabores de la comida mexicana donde el Chef Irving es el único concursante especializado en la cocina dulce.

Fue Chef Ejecutivo de Theurel & Thomas prestigiada boutique mexicana con especialidad en repostería francesa.
Obtuvo su formación como profesional en gastronomía en el Instituto Culinario de México. Emprendió cursos de especialización en panadería en la École de Boulangerie et Patisserie de París, y en repostería en la École des Arts Culinaires et Hôtellerie, Escuela Ritz Escoffier de París, tiene cursos en chocolatería en Chocolate Academy en Chicago.

La Nariz de Edward Trenco

La Nariz de Edward Trencom

La Nariz de Edward Trencom

Autoras: Giles Milton
Editorial: La Factoría de Ideas
Páginas: 314 páginas
Precio: Amazon $139 en libro electrónico  y  Gandhi $315 
ISBN: 978-84-9800-469-4

 

Sinopsis:

Edward Trencom ha ido dando tumbos por la vida, confiando en su infalible nariz para convertir la tienda familiar en la más celebre fromagerie de Inglaterra. La suya no es una nariz corriente, sino una nariz larga, aguileña y provista de un característico abultamiento redondeado sobre el puente: la misma nariz que ostentan todos los hombres de la familia Trencom. Un buen día, Edward tropieza con un cajón lleno de papeles viejos y su vida se vuelve del revés. Descubre espantado que nueve generaciones de su familia han conocido finales trágicos por culpa de sus narices. Cuando se pone a investigar, se ve envuelto en un enigma bizantino sin aparente solución. Y como sus infortunados antecesores, es perseguido por fuerzas hostiles cuya identidad y propósito son un completo misterio. Esta deliciosa novela, primera obra de ficción de Giles Milton, es una suculenta mezcla de Mark Haddon y p. G. WareHouse.

 

¿Por qué en El lugar de Beatriz?

Este libro tiene un par de años que me lo recomendó Carmen (Saborearte entusiasma)
Hasta ahora me decidí a leerlo, mi primer libro de este autor inglés, Giles Milton.

 

 

Mi opinión (Excelente, Muy bueno, Me gustó-pudo ser mejor, No vale la pena, Muy malo)

Muy bueno.

Me encantó. A pesar de que tiene una portada un tanto cómica (“novela de historia, intriga oscura y queso”) malamente me imaginé que el libro podría ser un tanto aburrido. Nada más alejado de la realidad. El estilo de Milton es ligero, una prosa fluida, se lee fácil, y la única parte que debo reprocharle son mis frecuentes consultas en Google sobre toooodos los quesos que nombra, de varias partes del mundo. He hecho mi lista, porque los quiero probar.

El tema de las familias, de las diferentes generaciones, de las constantes repeticiones (¿constelaciones familiares?) me encantan. Y si a eso le añado el misterio…tengo entre manos un libro muy entretenido.

Excuso decir que la nariz ha sido un tema recurrente que disfruto mucho, llámese “El Perfume” de Patrick Suskind o El Olfateador – The Sniffer, la serie ucraniana de Netflix.

Si yo tuviera ese don, no estaría dándome de topes en mi Diplomado Profesional en Vinos para la formación del Sommelier.

 

Algo para recordar

La primera sensación y la más inmediata que lo asaltaba a uno al entrar en Trencoms era su olor extraordinario. El aroma penetrante del queso impregnaba el aire como si las mismísimas paredes y hasta el techo estuvieran hechos de grandes lonchas de emmental blanco y cremoso. Cada vez que un cliente o un guía cruzaba por primera vez la puerta, el olor del queso les hacía pararse en seco. No era desagradable (en absoluto), pero se necesitaba más de un minuto para que el olfato se acostumbrara a un cambio tan brusco.

Por la mañana temprano, a la hora en la que abría la tienda, era cuando el aire estaba más cargado y maloliente. Era como si, durante toda la noche, los quesos mohosos hubieran estado exhalando en sueños: bostezando, suspirando y respirando vapores rancios y olorosos. Los Trencom estaban convencidos desde hacía tiempo de que, en lo más hondo de su sopor, el stilton eructaba y el roquefort ventoseaba. ¿Y porque no? A fin de cuentas, todos y cada uno de los quesos de Trencoms eran seres vivos: un cúmulo denso y vibrante de bacterias cremosas, azuladas y verdes.

La familia había descubierto hacia mucho tiempo que muchos de los quesos sufrían una misteriosa transformación durante las horas de oscuridad. Por la mañana, cuando llegaban, observaban como los campanudos clochettes (que estaban inmaduros unas horas antes) habían adquirido una pátina de moho nueva y verdosa. Veían que algunos de los couhé-verac se habían despojado como por milagro de sus envoltorios de hojas de castaño, como si estos fueran enaguas o saltos de cama que hubieran dejado de forma lúbrica caer al suelo.

Más de un Trencom se había entretenido pensando en lo que ocurría de noche en el mundo de los quesos. ¿Intentaban los tommes ligar con los picodons? ¿Cortejaban los gaperons a los esbeltos buchetes? Fueran cuales fuesen las travesuras que tenían lugar durante las horas en las que Trencoms estaba cerrado (y de las que nadie podía estar enteramente seguro), los quesos se las ingeniaban para llenar la tienda de un olor matutino característico, aunque ambiguo: la clase de olor ni agradable ni desagradable que de vez en cuando se encuentra atrapado bajo el edredón de dos jóvenes amantes.

─ Buenos días, señor Trencom ─dijo la guía al entrar en la tienda─. ¿Qué tal está esta mañana?

─ Ah, buenos días, señora Williamson ─contestó él, sonriendo a los visitantes─. Sí, sí…Estoy muy bien, muy bien. ─Y era cierto. El señor Edward Trencom, propietario de Trencoms (la décima generación de la familia que ocupaba aquella posición) se hallaba de un humor excelente. Se dio una fuerte palmada en la tripa y a continuación le sacó brillo a su nariz con el pico del delantal. Un par de personas del grupo se rieron por lo bajo al oírlo hablar y otras se miraron al reparar en la curiosa forma de su nariz. Pero la mayoría logró mantener la compostura.

─Aquí tiene, señora Williamson: una lonchita de pencarreg para alegrarle la mañana.

La guía se sonrojó ligerísimamente y se metió el queso en la boca.

─ Y si eso no le pone la piel de gallina ─rió el señor Trencom─, entonces tendremos que recetarle un gran trozo de clacbitou de Borgoña.

La señora Williamson sonrió, el grupo de turistas se echó a reír y el señor Trencom les deseó una visita de lo más agradable.

 

Del Autor – Giles Milton

 

Giles Milton (nacido el 15 de enero de 1966) es un escritor británico especializado en historia narrativa. Sus libros han sido publicados en más de veinte idiomas en todo el mundo. Ha escrito nueve obras de no ficción, un thriller, dos novelas cómicas y tres libros para niños pequeños. Es mejor conocido por su título más vendido de 1999, Nathaniel’s Nutmeg , un relato histórico de la lucha violenta entre ingleses y holandeses por el control del suministro mundial de nuez moscada a principios del siglo XVII.

 

Libros de Giles Milton

La vida según Arnold 2011

La nariz de Edward Trencom: Una novela de historia, intriga oscura y queso 2009

Recetas para Amar y Matar

Recetas para Amar y Matar

Esta es la primera escritora Africana que leo, y ha sido una maravillosa sorpresa.

 

Recetas para Amar y Matar

Autoras: Sally Andrew
Editorial: Grijalbo
Páginas: 444
Precio:
Amazon $355  y Gandhi $119 en libro electrónico
ISBN: 978-84-253-5404-5

 

Sinopsis:

Intriga, gastronomía y una protagonista maravillosa con las dotes detectivescas de Miss Marple y el amor por la comida de los Montalbano. Una detective a la fuerza que lo resuelve todo gracias a sus agudas dotes de observación, mucho sentido común y unas recetas espectaculares. Tannie María vive sola en su granja en el parque nacional del Pequeño Karoo, en Sudáfrica, desde que enviudó. Es bajita, rellenita (demasiado sobre todo allí donde no toca) y le encanta comer, cocinar y escribir su sección de recetas en el Karoo Gazette. Hasta que los directivos del periódico deciden que los lectores están más hambrientos de consejos para sus problemas que de ideas para la cena. Gracias a la nueva columna semanal, Tannie María descubre que tiene talento y pasión para ayudar a los demás, siempre a través de un delicioso plato. Y eso es lo que le solicita una mujer que necesita apaciguar a su violento marido. Le da la receta, y también un consejo. Cuando días después descubre que esa mujer ha aparecido asesinada, Tannie Marie se involucra en la investigación. Ni siquiera los esfuerzos por protegerla del atractivo policía encargado del caso impedirán que se adentre en un terreno muy peligroso.

 

¿Por qué en El lugar de Beatriz?

Lo vi varias veces recomendado, por su trama y sus recetas. Me llegó y me salté varios por leerlo

Mi opinión (Excelente, Muy bueno, Me gustó-pudo ser mejor, No vale la pena, Muy malo)

Muy bueno.

Desde el primer momento te engancha. Tiene una buena trama. La ambientación en Sudáfrica, por supuesto que es interesante (el pueblo pequeño donde todos se conocen, los atardeceres con color pastel, el sofocante calor, un asesinato y la comida ¿Qué más podrías pedir?

Al final del libro trae una serie de términos africanos (glosario) que al principio no es agradable, pero acabas aprendiéndotelos (como La Catira, de Cela)

Tannie María trabaja para una publicación semanal con sus recetas. Vive sola, su abusador marido ha muerto y ahora ella puede gozar de los atardeceres en África, con un trabajo que la llena, hablando de lo que más le gusta, la comida. Pero un día, le avisan que las recetas no son importantes para el público, que piden una consejera sentimental. Ella toma la noticia con buen semblante y decide aconsejar y recomendar recetas que curan todo tipo de males. Hace su primera recomendación a Martine…que también tiene un marido abusador. Ella le recomienda dejarlo. Días después Martine aparece muerta…y allí comienza todo.

Me acordé de Miss Marple y de Reportera del crimen, porque Tanni María tiene habilidades detectivescas.

Ella siempre carga con galletas o pasteles o comida para sanar el alma, tiene una habilidad de observación envidiable y una empatía a toda prueba.

Anoche me faltaban 100 páginas, no lo noté. Me dio la una de la mañana leyendo hasta que lo terminé

Veo varios libros que siguen a esta novela, con la misma protagonista, Tannie María (en ingles y francés). El único en español es este, Recetas para Amar y Matar.

 

¿Quién debería de leer Recetas para Amar y Matar?

1. A quienes les gusta los libros de detectives o misterios
2. A quienes les gusta la cultura africana (muy bonita ambientación, costumbres, comida)
3. A quien le gusta la cocina africana (muchas recetas)

 

Algo para recordar

Quizá fuera por el brandy, ya que apenas bebo, pero toda aquella noche pasó como un sueño.

Henk Kannemeyer limpió la mesa de la cocina, buscó platos y cubiertos y los colocó en su sitio con esmero. Estuvo pendiente del arroz que cocía al fuego, y cuando este estuvo listo, lo puso en la mesa.

─ Huelo a bredie, pero no lo veo ─ dijo.

Señalé la bolsa de cocción lenta, y tras llevar el estofado a la mesa, lo sirvió en os platos, primero en el mío y luego en el suyo.

─ Come ─ ordenó.

Me quedé mirando el guiso y la mesa con los ojos como patos. Nunca antes había visto a un hombre poner la mesa y servir la comida. Me pareció agradable. El olor del estofado de tomate llegó a oleadas hasta mi y me puse a comer.

─ ¿Cuándo hay que sacar el pastel? ─ preguntó.

No podía creer que hubiera olvidado el pastel. Me había acordado de meterlo en el horno, pero no de sacarlo. Miré el reloj.

─ Dentro de dos minutos ─ respondí.

Y volví a olvidare de él, pero Kennemeyer no.

Cuando terminamos el estofado, puso el pastel espiral de miel y tofe en la mesa, con un par de platos y tenedores pequeños.

Los platos que había cogido eran los de ensalada, no los de postre, pero no me importaba.

─ Tienes buena mano para la cocina, María. Hacia tiempo que no comía tan bien.

Me sonrió. Pero tenía la mirada triste.

El brandy me animó entonces a preguntarle:

─ ¿No tiene esposa, teniente?

La tristeza de sus ojos se convirtió en dolor y entonces apartó la mirada.

─ Era muy buena cocinera ─ respondió, y tragó saliva ─.

Murió hace cuatro años. Cuatro años y tres meses.

─ Lo siento ─ dije.

Lo cual no era del todo cierto. Me alegré tanto de que no estuviera casado que el corazón me dio un pequeño vuelco, aunque al cabo de un momento me sentí fatal por alegrarme. Percibía su dolor incluso desde el otro lado de la mesa.

─ Lo siento, Henk ─ repetí, y esta vez lo dije en serio.

Corté un buen trozo de pastel y lo puse en su plato. La crema de tofe de miel se había filtrado bien por la costra crujiente, y la almendra estaba tostada y caramelizada. Cuando terminamos el pastel nos quedamos un rato allí sentados, escuchando las ranas.

Henk se quedó quieto, mirando la mesa mientras yo recogía y fregaba los platos.

Fue una velada tranquila. Y aunque no hablamos mucho, daba la sensación de que habían dicho muchas cosas.

Entonces, estando allí de pie, en el fregadero, con las manos en el agua jabonosa, aquel hombretón sentado a la mesa detrás de mí y el estómago lleno de una buena comida y brandy, sucedió una cosa de lo más extraña. Sentí una forma distinta de felicidad. Una felicidad diferente a la que experimentaba cuando hacía un buen pastel, veía a mis gallinas o Hattie venía a verme.

Estaba paladeando el sabor de algo que siempre había ansiado comer, pero nunca había sabido como preparar. Después de todo, puede que acabara teniendo una vida de verdad antes de morir.

El teniente Kannemeyer recorrió toda la casa cerrando puertas y ventanas. La de guillotina de mi habitación permitía dejar un poco abierto por arriba y me alegró ver que había dejado un resquicio para que corriera el aire fresco.

Extendió un saco de dormir en el sofá.

─ He preparado una cama en la habitación de invitados ─ dije.

─ Oigo mejor desde aquí ─ comentó ─. Puede que intente entrar por la puerta principal.

Salió al exterior y dio una vuelta por la finca con una linterna. Deshice la cama del cuarto de invitados y puse las sábanas y almohadas en el sofá. Un saco de dormir daría demasiado calor en una noche tan calurosa como aquella y con una simple sábana bastaría.

Me cepillé los dientes y me puse el camisón, la bata y un poquito de pintalabios. Luego fui a darle las buenas noches.

─ Tengo el sueño ligero ─dijo ─, pero si oyes algo, cualquier cosa, despiértame.

Cuando me acosté, me sentí un poco mareada. Puede que fuera por la evaporación del brandy. A través de la puerta de mi habitación, que había dejado entornada, oí como iba al baño y me pregunté si habría traído el pijama y el cepillo de dientes.

Luego lo oí tumbarse en el sofá. Escuché cantar a las ranas y a un búho llamar a su pareja, que respondió a su reclamo.

Entonces percibí un gruñido grave. Me incorporé. Pero no tuve miedo…parecía un ruido propio de un animal, no de un asesino. Salí de la cama y me dirigí a la puerta. El gruñido se oyó más fuerte. ¡Era dentro de casa! A punto estuve de llamar a Kannemeyer cuando me di cuenta de que conocía ese ruido. Era el sonido de un hombre roncando. Fui de puntillas hasta el salón. Henk estaba tumbado sobre las sábanas, completamente vestido, con la boca un poco abierta, roncando de manera pausada. Me quedé allí un momento, observando cómo subía y bajaba su pecho.

De repente, se movió y se incorporó de golpe, pistola en mano.

─ ¿María?

─ Perdona ─ me disculpé─. He oído un gruñido, pero eras tú roncando. Había olvidado…

─ Ad, lo siento ─dijo─. Me pondré de lado.

─ No. No lo hagas ─le pedí─. Me gusta.

Se echó a reír. Con una risa grave y cálida, un sonido mejor aún que el gruñido. Seguía mirándome.

Entonces me di cuenta de que la luz de la luna brillaba a mi espalda. Y el camisón que llevaba puesto era de un algodón fino.

Me puse colorada. Tanto que me ardía la cara. Caminé hacia atrás, tropecé con la pared y regresé a toda prisa a mi habitación.

Cerré la puerta y me metí de un salto en la cama. Ni siquiera mi marido me había visto desnuda. Incluso cuando, bueno, cuando intimábamos, me cubría con la sábana. Henk Kannemeyer me había visto. Con todas mis formas, iluminada a contraluz por el brillo de la luna.

El rubor me recorría todo el cuerpo. Mis pechos, mis muslos…los notaba tan caliente que tuve que tocarlos para asegurarme de que no estaba ardiendo.

De la Autora – Sally Andrew

Escritora y activista social sudafricana, Sally Andrew nació en Ciudad del Cabo. Obtuvo un máster en educación para adultos en la misma ciudad. Al finalizar sus estudios se instaló con su pareja (el artista conocido como Bowen Boshier) en la reserva natural de Klein Karoo, un espacio en el que los humanos conviven directamente con los animales salvajes.

Su carrera como escritora arrancó con gran éxito. Su primer título publicado fue Recetas para amar y matar (Recipes for love and murder). Esta obra obtuvo muy buenas críticas y poco después de su lanzamiento ya había sido traducida a más de una decena de idiomas y publicada en cinco continentes.

El Pequeño Larousse de los Vinos

El pequeño Larousse de los Vinos

Autor: Ediciones Larousse
Editorial: Larousse
Páginas: 958
Precio: Gandhi $254     Amazon $271.20 El Sotano $271.20

ISBN: 978-970-22-1753-4

Sinopsis:

Este libro fue pensado para las personas que disfrutan saber cómo degustar un buen vino. La obra está diseñada en un formato compacto que permite un cómodo y fácil manejo. En sus páginas se tratan temas del mundo del vino como: aprender a seleccionarlo de acuerdo con su calidad y estilo, así como por la mejor relación gusto/precio; preparar maridajes; degustarlo, apreciarlo y servirlo; organizar una cava, e información sobre vinos de todo el mundo, incluida América Latina.

 

¿Por qué en El lugar de Beatriz?

Es un buen libro para consulta, con información elemental y casi siempre, actualizada.

 

Mi opinión (Excelente, Muy bueno, Me gustó-pudo ser mejor, No vale la pena, Muy malo)

Me gustó-pudo ser mejor.

Me parece que tiene lo elemental, pero si necesito información mas detallada, tendré que investigarlo en algún otro texto.

Maneja buenos mapas vinícolas.

Rapsodia Gourmet

Rapsodia Gourmet

Autoras: Muriel Barbery
Editorial: Seix Barral
Páginas: 188
Precio: Amazon $821 

ISBN: 978-84-322-5117-7

Sinopsis:

En el corazón de París, Pierre Arthens, el crítico de gastronomía más célebre del mundo, está a punto de morir. Admirado por algunos y odiado por muchos, Monsieur Arthens lleva años decidiendo el destino de los chefs más prestigiosos, destruyendo y construyendo reputaciones a su antojo. Ahora, en sus últimas horas de vida, su pensamiento se posa sobre algo mucho más sencillo: busca desesperadamente un sabor único, el sabor que un día le hizo feliz. Empieza así un viaje en el que Monsieur Arthens se pasea por los entresijos de su memoria gustativa, se sumerge en los paraísos de la infancia y rememora todo tipo de delicias culinarias. Junto a la voz del propio Arthens escuchamos la de aquellos que han vivido junto a él: familiares, vecinos, amantes, protegidos… e incluso su gato.

«Rapsodia Gourmet muestra el talento desplegado en La elegancia del erizo, y trata los mismos temas: clase social, filosofía, Japón y la comida… Una sensual novela escrita con una prosa suntuosa y agradable.» Publishers Weekly

 

¿Por qué en El lugar de Beatriz?

Porque el tema GOURMET lo amerita. En clase de “Comemos lo que Somos” que la tomé en el Claustro de Sor Juana el año pasado, tuvieron a bien leer este texto…exactamente cuando estuve ausente por el viaje de mi grupo de la preparatoria a Querétaro. Me quedé con las ganas y hasta ahora me di oportunidad.

 

Mi opinión (Excelente, Muy bueno, Me gustó-pudo ser mejor, No vale la pena, Muy malo)

Muy bueno. Este libro me gustó mucho.

Pierre Arthens, el crítico de gastronomía más célebre del mundo, está a punto de morir y su obsesión última es encontrar un sabor que ha probado y a olvidado. El mejor. En este recorrido de sabores, olores, colores y emociones, quedará de manifiesto su inigualable don de disfrutar la vida y de que no sabe compartirla. Todos a su alrededor lo admiran, le temen y mas de alguno, lo odian.

Las diferentes historias que narra la autora en cada capítulo tienen protagonistas y giros diferentes -de allí el nombre del libro, rapsodia: pieza musical característica del romanticismo compuesta por diferentes partes temáticas unidas libremente y sin relación alguna entre ellas- y en estas, Barbery tiene la habilidad de transportarnos frente al plato y hacernos salivar. Pero no solo trata de comida. Los diálogos son escasos, y las descripciones abundantes. Olores, sabores y hasta emociones están a la orden del día. Mas de alguna vez me vi haciendo una pausa para tratar de identificarme en esas situaciones: en los sabores de mi niñez, en el apetito, en los sinsabores de la vida, en lo que ya creí olvidado…

Cuando iba en primaria, a la vuelta de la escuela se encontraba una mini-tienda de abarrotes donde además vendían tortas. Estas no eran precisamente maravillosas, pero en aquel tiempo siempre nos ponían lunch para llevar, y quizás en los 3 años que estuve en la Escuela Miguel Hidalgo, si fueron 3 veces que me dieron dinero para comprar lunch, fueron muchas. Y cuando eso sucedía, yo salía corriendo a la hora del recreo para comprar una torta de salchicha (hoy día no amo la salchicha…porque me enteré de que las hacen). Igual, en esos días no me importaba, hacía cola y mientras la preparaban (2 salchichas partidas a lo largo, colocada en un bolillo untado con mayonesa, por un lado, y muy poquitos frijoles refritos por el otro, chiles en vinagre y rebanada de aguacate) para cuando la ponían en mi mano, duraba no mas de 4 mordidas. El pan muy suave, la salchicha dorada y la combinación de todos esos sabores, me trastornaba. No es que se tratara de la última coca-cola fría del desierto, no. El punto fue recordar un antojo, una salivación, una tripita gruñendo, un anhelo culinario satisfecho. Este recuerdo que les cuento lo logró Muriel Barbery, con la narración del último capítulo. Las tortas de salchicha estaban hasta el fondo de mi subconsciente.

Los capítulos son (la mayoría) muy cortos, y cada uno de ellos lo narra una persona-animal-cosa diferente. Va desde la ama de llaves, el gato, la esposa, los hijos, la amante, la portera, la venus que adorna el estudio del crítico, el querido sobrino, el doctor. O puede ser que se trate del mismo crítico recordando a su abuela, a su abuelo, al vinicultor que le dio su primer trago de wiski, al japones que lo llevó al cielo cuando le sirvió sushi…infinidad de anecdotas.

De repente la historia se estira demasiado, yo habría quitado al menos unos cinco capítulos (incluyendo el de la venus); lo que sale en su ayuda es que, los capítulos son breves y fáciles, muy fáciles de leer.

 

Algo para recordar

EL ESPEJO

Calle Grenelle, la habitación

Se llamaba Jacques Destrères. Era muy al principio de mi carrera. Yo acababa de terminar un artículo sobre la especialidad de la casa Gerson, ese que habría de revolucionar el marco de mi profesión y propulsarme al firmamento de la crítica gastronómica. En la espera agitada pero confiada de lo que iba a suceder después, me había refugiado en casa de mi tío, el hermano mayor de mi padre, un viejo solterón que sabía disfrutar de los placeres de la vida y al que la familia consideraba un excéntrico. No se había casado, ni siquiera se lo había visto nunca en compañía femenina, hasta tal punto que mi padre sospechaba que fuera <<de la acera de enfrente>>. Había tenido éxito en los negocios y, llegado a la edad madura, se había retirado a una preciosa finca de su propiedad, cerca del bosque de Rambouillet, donde llevaba una vida tranquila ocupado en podar sus rosales, pasear a sus perros, fumar habanos en compañía de algunos viejos conocidos del mundo de los negocios y elaborarse sabrosas recetas de soltero.

Sentado en su cocina, yo lo observaba hacer. Era invierno. Había almorzado muy temprano en Groers, en Versalles, tras lo cual había recorrido las carreteritas nevadas con una disposición de espíritu más que favorables. Un hermoso fuego crepitaba en la chimenea, mientras mi tío preparaba la comida. La cocina de mi abuela me había acostumbrado a una atmósfera ruidosa y febril en la que, en medio del estruendo de las cacerolas, el silbido de la mantequilla fundiéndose en la sartén y el entrechocar de los cuchillos, se atareaba una marimacho en trance a la que tan sólo su larga experiencia confería un aurea de serenidad ─como la que conservan los mártires en las llamas del infierno. Jacques, por el contrario, lo hacía todo con mesura. No se apresuraba, pero tampoco era lento. Cada gesto venía a su tiempo

Aclaró cuidadosamente el arroz tailandés en un pequeño colador plateado, lo escurrió bien, lo echó en la cazuela, lo cubrió con una tacita y media de agua salada, lo tapó y lo dejó en el fuego. Había unas gambas en un cuenco de loza. Mientras charlaba conmigo, esencialmente de mi artículo y de mis proyectos, las peló con concentrada meticulosidad. Ni un solo instante aceleró la cadencia, ni un solo instante la redujo. Una vez despojado el último pequeño arabesco de su coraza protectora, se lavó a conciencia las manos con un jabón que olía a leche. Con la misma uniformidad serena, puso en el fuego una sartén de hierro, vertió en ella un chorrito de aceite de oliva, esperó a que se calentara y dejo caer encima una lluvia de gambas desnudas. Con habilidad, la espátula de madera las acosaba, sin dejar escapatoria alguna a aquellas pequeñas medialunas, las agarraba por todos lados, haciéndolas bailar sobre el aceite oloroso. Luego vino el curry. Ni demasiado ni demasiado poco. Un polvillo sensual que embellecía con su oro exótico el cobre rosado de los crustáceos: Oriente reinventado. Sal, pimienta. Con unas tijeras fue cortando en pedacitos sobre la sartén una ramita de cilantro. Por último, rápidamente, vertió un taponcito de coñac y prendió una cerilla; de la sartén surgió una larga llamarada furiosa, como una llamada o un grito que se libera por fin, impetuoso suspiro que se apaga tan pronto como se ha elevado.

Sobre la mesa de mármol aguardaban un plato de porcelana, un vaso de cristal, unos magníficos cubiertos de plata y una servilleta bordada de lino.

En el plato dispuso cuidadosamente, con una cuchara de madera, la mitad de las gambas, el arroz que antes había servido en un cuenquito minúsculo, prensándolo bien, para luego voltearlo, de manera que formara una pequeña cúpula rechoncha coronada por una hoja de menta. En el vaso se sirvió una generosa ración de un líquido transparente del color del trigo.

─ ¿Te pongo un vaso de Sancerre?

Negué con la cabeza. Él se sentó a la mesa.

Un almuerzo rápido. Eso era lo que Jacques Destrères llamaba <<un almuerzo rápido>>. Y yo sabía que no era ninguna broma, que cada día se preparaba así, con mimo, un bocadito de paraíso, sin ser consciente del refinamiento de su vida cotidiana, como verdadero gourmet que era, auténtico esteta en la ausencia de puesta en escena que caracterizaba su día a día. Yo lo contemplaba comer, sin tocar el plato que había preparado ante mis ojos, comía con el mismo cuidado desapegado y sutil con el que había cocinado, y ese almuerzo que no probé fue y será siempre uno de los mejores de mi vida.

Degustar es un acto de placer, escribir ese placer es un hecho artístico, pero la única obra de arte verdadera, en definitiva, es el festín ajeno. El almuerzo de Jacques Destrères era la perfección pura porque no era el mío, porque no se desbordaba en el antes y el después de mi día a día y, unidad cerrada y autosuficiente, podía permanecer en mi memoria, momento único grabado fuera del tiempo y del espacio, perla de mi espíritu liberada de los sentimientos de mi vida. Como cuando se contempla una habitación que se refleja en un espejo sol y que se convierte en un cuadro pues no está ya abierta sobre nada más, sino que sugiere todo un mundo, ahí en el espejo y en ninguna otra parte, estrictamente circunscrito entre los bordes del azogue y aislado de la vida en derredor, el almuerzo ajeno está encerrado en el marco de nuestra contemplación y carece de la línea de fuga infinita de nuestros recuerdos o de nuestros proyectos. Me hubiera gustado vivir esa vida, la que el espejo o el plato de Jacques me sugerían, una vida sin perspectivas por donde pudiera desvanecerse la posibilidad de convertirse en una obra de arte, una vida sin ayer ni mañana, sin alrededor ni horizonte: el aquí y ahora es algo hermoso, pleno y cerrado.

Pero no se trata de eso. Lo que las grandes mesas han aportado a mi genio culinario, lo que las gambas de Destrères han sugerido a mi inteligencia no le enseñan nada a mi corazón. Spleen. Sol negro.

El sol…

 

De la Autora – Muriel Barbery

http://www.lecturalia.com/autor/2120/muriel-barbery

Profesora de Filosofía y escritora francesa, Muriel Barbery nació en Casablanca el 28 de mayo de 1969.

Barbery comenzó su carrera dando clases de Filosofía en la Universidad de Borgoña pasando más tarde por Saint-Lô. En 2000 publicó su primera novela, Una golosina, pero el éxito internacional le llegó en 2008 con su segundo libro, La elegancia del erizo. Este libro se convirtió en un auténtico best-seller en Francia, con 30 ediciones y más de un millón de libros vendidos. El libro fue adaptado al cine por la directora Mona Achache.

En la actualidad, tras trabajar varios años en Japón, Barbery se dedica por completo a la literatura y reside en la ciudad de Touraine. En 2015 publicó su tercera novela, La vida de los elfos y su último libro se titula Un país extraño.

La obra de Barbery ha sido traducida a más de diez idiomas y ha recibido premios como el George Brassens, el Prix des Libraires, el Armitière o el Ville de Caen, entre otros muchos.

 

 

Libros de Muriel Barbery

Un país extraño, 2019

La vida de los elfos, 2015

Rapsodia Gourmet, 2010

La elegancia del erizo, 2006 (2007)

Una golosina, 2000 (2002)

Después del Banquete

Después del Banquete

Autoras: Yukio Mishima
Editorial: Biblioteca Mishima, Alianza Editorial
Páginas: 299
Precio:
$229 en Gandhi  y  $213 en Amazon

 

Sinopsis:

En después del banquete, Yukio Mishima brinda una nueva muestra de su penetrante visión de las relaciones humanas. La novela, que gira en torno al amor y la ambición, está protagonizada por Kazu, mujer que a base de esfuerzo ha conseguido ser la propietaria de uno de los principales restaurantes de Tokio, y Noguchi, destacado político que es uno de sus más distinguidos clientes. Sometido a la sed de poder y a la complejidad de las relaciones humanas, la naturaleza del amor se verá confrontada a una revelación definitiva.

 

¿Por qué en El lugar de Beatriz?

Los escritores japoneses me han atraído desde siempre, y hasta la fecha no me han decepcionado. Este título -Después del Banquete- es tentador, y me hizo imaginar un sinfín de posibilidades gastronómicas.

Mi opinión (Excelente, Muy bueno, Me gustó-pudo ser mejor, No vale la pena, Muy malo)

Muy bueno. El estilo de Mishima es tradicionalista. En sus libros la muerte y la política están presentes. La historia tiene su punto de arranque durante una comida que tiene lugar en el restaurante de Kazu, la protagonista, con la muerte de un comensal.

Yukio Mishima es un narrador excelente, que nos presenta la vida en japón, sus tradiciones y modos en la política. Quizás lo más fascinante es que la política en todo el mundo es igual, la mueve intereses de poder y dinero.

La parte culinaria es la menos descrita (nula), y se reduce a una relación de menús…muy interesante por cierto.

¿quién debería de leer Después del Banquete?

Esta vez no mencionaré los amantes de la comida japonesa, sino de su literatura. Yukio Mishima es toda una leyenda de ese país. De las cuarenta novelas y veinte relatos que escribió, encontré solo seis traducidas al español. Y aunque estoy segura que su libro El Rumor del Oleaje nada tiene que ver con la comida, me hace ojitos para que sea el próximo libro de este autor que leeré. Dicen que es la novela de amor mejor escrita del mundo. Habrá que ver.

Algo para recordar

De un cierto miembro del Gobierno, Kazu recibió aviso de que al Club Kagen le agradaría celebrar su reunión anual en su establecimiento. El Club Kagen era una especie de asociación integrada por ex embajadores, aproximadamente de la misma edad, y que se reunían cada siete de noviembre. Hasta entonces no habían tenido suerte con los lugares en donde se habían congregado, y el miembro del Gobierno, apiadado de ellos, se lo advirtió a Kazu.

─ Forman un grupo de elegantes caballeros, ya jubilados ─añadió─. Todos, menos uno, que nunca se retiró por completo. Estoy seguro de que ha oído hablar de él; el viejo Noguchi, el famoso Noguchi que perteneció a tantos Gobiernos de antes de la guerra. No sé qué le pasó, pero hace un par de años consiguió un escaño en la Dieta por el grupo radical, pero fue derrotado en las siguientes elecciones.

Kazu se enteró de los planes del club en una fiesta al aire libre que había organizado el ministro. Estaba entonces demasiado atareada para seguir escuchando. Aquel día el jardín se hallaba invadido por una muchedumbre de hombres y mujeres extranjeros. Era como si una bandada de aves grandes y de colores vivos ─y no el enjambre habitual de pajarillos gorjeantes─ hubiese descendido sobre el Setsugoan.

Cuando se aproximó el siete de noviembre, Kazu empezó a hacer planes. Con tales clientes lo más importante era manifestarles su respeto. Las bromas sencillas y el trato familiar que probablemente agradarían a unos individuos en la cima de su poder podían herir el orgullo de unos hombres que antaño fueron famosos pero que ya vivían retirados. Su misión de anfitriona con aquellos ancianos personajes debería limitarse enteramente a escucharles. Mas tarde les halagaría con palabras amables y les daría la ilusión de que en aquella compañía había florecido de nuevo su antigua gloria.
Aquella noche, el menú de Setsugoan fue el siguiente:

SOPA

Miso blanco con champiñones
y cuajada de semillas de sésamo.

PESCADO CRUDO

Rodajitas finas de calamar en salsa
aliñadas con perejil y limón.

GUISADO

Raño en caldo de almejas rojas, pimientos dulces y
limón.

ENTREMESES

Zorzales asados en salsa china, bogavante, vieiras,
nabos en adobo, cogollos de regaliz.

PESCADO ASADO

Dos carpas pequeñas con lubina asadas en sal con
limón.

VERDURAS

Pudin de castañas con cogollos de helechos
y ciruelas en adobo.

Para esta ocasión Kazu vistió un kimono violeta y gris, de pequeños dibujos, con un obi teñido en púrpura oscuro de una sola banda de crisantemos formando rombos. El broche de cornalina del obi lucía una gran perla negra. Había optado por aquellas galas, pensando que sujetarían su amplio cuerpo al tiempo que le proporcionaba una mayor dignidad.

El día de la reunión era cálido y despejado. Poco después de que anocheciera, el ex ministro de Asuntos Exteriores, Yuken Noguchi, y el antiguo embajador en Alemania, Hisatomo Tamaki, llegaron juntos al Setsugoan. Junto a la robusta constitución de Tamaki, Noguchi parecía delgado y poco atrayente, pero bajo su pelo plateado, sus ojos eran límpidos y vivos; cuando relampaguearon, Kazu comprendió por qué aquel inconfundible idealista era el único de los reunidos, todos ex embajadores, que no se había retirado.

La fiesta era animada y sociable, pero los temas de conversación se ceñían al pasado. El más charlatán, con mucho, parecía Tamaki.

La cena tuvo lugar en la sala principal del pabellón de visitantes. Tamaki, cuando comía, se apoyaba en una columna entre la ventana acampanada de negra laca y las puertas correderas espléndidamente decoradas. Las pinturas de las puertas representaban en brillantes colores un par de pavos reales entre blancas peonías. En contraste, el fondo era un paisaje monocromo, una curiosa mezcla de estilos al gusto de la aristocracia provinciana.

Tamaki llevaba en un chaleco de su traje de hechura londinense un antiguo reloj de cadena de oro, regalado por el káiser Guillermo II a su padre, quien también había sido embajador en Alemania. Aquel reloj había conferido a Tamaki prestigio incluso en la Alemania de Hitler.

Tamaki era un hombre apuesto y un gran conversador, un diplomático de inclinaciones aristocráticas que antaño se jactaba de su conocimiento de las ásperas realidades de la vida. Sus intereses actuales, empero, superaban por completo la escena contemporánea. Su mente se hallaba enteramente ocupada en los recuerdos del brillo de las arañas de recepciones de tiempos lejanos, en las que se habían congregado quinientos o mil invitados.

─Pues aquí tengo una rara historia que me provoca estremecimientos en la espina dorsal cada vez que la recuerdo. Ésta es verdaderamente interesante.

La autocomplacencia de aquella introducción de Tamaki habría enfriado incluso el entusiasmo del oyente mejor dispuesto.

─Durante todo el tiempo que llevaba de embajador, jamás había ido en el metro de Berlín; así que un día el consejero de la embajada -se llamaba Matsuyama- me llevó a que lo conociera. Subimos en la cola de un tren de dos vagones; no, probablemente eran tres. Iba bastante lleno cuando entramos. Levanto la vista y ¿a quién veo ante mí? ¡Pues a Goering!
En este punto, Tamaki hizo una pausa para observar la reacción de sus oyentes, pero, aparentemente, todo el mundo había oído la historia una docena de veces y no provocó réplica alguna. Kazu irrumpió en la brecha armoniosamente.

─Pero entonces ya era un hombre muy famoso. ¿No es cierto? ¿Quiere usted decir que iba en el metro?

─Desde luego, se trataba de él, de Goering, que ya por entonces era amo del cotarro. Vestía ropas raídas de obrero y ceñía con su brazo la cintura de una muchacha que no habría cumplido veinte años, una verdadera belleza. Parecía muy seguro de si mismo. Me froté los ojos preguntándome si no me habría equivocado, pero cuando más le miraba, más seguro estaba de que se trataba de Goering. Al fin y al cabo, yo podía saberlo. Le veía en recepciones casi todos los días. Me tambaleé, lo confieso, pero el ni siquiera pestañeó. La chica. Supongo que la chica sería una prostituta, pero, por desgracia, ése es un asunto en el que no soy muy ducho.

Del Autor – Yukio Mishima

Yukio Mishima (三島 由紀夫 Mishima Yukio?, Tokio, 14 de enero de 1925-ibídem, 25 de noviembre de 1970), cuyo nombre de registro civil era Kimitake Hiraoka (平岡公威?); fue un novelista, ensayista, poeta y crítico japonés. Considerado uno de los más grandes escritores de japoneses del siglo XX, es reconocido como uno de los más importantes estilistas de la lengua japonesa de posguerra.

En 1968, fue candidato para el Premio Nobel de Literatura, pero perdió ante Yasunari Kawabata. Escribió cuarenta novelas, dieciocho obras de teatro, veinte libros de relatos y, al menos, veinte libros de ensayos, así como un libreto. Algunas de sus obras más conocidas son Confesiones de una máscara y El pabellón de oro, así como también el ensayo autobiográfico El sol y el acero. Sus obras se caracterizan por mezclar la estética moderna y el tradicionalismo japonés, con enfoques en la sexualidad, la muerte y el cambio político.

Ideológicamente un nacionalista de derecha, Mishima fue el fundador del Tatenokai, una milicia privada creada con el fin declarado de restaurar el poder del emperador. El 25 de noviembre de 1970, Mishima y cuatro miembros de su milicia ingresaron a una base militar en el centro de Tokio, tomaron al comandante como rehén e intentaron inspirar a las Fuerzas de Autodefensa de Japón a revocar la Constitución de 1947 de Japón. Cuando el asalto fracasó, se suicidó mediante el ceremonial del seppuku. Antes de su muerte había finalizado el último libro de su tetralogía El mar de la fertilidad (compuesta por las novelas Nieve de primavera, Caballos desbocados, El templo del alba y La corrupción de un ángel —esta última editada póstumamente, ya que el mismo día de su muerte se la envió a su editor—).

El Premio Mishima Yukio fue creado en su honor, por la editorial Shinchōsha, en 1988.

 

Los Libros de Yukio Mishima (en español)

El Templo del Alba
La corrupción de un ángel
El Rumor del oleaje
El color prohibido
El marino que perdió la gracia del mar
Nieve de Primavera

El Fascinante Mundo del Té

El Fascinante Mundo del Té

Autor: Olivia Medina de Jönsson
Editorial: Porrúa
Lugar y fecha de publicación: México 2016
Páginas: 167 páginas
Precio: Euro Té $299, Amazon $299 , Porrúa $299
ISBN: 978-607-09-0679-4

 

Sinopsis:

En la mayoría de los países latinoamericanos llamamos té a cualquier infusión hecha con alguna planta, flor, fruto o incluso cortezas y raíces. Sin embargo, tal denominación es incorrecta. Heredamos el error de los conquistadores españoles que, si bien conocieron el verdadero té por medio de los holandeses que comerciaban los productos chinos en Europa desde el siglo XVII, al venir a México observaron que los aztecas y otros pueblos americanos elaboraban bebidas de manera muy similar a la del té, poniendo diversas hierbas, cortezas y raíces en agua caliente, que después tomaban para aliviar algún malestar, de modo que comenzaron a llamarlas también té, lo cual provocó la confusión natural.

 

¿Por qué en El lugar de Beatriz?

Antes de mi curso Tés y maridaje con repostería, mi mundo se reducía a “te de manzanilla, Té negro y te de frutos del bosque”

Mi curso y este maravilloso libro (recomendado por el Chef Emilio) me han dado luz.

Habla de los orígenes del té, los tipos de té, los países productores, las características de los tés e incluso sobre los maridajes con alimentos salados y dulces.

 

Mi opinión (Excelente, Muy bueno, Me gustó-pudo ser mejor, No vale la pena, Muy malo)

El libro es Excelente

Además de la información que maneja (y que es mucha), es tan fácil de leer, que bastaron dos noches para darme una idea del mundo del té, para identificar que es lo que quiero probar y para concluir que he vivido engañada pensando que el café lo era todo.

Algo para recordar

China, la madre del té

Muchas leyendas en China narran cómo empezó a tomarse el té. La más popular cuenta que fue “descubierto” por el emperador Shen Nung, un erudito y herbolario que sólo tomaba agua hervida. Se dice que en el año 2737 a.C., el emperador se encontraba hirviendo su agua junto a un árbol cuando por accidente una hoja de té cayó a la olla. La infusión resultante le pareció tan refrescante como reconstituyente, por lo que comenzó a tomarla con frecuencia. Aunque no existe referencia escrita de este hecho, los estudiosos coinciden en que el té se tomaba en China desde esa época, es decir ¡Hace casi 5,000 años!

Durante la dinastía Han (206 a.C. – 220 d.C.), el té era ya la bebida nacional de China, y se tomaba con fines medicinales, como la mayoría de las plantas en esa época. La bebida se elaboraba con las hojas frescas de los árboles silvestres que se encontraban en diversas partes del país. La primera referencia escrita del té se encuentra hasta el siglo III a.C., cuando un cirujano chino recomendaba tomarlo para aumentar la capacidad de concentración.

Al crecer la demanda, los granjeros comenzaron a cultivar arbustos de té en sus propiedades, y en el año 332 encontramos el primer escrito acerca de su cultivo en el valle del río Yangtze, el tercero más caudaloso del planeta y que corre desde los Himalaya hasta el actual puerto de Shangai.

También en esa época se desarrolló un sistema de desecación y fabricación, que permitió producir pastillas prensadas de hojas de té hervidas al vapor, además de regalarse a los emperadores y la realeza, el té servía para el trueque de productos con otros pueblos, como el de los turcos.

La “Edad de Oro” del té transcurrió durante la dinastía Tang (618-906 d.C.). Para entonces había dejado de ser un mero tónico medicinal, y también se bebía por placer. El proceso de preparar y servir té se convirtió gradualmente en una elaborada ceremonia de estricta etiqueta, lo que trajo consigo una nueva y muy lucrativa profesión, la de los maestros de té, que trabajaban a las órdenes del emperador y los mandarines.

El cultivo y procesamiento de la planta acataba una serie de normas de calidad que atendían aspectos como los siguientes:
• Cuando recolectar las hojas.
• Quién las recolectaba (jóvenes con estricta higiene personal y una dieta que excluía el consumo de ajo, cebolla y especies fuertes, para no contaminar el aroma de las hojas).
• Como se recolectaba

En esa época las hojas tiernas se pasaban por vapor y eran machacadas hasta obtener una pasta que se introducía en moldes, donde se prensaba para formar pastillas o “pasteles” llamados “lunas de té”; a su vez, esas pastillas se raspaban y hervían para hacer la llamada “sopa de té”, a la que podían añadirse, según la costumbre del lugar, ingredientes como cebollas dulces, jengibre, cáscara de naranja, clavo, menta o incluso mantequilla.

La popularidad del té llegó a tal punto que los ricos comerciantes resolvieron encargar al hijo adoptivo de un monje budista, Lu Yu (733-804), la escritura del primer libro acerca del té, el Ch’a Chang (también llamado Cha Ching o Cha Jing).

Considerado ahora el texto clásico del té, describe poéticamente los orígenes, características y variedades de la planta, así como sus principios de producción y cultivo, procesamiento de la hoja, utensilios necesarios, preparación de la infusión, calidad del agua en las diferentes regiones chinas, propiedades medicinales y tradiciones que rodeaban su consumo. Se refiere también a la ceremonia para tomarlo, la misma que llevaron al Japón monjes budistas zen y que fue evolucionando hasta la actual ceremonia del té japonesa.

Escribir el libro le tomó a Lu Yu veinte años, pero dedicó toda su vida a combinar el arte del té con su búsqueda espiritual. Lu Yu concedió gran importancia al sabor amargo (característico de la planta) y dulce (por el tratamiento que se da a la hoja) de la bebida. Para él, un té debe ser amargo en la boca y dulce en la garganta:

“Cuando el té tiene un delicado perfume, se le llama chia. Si es menos aromático y tiene un sabor fuerte y amargo, se le llama ch’uan. Si es amargo o fuerte en la boca, pero dulce cuando se traga, se le llama ch’a”.

Más tarde, bajo la dinastía Song (960-1279), el emperador Huizhong escribió también un libro de té. Como maestro de este arte, recomendaba moler finamente el polvo que se obtenía de la “luna de té” y removerlo con un batidor muy fino en el bowl de té para obtener un líquido espumoso, algo parecido a la preparación actual del matcha japonés. Se tomaba la primera taza y se añadía más agua caliente, repitiendo la operación hasta seis veces. Estas pastillas o bloques de té se utilizaban como moneda de trueque, tal como en el México prehispánico se empleaba el cacao.

En ocasiones, los chinos añadían al agua hirviendo diferentes flores de aromas sutiles, como el jazmín, el loto y el crisantemo.

En esta época surgen también las célebres casas de té, en donde la sociedad china se reunía para oír a los poetas, juglares y cuenta cuentos tradicionales, así como para jugar ajedrez, cartas o hablar de negocios mientras disfrutaban de una taza de té y comían algún bocadillo.

Conforme se incrementaba el comercio con Arabia, Persia, el Tíbet y los mongoles, a través de la célebre “Ruta de la seda”, el té adquirió mayor importancia y acabó por convertirse en la bebida nacional de varias de estas culturas. No obstante, cuando China fue conquistada por los mongoles, época conocida como de la dinastía Yuan, los nuevos gobernantes desdeñaron la bebida favorita de los emperadores precedentes y no mostraron mayor interés en su desarrollo.

Es importante señalar que hasta entonces sólo se tomaba el té verde, pues no se había inventado otra forma de procesar la hoja. Por tanto, durante más de 3,700 años la bebida se elaboró a partir del té verde, con diferentes ingredientes adicionales con la hoja fresca, seca o prensada, pero siempre verde.

Hasta la dinastía Ming (1368-1644), cuando los “verdaderos” chinos volvieron al poder, el té recobró su protagonismo en la sociedad. El primer emperador era hijo de agricultores y al dividir los grandes estados feudales en granjas pequeñas e independientes, transformó la agricultura de la época. Impulsó el cultivo del té y ordenó que se simplificara su proceso de producción a fin de reducir los costos, eliminando el molido y prensado, Surgió entonces la costumbre de tomar el té verde de hoja suelta (solo pasaban las hojas por calor y las deshidrataban).

Luego de este cambio en la producción, los agricultores crearon poco a poco los diferentes colores del té, introduciendo la oxidación de la hoja que se detenía en diferentes etapas. Aún cuando su preferido siguió siendo el té verde, encontraron que el té oxidado conserva mejor su aroma y sabor, lo cual resultó muy útil cuando se incrementó el comercio con los países europeos.

De la misma época datan las vasijas especiales para hacer la infusión, ya que el té no se cocía ni se comían las hojas como antaño. Así pues, la nueva manera de tomar el té propició la aparición de las teteras y otros utensilios específicos. Con ellos se buscaba enaltecer los aromas y sabores sutiles de cada variedad de la bebida.

Las teteras más célebres del período han llegado hasta nuestros días, son las yixing, que se hacen en un pueblo del mismo nombre de la provincia de Jiangsu, a 300 kilómetros al oeste del Shangai. Ahí se encuentran depósitos de arcilla púrpura, con un grano tan fino que al cocerla resulta casi tan delicada como la porcelana.

En este periodo muchos chinos emigraron a Taiwán (entonces Formosa, cuyo nombre se lo dieron los portugueses “Ilha Formosa”, es decir, ¡isla preciosa”) y el cultivo y producción del té que llevaron consigo fueron desarrollados con éxito, especializándose o los tés oolong (tes semioxidados).

 

 

De la Autora – Olivia Medina

Olivia Medina es la primera Tea Master Mexicana, desde 1996 es Directora General y socia fundadora de Comercializadora Sueca de México S.A de C.V., conocida con la marca EURO TE. Su compañía, que hoy suma más de 50 empleados, se dedica a lograr la conexión del mundo del Té con los sentidos de cada persona, trayendo a México más de 150 variedades de Tés y Tisanas.

Ella comenzó su negocio siendo pionera en traer este producto a México, importando 200 kilos de Té (40 sabores), ahora casi 20 años después y gracias a la gran aceptación del público mexicano, EURO TE trae más de 50 toneladas de Té al año, lo que se traduce en aproximadamente 15 millones de tazas de Té.

Respaldada por años de estudio y de estar involucrada en la selección, compra de materias primas y procesos de este delicado producto, Olivia se encarga de diseñar, elegir y crear cada una de las mezclas EURO TE, considerando los gustos específicos del paladar mexicano. Además, complementa la presencia de su marca en el mercado con accesorios y regalos de alta calidad para el disfrute del Té.

Su experiencia le permitió escribir el primer libro acerca del Té en Latinoamérica, publicado por Editorial Porrúa en 2011: “El Fascinante mundo del Té”. Siendo éste la única publicación en la que los maridajes sugeridos para beber y comer con Té incluyen platillos latinos y más específicamente platos de la cocina mexicana como verdolagas o tamales de mole.

Olivia sabe que la contribución social más importante de EURO TE reside en su capacidad de dar a conocer la cultura del Té y promover su consumo en la población mexicana, por lo que se ha planteado la misión de enseñar, a todo aquel que esté interesado, a preparar, disfrutar, y conocer la historia del Té y sus diversos usos. Este objetivo la ha llevado a diseñar e impartir cursos, talleres, catas y conferencias en infinidad de ámbitos (escuelas, expos, ferias, bazares, etc.), así como a crear innovadores platillos y bebidas a base de Tés y Tisanas que evidencien la versatilidad de estos productos, que además de ser deliciosos, tienen muchísimos beneficios para la salud.

Consciente de la necesidad de continuar evolucionando y siguiendo la recomendación de Victoria 147, Olivia decidió renovar completamente la imagen de su marca en 2015 cambiando sus empaques y logotipo, el cual ahora incluye su firma como Olivia Medina (Tea Master), lo que resalta el hecho de que la compañía fue iniciada por una mujer empresaria con total conocimiento del mundo del Té. Como parte de esta evolución lanzó además una tienda online y un blog, buscando llevar un paso más cerca de los consumidores de EURO TE, el mundo y los secretos de esta bebida milenaria.

Actualmente EURO TE cuenta con distribuidores en 14 estados del país y atiende a más de 5 mil negocios ofreciendo sus productos en tiendas departamentales de prestigio como Liverpool y Palacio de Hierro, pero fundamentalmente a cafeterías o restaurantes que suman Tés y Tisanas a sus cartas. Además, ofrece en su Tea Bar, ubicado en San Miguel de Allende (Dôce18 Concept House), una gran variedad de bebidas elaboradas a base de Té blanco, Té verde, Té oblonga, Té negro, Té pu erh, Tisanas herbales y Tisanas frutales.

Olivia es egresada del ESDAI (Universidad Panamericana), está certificada por el Speciality Tea Institute, el cual es parte de la Tea Association of the USA; fue nombrada por la revista Expansión en octubre del 2008, como una de las “mujeres emprendedoras de México” y por Forbes México en 2014 como una de las “30 promesas de los negocios en México”.

 

 

Los Libros de Olivia Medina de Jönsson

El Fascinante Mundo del Té es el único libro de esta autora

El vino

El vino

Autor: Bianca Bosker
Editorial: Océano
Lugar y fecha de publicación: México 2018
Páginas: 385 páginas
Precio: Gandhi $335 , Amazon $335  (los precios pueden variar)
ISBN: 978-607-527-572-7

 

Sinopsis:

Bianca Bosker, periodista profesional y bebedora aficionada, no sabía mucho de vinos… hasta que descubrió un universo alterno en donde el gusto es el sentido supremo, un mundo de sommeliers de élite que dedican sus vidas a la conquista del sabor. Fascinada por el fervor y los poderes sensoriales casi sobrehumanos de estos personajes, se lanzó a descubrir las raíces de su obsesión, y a averiguar si podía convertirse en uno de ellos. Con una buena carga de curiosidad, humor y escepticismo, Bosker nos lleva entre grupos de cata semiclandestinos, restaurantes exclusivos, fábricas de producción enológica masiva y hasta un estudio neurológico por resonancia magnética, en busca de responder la pregunta más apremiante de todas: ¿por qué nos importa tanto el vino? Sus hallazgos cambiarán para siempre tu manera de beber… y quizá también tu forma de vivir.

 

¿Por qué en El lugar de Beatriz?

El martes 26 de noviembre tuve mi clase número 16 del Diplomado Profesional en Vinos para la Formación del Sommelier. Ha sido una experiencia maravillosa, y si bien aún no inicio haciendo entradas sobre vino en el blog, no quiero dejar de platicar sobre este ensayo-novelesco que me ha ilustrado mucho y que ha hecho llevadera esta faceta de conocer sobre el mundo del vino.

 

Mi opinión (Excelente, Muy bueno, Me gustó-pudo ser mejor, No vale la pena, Muy malo)

El libro es Muy bueno, cargado de información. Además, tiene la visión de una novata aficionada, que cuando conoce el mundo del vino, no lo puede dejar.

Lo más bonito es que me cambió el enfoque que tenía sobre la figura de los sommelier, que son contratados para hacernos gastar más en los establecimientos donde trabajan. No señor, Bianca Bosker acaba casada con la idea de compartir lo que sabe para meternos el gusanito de no quedarnos con las dos tres uvas que conocemos, nos invita a adentrarnos a investigar, a probar y a no temer apoyarnos en quienes saben del tema.

Este es un libro que deben de leer quienes estamos iniciando en conocer sobre vinos (novatos) o para quienes se quieren dedicar a la labor de los sommelier. La novela es divertida (aunque un par de capítulos se me hicieron muy pesados). Te interese o no el tema, la puedes disfrutar.

 

Algo para recordar

Este libro es un recuento del año que pasé entre fanáticos del sabor, científicos sensoriales, grandes cazadores de botellas, mentes maestras del olor, hedonistas alegres, vinicultores que rompen las reglas y los sommelier más ambiciosos del mundo. Ésta no es una guía para compradores de vino, ni una celebración crédula de todas las tradiciones del consumo de vino. De hecho, este libro explora las formas en que la industria es, en palabras de un economista de vino de la Universidad de Princeton, “intrínsecamente propensa a las tonterías”. Pero si dejamos de lado las tonterías, lo que queda es un conocimiento que tiene relevancia muy por encima del ámbito de la comida y la bebida.

No es tanto el recorrido de la uva a la copa (aunque habrá vistazos de cómo se hace el vino), sino más bien una aventura de la copa a la garganta: hacia el loco mundo de la obsesión y apreciación del vino en todas sus formas y con todas sus imperfecciones. Es una investigación de cómo nos vinculamos a un líquido con una historia de siete mil años que ha encantado a los faraones de Egipto, granjeros desposeídos, zares rusos, magnates de Wall Street, padres de familias suburbanas y chicos universitarios chinos. Prepárense para ir tras bambalinas de los comedores de estrellas Michelin, en bacanales orgiásticas del uno por ciento de la población, a volver en el tiempo a los primeros restaurantes y a entrar en máquinas de resonancia magnética y laboratorios de investigación. A lo largo del camino, conocerán al demente que me inició, al cork dork (literalmente algo así como obsesivo del corcho, en español) que me entrenó, al coleccionista de vino de Borgoña que intentó seducirme y al científico que me estudió.

La relación entre el sabor y la valoración de la vida fluye a través de nuestro lenguaje. Decimos que la variedad es el “sazón” de la vida. En español, el verbo gustar -agradar o complacer- proviene del latín gustare, que significa “saborear”, la misma raíz de la palabra gustatory en inglés, que se refiere a saborear. Así que en español cuando dices que te gusta algo -la ropa, la democracia, una obra de arte, un abrelatas- estás, en un sentido antiguo, diciendo que te sabe bien. En inglés, cuando nos aplicamos a algo con pasión y entusiasmo, decimos que hemos hecho algo con gusto, que proviene de la misma raíz latina.

Cuando a una persona le gustan las cosas correctas se dice que tiene “buen gusto”, sin importar si esas cosas, como la música, no pueden ser saboreadas.

El gusto no es sólo nuestra metáfora estándar para saborear la vida. Está tan incrustado en la estructura de nuestro pensamiento que ha dejado de ser una metáfora. Para sommeliers, los estudiosos de los sentidos, los enólogos, conocedores y coleccionistas que conocí, tener un mejor gusto es vivir mejor y conocernos más profundamente. Y yo me di cuenta de que tener mejor gusto debía comenzar con el comestible más complejo de todos: el vino.

 

De la Autora – Bianca Bosker

 

Bianca Bosker es una periodista galardonada que ha escrito sobre comida, vino, arquitectura y tecnología para diferentes medios impresos y electrónicos como The New Yorker The Atlantic, T: The New York Times Style Magazine, The Wall Street Journal, The Guardian y The New Republic.

 

 

Los Libros de Bianca Bosker

El Vino es el único libro en español de esta autora (creo que es el único, español o ingles)